El pozo de los deseos reprimidos

Las nominaciones al Oscar

Qué cosa tan más maravillosa la transmisión de las nominaciones al Oscar de este año.

¿Por qué? Porque en ella se encierra una gran historia de éxito, un mensaje enloquecedor y el trabajo de muchas televisoras nacionales e internacionales.

Hablemos primero de la ceremonia, así, en bruto. En el remoto caso de que usted no la haya visto en vivo. ¿Qué fue? ¿Cuándo pasó? ¿Dónde se transmitió? ¿Cómo se llevó a cabo?

A diferencia de otras ediciones, en esta ocasión fue un programa especial que se transmitió alrededor de las 7:30 horas con partes grabadas y partes en vivo desde lo que parecía ser un estudio profesional de televisión.

¿Cuál fue la nota de la transmisión? Más allá de lo obvio, que se tomó en cuenta al público.

La presentación de ese espectáculo fue gloriosa porque consistió en una mezcla de momentos inolvidables de grandes entregas del Oscar combinadas con las reacciones de las audiencias desde casas, bares y restaurantes.

Por si esto no fuera suficiente, la conducción de Andy Serkis y Tiffany Haddish fue cálida, cercana al público, con más destellos de humor que arrebatos de solemnidad.

Estoy convencido de que jamás habíamos visto una gala de nominaciones tan completa, entretenida y hasta bien estructurada.

Tuvimos dos bloques para que las televisoras pudieran comentar y comercializar, y unos segmentos grabados con inmensas estrellas como Salma Hayek y Gal Gadot, fascinante, especialmente si consideramos que su función era animar las partes más industriales como las que tienen que ver con sonido y fotografía.

¿Cuál fue la nota? Que Netflix, un sistema de distribución de contenidos en línea, se coló a las nominaciones con Mudbound.

¿Sabe usted el mensaje que esto le manda a toda la industria del entretenimiento?

Es un avance, algo maravilloso, un coqueteo, insisto, con el público, con la gente que mira y goza del cine y la televisión.

De todas las plataformas que transmitieron esto, me voy a quedar, para efectos prácticos, con tres: TNT, Azteca Uno y MILENIO Televisión.

¿Qué hizo TNT? Algo precioso, pulcro, fino. Fueron los únicos que se tomaron la molestia de transmitir toda la ceremonia tal y como salía de Hollywood y con el más admirable control de la traducción y de la parte de los comentarios.

Todo era limpio, silencioso, se hablaba solo cuando se tenía que hablar.

Pero, eso sí, a la hora de comentar, Rafa Sarmiento, Iliana Rodríguez y César Cardozo (en su cumpleaños) demostraron su pasión y erudición con unos análisis excepcionales.

¿Qué hizo Azteca Uno? En contraste con los horrores de antaño en donde la transmisión entraba tarde por privilegiar otros contenidos, ahora todo entró bien, con Esteban Macías y Linet Puente compartiendo la mesa con Jorge Zarza y Vaitiare Mateos.

Ellos hicieron todo lo contrario a lo de TNT, se la pasaron hablando, comentando, amenizando.

Lo importante no era pasar ni la introducción ni los discursos completos sino ir directo a la información, a amenizarle la fiesta a las audiencias y a complementar con datos y expectativas de todo tipo.

La pantalla se dividía, jugaba y hubo un punto, a la mitad de la gala, en donde hasta se dieron el lujo de meter un resumen noticioso para que no se perdiera el ritmo.

Por supuesto al final todo era pachanga, análisis, amarrar a las audiencias.

¿Qué hizo MILENIO Televisión? Algo grande. Susana Moscatel y Omar Ramos de ¡hey!, como nadie, se prepararon hasta para hablar de lo que íbamos a ver mucho antes de que sucediera.

Ellos fueron los únicos que nos explicaron lo que iba a pasar, la estructura de la ceremonia y hasta el currículum de los conductores.

A la hora de la transmisión se aventaron la traducción en vivo y se cuidaron de no hacer ni el más mínimo comentario hasta los espacios que estaban especialmente diseñados para eso.

Fue un trabajo muy bello, periodístico, profesional, pero la cúspide fue al final, cuando, con las nominaciones en la mano, se fueron por las verdaderas notas del evento.

¿Quién lo hizo mejor? ¿Quién, peor? ¿TNT, Azteca Uno o MILENIO Televisión?

¿Le digo la verdad? Todos. Creo que por primera vez en la historia reciente de la televisión mexicana pudimos ver tres propuestas donde, cada una, se apegó a las reglas de lo que es y debe ser su ventana.

TNT le dio a los suscriptores de los cables y de las antenas directas al hogar contenidos de cable y de antena directa al hogar.

Azteca Uno le dio a los espectadores de televisión abierta lo que se le tiene que dar a los espectadores de televisión abierta.

Y MILENIO Televisión le ofreció a su público lo que se le tiene que ofrecer al público de los sistemas noticiosos que transmiten las 24 horas en los sistemas de televisión de paga.

¡Todos salimos ganando! Ya sabemos a lo que le tiramos en cada plataforma. Llegamos a donde teníamos que llegar. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com