El pozo de los deseos reprimidos

Los mensajes de los Emmy

Todavía estoy girando de la emoción por todo lo que vimos y vivimos la noche del lunes pasado durante la 66a entrega de los Emmys.

Fue una gran ceremonia que Warner Channel transmitió completamente en vivo, con lujo de detalle, con muchas aportaciones a nivel internet, avances exclusivos y con bastantes buenos resultados en lo que se refiere a las redes sociales.

Pero hay algo donde yo me quiero detener porque tiene que ver con nosotros, con la televisión del mundo y con la televisión de México: los mensajes.

La Academia de Artes y Ciencia de la Televisión de Estados Unidos fue muy clara a la hora de entregar sus estatuillas.

Salvo casos muy excepcionales, como el del director Cary Joji Fukunaga de True Detective, los Emmys 2014 premiaron a lo viejo, a lo clásico, a lo tradicional.

¿Quiénes ganaron las estatuillas principales? Los mismos de siempre. Las mismas estrellas, las mismas producciones.

Desde Ty Burrell de Modern Family hasta Bryan Cranston de Breaking Bad pasando por Jim Parsons de TheBig Bang Theory y Julianna Margulies de The Good Wife.

Y no lo digo porque crea que esto es malo, creo que esto significa algo.

¿Qué? La búsqueda de una certeza, la seguridad que da ver a alguien conocido. Tiene mucho que ver con los tiempos que estamos viviendo. Tiene que ver con esa idea de retorno al origen que tanto le he estado mencionando.

La Academia pudo haber premiado a la gente más joven, a las ideas más nuevas, a los títulos de lanzamiento más reciente, pero no, se fue a donde se van a mayoría de los televidentes, a la segura.

Y esto también tiene que ver con Fargo que ganó en la categoría de Mejor Miniserie y con Sherlock: His LastVow que ganó Mejor Guión, Mejor Actor de Reparto y Mejor Actor Protagónico en una Miniserie.

Si acaso el Mejor Guión para Especial de Variedades de Sarah Silverman: We Are Miracles se relaciona con algo diferente, con algo nuevo.

Pero como especial de variedades que es, no tiene el impacto de una serie, una comedia o una miniserie.

Fargo es un remake de una película muy importante de los años 90. ¡Ya la conocíamos!

Sherlock: His Last Vow, por su lado, no está inventando nada. Toma a un personaje clásico de la literatura y lo adapta a las condiciones dramáticas de la actualidad.

¿Qué vimos 100 por ciento original en esa premiación? ¿A la veterana Allison Janney de Mom? ¡Por supuesto que no! ¿A The Normal Heart que viene del teatro? ¡Tampoco!

¿Y qué me dice del tema Netflix? En esa fiesta, en la que se transmitió por televisión, los sistemas de distribución en línea no brillaron, no existieron.

Es más, ni siquiera la gente que pudo haber destacado por venir del cine como Julia Roberts, o del mismísimo Oscar como Matthew McConaughey, triunfó por encima de la de la televisión tradicional.

Y mire que estos Emmys, por diversidad, no pararon. En cada categoría había alguien que podía mandar un mensaje de evolución, de renovación.

Pero no, todo, o casi todo, fue Breaking Bad, Modern Family, Breaking Bad, Modern Family, Breaking Bad y Modern Family.

Fíjese qué curioso: Sofía Vergara, a pesar de que no estuvo nominada, se llevó la noche con su espectacular presentación del presidente de la Academia.

Y uno de los momentos que muchos estuvieron esperando no era el de los resultados, era el del homenaje a la memoria de Robin Williams.

Por eso le digo que vimos una ceremonia como para ponernos a reflexionar.

¿Sí se dio cuenta de que todas las cintas nominadas en la categoría de Mejor Película eran o historias del pasado, o clásicos del espectáculo, o fantasías construidas a partir de personajes legendarios?

¿Sí se percató de que a todas la señoras que compitieron en la terna de Mejor Actriz en una Serie Dramática les tocó interpretar a mujeres en franco conflicto con el sistema?

¿Sí se fijo en cómo el tema de la política aparecía insistentemente en la mayoría de las nominaciones? Lo mismo en serie dramática que en comedia, miniserie o programa de variedades.

El gran tema de estos Emmys no solo fue el retorno al origen, fue el poder en todas sus versiones, desde el empoderamiento de la mujer hasta la lucha por el poder entre delincuentes, políticos y hasta brujas.

La ceremonia estuvo preciosa, tuvo un manejo de tiempos y movimientos de lo más admirable y nada se salió de control. Nada.

Ahora lo que quiero es que reflexione porque el Emmy es más sabio de lo que parece y nos dice cosas del mercado, de la industria y de lo que va a pasar próximamente.

Yo, por lo pronto, sigo girando de la emoción por todo lo que vimos y vivimos la noche del lunes pasado por Warner Channel. Fue una gran ceremonia pero no se vaya a deslumbrar nada más con los chismes o con el glamour.

Aprenda a leer entre líneas y dese cuenta de los mensajes que se mandaron. Vale la pena. ¿A poco no?

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