El pozo de los deseos reprimidos

Está mal

La vida está llena de sorpresas y la noche del jueves pasado ocurrió algo totalmente inesperado para mí.

¿Qué? La transmisión de los Brit Awards a través de la señal de Azteca 7.

¿Y? ¿Qué tiene esto de inesperado? Todo. Hasta donde yo me había quedado, Azteca solo pasaba el Oscar, el Oscar y nada más que el Oscar.

Bueno, pues parece que ahora estos señores se van a dedicar a pasar más y eso es fantástico, porque le va a brindar la posibilidad al mercado abierto nacional de tener acceso a otra clase de eventos, a mejores eventos.

Entre más eventos veamos, más vamos a poder apreciar la belleza de la industria del entretenimiento, más vamos a saber dónde estamos parados, más nos vamos a divertir y más vamos a mejorar.

Por si todo lo que le acabo de mencionar no fuera suficiente, la ceremonia de los Brit Awards estuvo fabulosa y la transmisión por parte de la televisora del Ajusco, magnífica.

¿En qué me baso para decirle que la ceremonia estuvo fabulosa? En la perfecta traducción al lenguaje de la televisión de lo que estaba sucediendo en ese escenario, en la combinación fondo-forma, en el nivel de los musicales y en la credibilidad de los procesos.

Los Brit Awards son el máximo galardón de la industria musical de Gran Bretaña. Y después de haberlos visto así, no nos queda la menor duda de que así es.

¡Qué buen trabajo! ¡Qué buena fiesta! ¡Vamos todos el próximo año, por favor!

¿Y la transmisión? ¿Por qué le digo que la transmisión de Azteca estuvo magnífica? Porque el trío Esteban Macías-Susana Moscatel-Max Villegas lo hizo perfectamente bien.

No necesitamos ponerles un examen para determinar, después de haberlos visto y escuchado, que sí prepararon su material, que sí escucharon las canciones y que sí le echaron ganas desde un perspectiva profesional y emocional.

Ojo con lo que estoy diciendo de la perspectiva emocional, porque ahí está la clave de muchas cosas: cuando uno sabe comunicar algo que siente, cuando uno sabe compartir algo que le gusta, ya la hizo.

Y eso fue lo que sucedió esa noche, en esa pantalla, con esos conductores, excelentemente bien vestidos y en un estudio precioso, espectacular.

Si Esteban, Susana y Max se van a encargar del Oscar, Azteca no tiene de qué preocuparse. Va a triunfar. Y si Azteca 7 va a seguir por este camino, ¡hombre!, hay que lanzar las campanas al vuelo: por fin una buena noticia en la televisión abierta nacional. ¡Bravo!

Zona ruda

Creo que fui el primer periodista nacional en escribir de Laura G, ¿se acuerda? Fue hace muchos, muchos años, cuando esa nena hacía sus pininos en la televisión de Monterrey.

Sé que atacar a Laura es algo así como un deporte nacional. Yo, la verdad, creo en ella. Se me hace una chava supertalentosa, trabajadora, dinámica y, ¿por qué no?, bonita, pero creo que la está regando.

Primero, porque no ha sabido manejar momentos de crisis como el que vivió cuando salió de Primero noticias o como cuando se accidentó en Sabadazo.

Y, segundo, o porque sus asesores la odian o porque, de plano, no tiene asesores, y eso, en este medio, es o sinónimo de soberbia o de estupidez.

No puede ser que una mujer con sus capacidades haya aceptado un proyecto como Zona ruda. No puede ser que Laurita, en lugar de progresar, quiera retroceder.

Zona ruda es un error asqueroso más de la barra juvenil nocturna PM de Canal 5.

Es un programa de videos dizque muy fuertes donde esta gran comunicadora sale enseñando el cobre al lado de otra mona cuya única gracia es que está bien buena.

¿Por qué le digo que es un error asqueroso? Porque los programas de videos corresponden a un modelo juvenil de los años 90. Hoy estamos en 2014. ¡Qué flojera! (Y que tome nota ¡Ay, caramba!, que no canta mal las rancheras).

En este instante, si un chavo quiere ver videos gruesos, pues pone YouTube a la hora que quiera, donde quiera y como quiera, no se espera a ver la tele abierta de Canal 5 como si viviera en 1991.

¡Hasta MTV ha tenido que hacer ajustes en esta clase de emisiones para no quedarse atrás! ¡MTV que es televisión de paga! ¡Imagínese Canal 5 que es televisión abierta!

Además de que si esos videos son rudos, yo soy el hermano gemelo perdido de Brad Pitt. Cómo se nota que esa gente no ha encontrado las cosas verdaderamente rudas de la red.

¿A qué me refiero cuando le comento que aquí Laura está enseñando el cobre?

A que, en ese patético afán de ser muy irreverente en el medio equivocado, como que sus jefes la tienen leyendo peladeces para amenizar cada video y pues no, no es lo que uno esperaría de ella.

Eso, en lugar de ayudarla a mejorar su imagen, haga de cuenta que le da la razón a todas las personas que gozan atacándola en los medios y en las redes sociales. ¡Está mal!

Laura G se tiene que cuidar, Zona ruda no es para ella y, es más, no debería existir.  ¿O usted qué opina?

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