El pozo de los deseos reprimidos

El chiste se cuenta solo

Todo el mundo dice: las telenovelas están muertas, los jóvenes ya no ven esta clase de programas.

Pues será el sereno, pero Disney Channel estrenó el lunes a las 21:00 una telenovela juvenil que pinta para ser el cañonazo del año.

Se llama Soy Luna y es la más clara confirmación de que todo lo que esa gente dice, lo dice por despecho, por pose o por ignorancia.

Soy Luna es verdaderamente hermosa, fresca, divertida. Ya me vi gritando en sus conciertos como en los de Violetta.

Hay mucha inteligencia detrás de esto porque no se trata nada más de jalar rating y de vender a través de la televisión. Es un asunto que da para crear cualquier cantidad de líneas de productos.

Y es que tenemos la historia, pero también el deporte, la moda, la música y hasta las hamburguesas. ¡Es oro puro!

¿De qué trata? De todos los lugares comunes de todas las telenovelas habidas y por haber.

Pero colocados de una manera mucho más como de serie, sustituyendo la maldad por humor, proponiendo a una protagonista más como son las chicas de hoy.

Es la historia de una nena pobre de Cancún que termina yendo a un colegio de ricos en Buenos Aires, con sueños, patines, romance y más, mucho más.

Y hay talento para dar y regalar. Qué muchachos tan buenos actores todos. Y qué excelente es el reparto de adultos.

Amo Soy Luna casi tanto como Sueño de amor de Televisa. La diferencia es la ventana. Disney Channel es televisión de paga. Sus objetivos son otros.

¿Cuáles? Contarle un cuento de hadas a los chavos de 2016. ¡Y qué mejor manera de hacerlo que a través de este formato! ¿O usted qué opina?

¡NO SE VALE!

Por más que lo intento, no entiendo las estrategias de programación ni la ausencia de promoción de El Financiero Bloomberg.

Me queda claro que estamos hablando de un canal de paga que transmite noticias las 24 horas.

¿Pero qué están haciendo con programas que se dividen en dos partes, cada una de 15 minutos, y que se transmiten con dos horas de diferencia como Espresso doble?

¿Qué es lo que esta gente pretende? ¿Que las audiencias se queden pegadas frente a la pantalla durante 120 minutos para esperar a ver lo que sigue?

Perdón, pero así no funcionan esta clase de señales y mire que Espresso doble es un hallazgo porque significa el retorno triunfal de Mauricio Mejía (Ludens) a la gran pantalla chica y porque su combinación de cultura, espectáculos y deportes es única, sensacional.

¿Pero quién lo va a perseguir primero a las 16:45 y después a las 18:45? ¡Quién!

La idea es tronarlo, ¿verdad? Como a Sin lugar a dudas que de un día para otro se fue a las 22:30 y quien se enteró bien, y quien no, también.

Si hay algo complicado en estos momentos en la industria de la televisión nacional e internacional es conseguir que la gente sintonice programas de media hora o menos.

Se necesitan construir barras completas, tener mucha publicidad, reparto, contenidos y redes sociales.

Si ya lograron algo tan fantástico como Sin lugar a dudas, no lo muevan. Eso proyecta inestabilidad.

Y qué coraje porque ese programa con Javier Risco es de lo mejor de toda la televisión mexicana, la fusión ideal de periodismo y humor en tiempos en que la crítica tiende a morir. ¡No se vale!

APRENDAN

¡Qué ironía! Ayer, mientras la Ciudad de México agonizaba en contingencia ambiental yo gozaba, como miles de personas, con la repetición de BBC Proms 2011: Human Planet Prom por BBC Entertainment.

¿Qué es esto? La versión para televisión de una serie de conciertos de música clásica que la BBC ofrece una vez al año como parte de sus actividades.

El de ese 2011 fue, como su nombre lo indica, un espectáculo que giró alrededor de la serie Human Planet que usted seguramente también vio.

La ironía consiste en que los BBC proms de ese año fueron un canto a la presencia del hombre en este planeta, la reconciliación entre los seres humanos y el medio ambiente. El chiste se cuenta solo.

Nosotros en México tenemos una televisora que también se ha preocupado por organizar conciertos de música clásica.

Por supuesto, me refiero a TV Azteca y a sus Orquestas Esperanza Azteca.

No hay manera de ver eso y de no sentir orgullo, respeto, amor.

Lo que a estos señores les ha faltado para posicionar todavía más ese concepto y para acercar a más personas al arte ha sido precisamente lo que hace la BBC:

Darle un sentido a los conciertos, fusionar la música orquestal con la televisión, que no se vean como algo aparte.

Ojalá que la integración de estas otras áreas de Grupo Salinas también formen parte de los cambios que se van a hacer en TV Azteca.

Sería fantástico que la televisora del Ajusco aprendiera de la BBC, que pudiera organizar no solo un concierto, sino todo un ciclo, que esto tuviera que ver con su programación y que también se tradujera en más y mejores negocios. ¿Se imagina?


alvaro.cueva@milenio.com