El pozo de los deseos reprimidos

¿No que no?

La televisión es parte de nuestra vida cotidiana. Está en nuestra casa, en nuestra recámara, en nuestra computadora, en nuestros celulares, pero siempre ha tenido y tendrá un halo de magia.

Sus protagonistas, sean actores, cantantes o periodistas, se convierten invariablemente en estrellas y nos hacen soñar.

Millones de personas tienen la ilusión de conocer en persona a los conductores de sus programas favoritos, ya sean de México o de cualquier otra parte del mundo.

Y cuando esto sucede, créame, es fabuloso. Es como si esos talentos se hubieran salido de la pantalla para saludar a sus fanáticos, como si se rompieran las fronteras entre la realidad y la fantasía.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque acaba de pasar algo maravilloso, completamente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en nuestro país alrededor de la industria de la televisión internacional y lo tenemos que comentar.

¿Qué? La visita de Rick Dale, el protagonista del programa Los restauradores, y de su esposa Kelly, ambos del canal History, el domingo pasado, al centro comercial Plaza Universidad de la Ciudad de México.

¿Cuál es la nota? Que Rick y Kelly conmocionaron a una multitud de más de 15 mil personas según datos proporcionados por los organizadores del evento.

Fue un éxito inmenso, mayúsculo, sin precedentes. Usted se acercaba a ese shopping mall y la fila para saludarlo le daba la vuelta a sus instalaciones.

Las banquetas estaban repletas. Las calles llenas. Ni siquiera había manera de entrar al estacionamiento ni de Plaza Universidad ni de las tiendas de los alrededores. No había lugar.

A lo mejor usted no se da cuenta de lo que esto significa, pero no estamos hablando de estrellas de rock de las que normalmente generan esta clase de fenómenos.

No, estamos hablando de las figuras principales de un programa de nicho que se transmite por History, un canal inteligente de los cables y las antenas directas al hogar.

Esto es una noticia de primer nivel porque representa una cachetada con guante blanco para muchos de esos productores mediocres de la televisión abierta nacional que insisten en engañarnos diciendo que el público es tonto y que la calidad no vende.

Si el público fuera tonto ni una persona se hubiera pasado el domingo pasado en ese centro comercial del Distrito Federal.

Si la calidad no vendiera, History no estaría triunfando como triunfa no solo con títulos como Losrestauradores, con toda su parrilla de programación.

El encuentro de Rick Dale con sus fanáticos mexicanos fue un acontecimiento que nos obliga a reflexionar sobre la importancia de History, de los canales inteligentes y de la televisión de paga.

¿Usted se imaginaba que una señal como History fuera capaz de convocar a esa cantidad de personas?

¿Usted alguna vez había llegado a pensar que un canal educativo, de documentales, de reality shows y programas culturales disfrazados de entretenimiento tuviera esa influencia?

¿Usted en algún momento había llegado a creer que las sofisticadas audiencias de la televisión de paga fueran capaces de salir de su zona de confort para irse a formar en un shopping mall a saludar a las estrellas de la tele?

¿Pues no que la televisión estaba muerta? ¿Pues no que ahora lo único que movía a la gente era internet? ¿Pues no que solo los nacos participaban en esta clase de dinámicas?

Las personas que fueron a Plaza Universidad eran hombres y mujeres con un perfil particularmente atractivo. De todas las edades, pero educadas, con recursos.

¿Se imagina la cantidad de negocios que History, que los canales inteligentes y que toda la industria de los cables y las antenas directas al hogar van a poder hacer a partir de ahora?

¿Se imagina si alguien comienza a capitalizar esto en términos políticos y sociales tal y como pasa con los canales abiertos? Sería el cañonazo del futuro, la conmoción de conmociones.

Y es que Rick y Kelly se portaron como solo se portan los grandes del espectáculo y la gente que asistió fue divina.

No nada más guardó compostura de principio de fin, fue cálida, cariñosa y llevó objetos para vivir, aunque solo fuera por un ratito, el espíritu de Los restauradores.

No sabe usted qué cosa tan más hermosa y qué gran aportación en términos industriales y comerciales.

¡Gracias, Rick y Kelly! ¡Gracias, History! ¡Y gracias a todas las personas que fueron a esa convivencia!

En el remoto caso de que usted no sepa de qué le estoy hablando, vea los nuevos capítulos de este programa todos los miércoles a las 21:00 por History, además de sus trasmisiones regulares por televisión abierta nacional los viernes a las 22:00 por Proyecto 40.

Aparentemente es un reality show sobre la valuación y restauración de objetos antiguos. La verdad es que se trata de algo más, de mucho más y a las pruebas me remito. ¿A poco no?

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