El pozo de los deseos reprimidos

Tengo miedo

Independientemente de lo que estamos viviendo a escala nacional, éste es un momento muy importante para la televisión en el mundo.

Jamás en la historia de la televisión habíamos tenido tantos contenidos, tan buenos, tan caros, tan diferentes y en tantos canales como tenemos ahora.

Es maravilloso pero, al mismo tiempo, es un problema. ¿Cómo le va a hacer la industria para sostener este ritmo en los próximos años?

¿De dónde va a sacar contenidos? ¿Quién los va a ver? ¿Quién los va a pagar?

Yo sé que esto que le estoy preguntando puede sonar muy raro en medio de toda esta euforia, pero es la verdad.

A ver, limitándonos a lo que son series de televisión, series de ficción, con actores, como siempre han sido, ¿cuál es la serie que todos estamos mirando?

¿La que no nos podemos perder? ¿La que hace que todo el mundo deje de hacer lo que está haciendo para encender sus monitores? ¿Cuál?

A lo mejor usted me dice que The Walking Dead, pero otra persona me responderá que The Big Bang Theory. No faltará el que conteste que Game of Thrones o el que se debata entre Downton Abbey, Isabel y ModernFamily.

¿Cuál es el punto? Que ya no estamos en los 2000, cuando todo el mundo veía títulos como Sex and the City, 24, Lost o Desperate Housewives.

Ya no hay una serie que sea La Serie, El Éxito, El Fenómeno.

Nuestra vida y la misma industria ya no permiten que esto pase. Cada quien tiene su programa favorito y lo mira como Dios le da a entender.

Algunos se enchufan directamente a Europa, a Asia o a Estados Unidos para ver lo mismo que ven los espectadores de allá.

Otros tienen sofisticados sistemas de distribución de contenidos en línea que les permiten ver temporadas completas de un mismo título en una o varias noches.

Los de allá pagan cable o antena directa al hogar. Los de acá compran sus materiales en DVD o en Blu-Ray. Y si no son legales, son piratas.

¿Y qué me dice de los que todavía sintonizan la televisión a la antigüita, los que solo ven canales como los de Televisa, Azteca o Canal Once?

Está del nabo, porque esto es un negocio y ante esta explosión de ventanas va a llegar un momento en que muchas compañías no van a poder pagar producciones como las que hoy están al aire.

Mientras que el cine está integrando audiencias a través de la producción de blockbusters como las películas de superhéroes, la televisión se está hípersegmentando.

Y cada segmento de audiencia merece lo mejor, desde aquellos que buscan los contenidos más exquisitos y elevados hasta los que solo se quieren divertir. ¿Pero están dispuestos a pagarlos?

¿Cuánto estaría usted dispuesto a pagar por tener la oportunidad de ver una serie como American Horror Story Coven, un espectáculo como Under the Dome o una comedia como Mom? ¿Lo pagaría?

Perdóneme, pero lo que usted paga al mes de cable o de Netflix no alcanza.

Por eso cada vez hay más anuncios en más canales que antes no tenían publicidad.

Por eso cada vez es más frecuente que, a media serie, veamos a los actores posando al lado de cualquier cantidad de logotipos.

Aquí va a pasar algo y si no tomamos medidas desde ahora, la gente se va a terminar de ir.

Ahora, salvo títulos muy específicos, la mayoría de las personas solo ven un capítulo o dos de cada producción y se van.

A veces por falta de interés. A veces, porque no pueden estar ahí a la misma hora todos los días o todas las semanas.

Esto va a ser una revolución donde los esquemas de programación van a tener que cambiar, donde vamos a terminar viendo temporadas más cortas y donde muchas empresas van a tener que chafear para jalar rating, competir y vender.

Nada más en la parte de los contenidos estamos pasando por una crisis terrible.

¡Cómo crisis si éste es la nueva época de oro de la televisión! ¡Cómo!

Sí, a pesar del volumen, la mayoría de las producciones que estamos viendo son adaptaciones de libros, comics, películas, leyendas, acontecimientos históricos y hasta de cuentos de hadas.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI la televisión esté dependiendo de conceptos como Drácula, Sherlock Holmes y Blanca Nieves para sobrevivir? ¡Cómo!

Entre eso y lo que hacemos en México con las telenovelas viejas y de otros países no hay mucha diferencia.

Sí, yo también me emociono mucho cada vez que enciendo la tele y veo lo que me gusta pero, como crítico, estoy preocupado.

Creo que nos estamos dejando llevar por la emoción del momento, por el placer que hemos sentido con joyas como Breaking Bad, Mad Men y The White Queen.

Pero urge que despertemos de este sueño, que veamos a futuro y que tomemos medidas tanto a nivel industria como a nivel público.

Todo esto tan hermoso que se ha construido en los últimos años se podría derrumbar en cualquier momento y no sé usted, pero yo tengo miedo. No lo quiero perder. 

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