El pozo de los deseos reprimidos

Netflix, la NFL y más

A mí me da mucha pena tener que decirle esto pero en Estados Unidos, en ese País que tanto nos odia, el futbol americano es un espectáculo familiar.

Allá, ni los papás, ni los niños, ni los ancianos ni las mujeres le gritan puto a los jugadores. Eso no es de familias. Eso no es de gente civilizada.

Nosotros, el lunes pasado, perdimos la oportunidad de mandarle un mensaje de civismo a nuestros vecinos del norte.

Nosotros, que nos la pasamos quejándonos de las manifestaciones de discriminación, le dimos la razón a Donald Trump.

¿A qué estamos jugando? ¿A hacernos las víctimas?

Pues la tengo noticias: hasta las víctimas tienen que ser congruentes en lo que hacen y en lo que dicen.

A mí se me cae la cara de vergüenza por el comportamiento del adinerado público mexicano que llenó el estadio Azteca.

Probablemente a usted todo esto se le hace chistoso o intrascendente. A mí, no.

Por eso luego nos tratan como nos tratan. Por eso luego, hasta a nosotros mismos se nos llena la boca hablando mal de México, echándole la culpa al gobierno de todos nuestros males.

¿Acaso nadie se dio cuenta de que esas imágenes recorrieron Estados Unidos a través de la televisión?

Y deje usted Estados Unidos. ¡Recorrieron México! 

De nada sirvió que nuestra televisión se portara como se portó. No estamos a la altura. Aquí, a diferencia de la Fórmula 1, enseñamos el cobre.

¿A qué me refiero cuando le digo que nuestra televisión se portó como se portó?

A que vimos unos esfuerzos valiosísimos. En televisión abierta nacional, Canal 5 de Televisa dio cátedra de cómo se deben hacer las cosas.

Y en televisión de paga, mis respetos para ESPN y su profesionalismo, aunque hasta Fox Sports aprovechó lo que pudo para hacer negocios.

Canal 5 se vistió de gala, su gente, que siempre está preparada, hizo un trabajo exquisito y emocionante desde el estadio. ¿Y qué me dice de sus maravillosos ejercicios de comercialización?

En ESPN son los expertos de los expertos. Tuvimos señal comentada en español en un lado y todo como lo estaban viendo en Estados Unidos en ESPN 3. ¡Bravo! ¡Bravísimo!

Lo insólito fue lo de Fox Sports porque ellos, como no tenían los derechos, no pudieron transmitir el juego.

¿Pero qué tal se lucieron con sus previos desde sus estudios y desde fuera del Azteca? ¡Hasta tuvieron a las porristas!

¿A usted qué cobertura le gustó más? Yo me siento muy satisfecho, en general, con todo lo que vi. Lástima del comportamiento de la gente en el estadio. ¿O usted qué opina?

¡Ya viene! ¡Ya viene!

A propósito de deportes, de la afición mexicana, de nuestros defectos y virtudes, a partir de hoy comienza, de manera oficial, la cuenta regresiva para uno de los acontecimientos mediáticos más esperados del año.

¿Cuál? El estreno de la segunda temporada de Club de Cuervos, la primera serie mexicana de Netflix que, además, es un cañonazo espectacular.

Por lo que más quiera en la vida, váyase preparando para este lanzamiento que va a ser el 9 de diciembre.

Sé que falta mucho pero, si lo piensa con calma, es el tiempo suficiente para que usted y yo nos volvamos a echar un suculento maratón con todos los episodios de la temporada uno.

La idea es que estemos listos para volver a gozar con estos personajes que cautivaron a las multitudes de todo México como jamás había sucedido en un sistema de distribución de contenidos en línea (OTT).

De hecho, nadie ha podido igualar el fenómeno de Club de Cuervos en ninguna OTT nacional.

Y es que Club de Cuervos, a través de un lenguaje sencillo y popular no solo nos hace reír como energúmenos. ¡No! También nos critica.

Es fabuloso todo lo que se puede concluir después de ver completa la primera temporada de esta joya de los mismos responsables de la película Nosotros los Nobles.

En Club de Cuervos están todos nuestros vicios sociales  psicológicos, nuestros problemas de clase, de género, de ego, de ignorancia.

Y viene mucho al caso porque la plataforma que estos genios eligieron para llevarnos hasta ahí es precisamente la de los deportes, la de nuestro muy simbólico futbol nacional.

Club de Cuervos es comedia de verdad, porque la comedia es crítica, porque la comedia poner en evidencia nuestros problemas, porque no cualquiera es capaz de hacerla y tener éxito con eso en este momento histórico de tanto odio y dolor.

En los próximos días le voy a publicar una serie de datos sobre esta serie que lo van a dejar con la boca abierta.

Hoy, por lo pronto, le anuncio que comenzó la cuenta regresiva, que Club de Cuervos regresa mejor que nunca y que vale la pena revivirla para que aquello sea la fiesta que merece ser.

Netflix no se anda con medias tintas y aquí va a pasar algo tan fuerte que estoy convencido de que va a marcar la historia de todas las segundas temporadas que se produzcan en México a partir de ese instante. ¿A poco no? 

alvaro.cueva@milenio.com