El pozo de los deseos reprimidos

El Juguetón de este año

Juguetón siempre ha sido grande, pero el Juguetón de este año fue, definitivamente, el mejor de todos los tiempos.

¿Por qué Juguetón siempre ha sido grande? Porque estamos hablando de un evento muy especial.

Como usted sabe, de unos años para acá, todo el país hace campañas de responsabilidad social.

Antes de que esto sucediera, Juguetón ya estaba en México con el único objetivo de llevarle un poco de felicidad a los niños que no reciben nada en Día de Reyes.

La historia de Juguetón es como para hacer una película. Resulta que hace más de 23 años un jovencito de nombre Jorge Garralda tenía un programa de televisión.

Un día recibió una carta de unas niñas pidiéndole juguetes para el Día de Reyes y decidió organizar una colecta.

El resultado fue tan espectacular que no solo le alcanzó para ayudar a esas niñas, sino para llevarle decenas, cientos, miles, millones de juguetes a los niños más pobres, enfermos y olvidados de toda la nación.

Su idea, a la que le pusieron Juguetón, creció, creció y creció con el paso del tiempo hasta convertirse en la campaña de recolección de juguetes más grande del mundo.

No se trata de amarrar navajas entre éste y otros movimientos que existen en la industria de la televisión mexicana, pero Juguetón es algo muy noble, muy limpio.

Cualquier cantidad de programas de ene televisoras nacionales han tratado de copiar el modelo, pero nadie ha podido.

Juguetón es algo único por su sensibilidad, por su logística y por el gran corazón del ejército de colaboradores que tiene detrás.

Usted solo póngase a pensar en lo que implica recolectar esos juguetes, en almacenarlos, en clasificarlos, transportarlos y entregarlos.

Es una locura porque todo lo que le acabo de decir cuesta y porque el trabajo de Jorge Garralda y de su equipo de colaboradores no es distribuir juguetes, es hacer televisión.

¿Por qué este Juguetón fue el más grande de todos los tiempos? Vamos a dividir esto en dos partes: la campaña y el evento mediático.

El Juguetón, la campaña de este año, fue la más grande de todos los tiempos porque se reunieron 17 millones 136 mil 158 juguetes y porque todo fluyó con una perfección admirable.

La gente donó y los juguetes se distribuyeron con una precisión matemática.

Póngase a pensar, por ejemplo, en todo lo que tiene que pasar para que una muñeca que llega a una ciudad llegue el mero Día de Reyes a una ranchería ubicada a horas y horas de terracería de la carretera más cercana.

Ahora ubíquese en el contexto mexicano. Por un lado, la muy justificada desconfianza y rencor de miles de familias que han dejado de creer.

Y, por el otro, un país polarizado, que ha sido víctima de la violencia, de la corrupción, que ha sufrido huracanes, sequías, inundaciones y terremotos.

Si el Juguetón de este año fue el mejor de todos los tiempos es porque aquí hay credibilidad, honestidad y confianza, porque aquí saben hacer las cosas.

¿Qué otro evento de responsabilidad social nacido de un humilde programa de televisión abierta puede presumir de algo igual? ¡Qué otro!

¿Por qué Juguetón, el evento mediático de este año, fue el más grande de todos los tiempos?

Porque se nota la mano de Benjamín Salinas y de toda la nueva Tv Azteca.

Por favor, trate de recordar cómo eran antes las transmisiones de los Juguetones. Yo aquí tuve que hacer garras varias de ellas.

Este año fue otra cosa de principio a fin. Para empezar, el tema creativo, espacial, fue ciento por ciento televisivo, claro, bonito e implicó una deliciosa serie de aportaciones a nivel creación de animaciones, de personajes, de espacios y de eventos especiales.

Pero luego estuvo lo más hermoso: la unión de todas las áreas de Tv Azteca.

Juguetón no fue la fiesta de A quien corresponda, fue una convocatoria monumental para la que se juntaron departamentos que antes ni siquiera se podían ver en pintura.

El resultado fue una gloria. Acuérdese del programa de Jorge Garralda del viernes pasado. Acuérdese del concierto precioso, ciento por ciento popular, con gente de mil programas, del sábado.

Y en medio, el “botonazo-banderazo” nocturno del viernes 5 de enero con todos los directores de todos los canales y áreas de esa empresa, sumándole energía a una pila gigantesca, más el jefe de Gobierno de Ciudad de México, en una suerte de felicidad multitudinaria. 

Qué orgullo para un país tan lastimado como éste, para una industria tan herida como ésta, que en medio de tanta oscuridad aparezca un Juguetón y nos ilumine, que nos reconcilie, que nos demuestre que sí se puede.

Felicito desde aquí a todos los que participaron, a todos los que donaron, a todos los que fueron, regalaron, ayudaron, distribuyeron, cantaron y bailaron.

De eso también se trata el mundo de la televisión, de hacer milagros, de ayudarnos unos a otros, de provocar sonrisas. ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravísimo! ¿A poco no?

 alvaro.cueva@milenio.com