El pozo de los deseos reprimidos

Las miserias de Telehit

Pocas cosas pueden ser más fáciles que hacer garras al nuevo Telehit.

¿Por qué? Porque hay muchas audiencias previas que jamás van a volver a tener lo que veían en los años 90 y los 2000, gente que todo el tiempo se la va a pasar comparando y que nunca va a quedar satisfecha.

Y es que Telehit no es para ellos, es para chavos, para los chavos de hoy, nuestros chicos y jóvenes adultos de menos de 30 años.

La pregunta es: ¿en verdad el nuevo Telehit representa una alternativa de información y entretenimiento musical para ese segmento de mercado?

Poco a poco lo vamos a ir descubriendo juntos, porque no le voy a escribir una columna de toda esta propuesta, me quiero ir producción por producción para que, en la medida de lo posible, podamos profundizar.

Hoy el tema, por ser martes, es Un show no tan late con Ceci que se transmite esta noche a las 21 por ese importante canal de televisión de paga.

¿Qué es? Otro intento de Late Night Show de Televisa, pero sin pretensiones.

¿Y es bueno? Sí, pero no. Sí porque la nena que lo conduce, Ceci Flores, es un diamante en bruto.

¡Qué talento de mujer! ¡Qué frescura! ¡Qué presencia! Ceci es buena para echar relajo, para entrevistar, para cantar, para hacer sketches. ¡Cuidado con ella!

¿Entonces por qué le dije que no? Porque la producción es de una austeridad que da pena, porque se nota que Ceci está abandonada a su suerte, sin dirección, sin colaboradores, sin escritores, sin coordinadores de invitados que den nota.

¡No puede ser! ¡Es Telehit! ¡Es un canal por el que uno está pagando!, ¿y usted no paga por ver miserias o sí?

‘La ruta de la garnacha’

Hablar de los contenidos que se generan para ventanas como YouTube es tan importante como hablar de los de las grandes televisoras.

Amo todo lo que tiene que ver con esta clase de manifestaciones porque, ante el egoísmo de la mayoría de nuestros canales, ahí es donde cientos de talentos están escribiendo su historia.

Y hay desde periodistas hasta comediantes, desde científicos hasta historiadores, desde expertos en maquillaje hasta maestros del turismo.

Dígame, por favor, que usted también está viendo La ruta de la garnacha en YouTube. ¿No es la cosa más maravillosa del universo? Es un programa donde un señor, de nombre Eduardo Villar Padilla, recorre todo el país buscando comida urbana.

Sí, es como una versión para internet de lo que muchas personas han hecho, pero tiene algo muy especial. ¿Qué? Honestidad. Este hombre está ahí porque le gusta, le interesa, porque es lo suyo y eso, en este negocio donde la mayoría está porque no le quedó de otra, es admirable.

La ruta de la garnacha no es un concepto nuevo. Ya tiene varias temporadas. ¡Acuérdese de cuando le robaron su equipo a Eduardo!

Pero no hay manera de verlo y de no babear de gula. Representa una gran aportación.

¿Entonces es el vlog (videoblog) perfecto? No, yo sí quiera recomendarle al señor Villar que perfeccionara su vocabulario porque tiende a ser un tanto limitado para la riqueza de platillos que está presentando.

Y que evite comentarios que se pudieran prestar para interpretaciones clasistas como cuando fue a los Tacos Osama.

Fuera de eso, su show es sensacional. ¿O usted qué opina?

‘La vuelta a la manzana’

Cuando hablamos de cabaret casi siempre hablamos de lo mismo, de contenidos irreverentes, fuertes, inteligentes o muy eróticos, o muy politizados o muy de nicho como los de la comunidad LGBTTTI.

Los mexicanos somos buenísimos para el cabaret. Seguramente usted, como yo, es fan de un montón de estrellas.

La otra noche, paseando por la colonia Condesa, en la Ciudad de México, me metí al Círculo Teatral y me topé con un espectáculo de cabaret tan bonito que no se lo puedo dejar de recomendar.

Y es que éste, a diferencia de los otros, es menos intenso, más para todos, para pasarla rico con la pareja, con los amigos o incluso con adolescentes.

Se llama La vuelta a la manzana, se presenta solo los jueves a las 20:30 y, como su nombre lo indica, es una delirante reflexión sobre la historia de la humanidad a través de las manzanas.

 alvaro.cueva@milenio.com