El pozo de los deseos reprimidos

Joaquín, Brozo y lo que faltaba de Televisa

Odio tener que escribir de varios programas en una misma columna pero, en el caso de Televisa, no me queda de otra.

Es como si ellos mismos no quisieran brillar, como si no quisieran que se profundizara.

De los enemil lanzamientos de la semana pasada solo me faltó comentarle Si me dicen, no vengo y Peladito y en la boca (a Yago la hice pedazos cuando se estrenó en Blim).

¿Qué le puedo decir de Si me dicen, no vengo? Mucho. Por favor tome nota.

Si me dicen no vengo es la segunda de las nuevas propuestas conducidas por Joaquín López-Dóriga.

¿Le digo la verdad? Yo ni me la esperaba. Las Estrellas hizo las cosas tan mal que muchas personas pensamos que Chapultepec 18 se iba a transmitir dos veces por semana y no que El Teacher nos iba a sorprender con otro título los jueves.

Si me dicen, no vengo es un programa de debates, como hay miles en otras partes del mundo, donde, a partir de un tema del momento, dos grupos de especialistas discuten a favor o en contra.

¿Cuál es la nota? Primero, que está sensacional y, segundo, que si sumamos los magníficos resultados de este proyecto con el de Chapultepec 18 lo menos que podemos concluir es que López-Dóriga sigue siendo el comunicador más poderoso de toda Televisa.

Nadie, de ninguno de los nuevos noticiarios de Las Estrellas y ForoTV, ha conseguido, desde que comenzaron los cambios, lo que Joaquín logró con sus dos estrenos.

¿Qué? Marcar agenda, prender a las multitudes y encender a las redes sociales.

¿Entonces quién ganó y quién perdió con la refundación de Noticieros Televisa?

De seguro usted, como muchos televidentes y yo, vio la primera transmisión de Si me dicen, no vengo, que estuvo dedicada a los matrimonios igualitarios. ¿No se le hizo increíble?

Los invitados estaban excelentes, el manejo de los tiempos y de los movimiento fue espectacular y, lo más importante, uno, en casa, se quería meter al televisor para poner en su lugar a los que pensaban diferente.

¿Qué quiere decir esto? Que López-Dóriga provocó cosas y eso no tiene precio. ¡Felicidades!

¿Entonces Si me dicen, no vengo es un programa perfecto?

No. Me preocupa que el juego sea solo a favor y en contra cuando los grandes temas tienen muchas lecturas y que al final no se resuelva nada más allá de la discusión. El día que Joaquín consiga romper esto, cuidado con él. Estaremos hablando de la figura más importante de los medios de todo nuestro país.

¿Qué le puedo decir de Peladito y en la boca? Que me siento muy decepcionado.

Perdimos no solo a Brozo, sino a todos los personajes de Víctor Trujillo y eso es delicadísimo porque el día que quiera volver con un concepto tan fuerte como El mañanero, a menos que México enferme de amnesia, va a batallar.

¿Qué es Peladito y en la boca? Contrariamente a lo que muchos esperábamos de una barra inteligente como la que dizque se construyó en Las Estrellas, tenemos un programa de sketches más del montón.

Como XHDRBZ, con todo y el recurso del control remoto, solo que con los personajes que Víctor Trujillo nos ha regalado desde los tiempos de La caravana.

Usted sabe: Brozo, La Beba Galván, El Charro Amarillo y Estetoscopio Medina Chaires, más dos o tres novedades y la participación de una chica a la que le falta mucho para estar ahí.

¿Qué tiene de malo esto? Que nada de lo que dicen estos personajes funciona en términos cómicos ni políticos.

Lo que dicen se oye viejo, aburrido, desordenado, no conduce a nada y, lo peor de todo, no trasciende.

¡Con decirle que están más fuertes los pocos chistes políticos que se avientan en Esta noche con Arath de la Torre!

Me parece imperdonable por el tamaño de monstruo que es el señor Trujillo y porque Las Estrellas ya nos había regalado verdaderas obras maestras en ese sentido como el legendario ¿Qué nos pasa?, con el gran Héctor Suárez.

¡Cómo es posible que hoy, en 2016, Televisa no sea capaz de generar contenidos de humor político tan potentes como los que se generaban en el horario familiar de 1986!

Ojo: ¡Era cuando la represión y el monopolio estaban a todo lo que daban! ¡Y aún así se decían cosas!

Me queda claro que los colaboradores de Peladito y en la boca se divierten como enanos haciendo este programa, ¿pero qué creen?

No es fiesta para empleados, es televisión abierta privada nacional y son tan egoístas, están tan ciegos, que hasta ofrecen una cartelera cultural con actividades de nicho que se montan en la Ciudad de México.

Me encantaría ver la cara de los espectadores de Sinaloa, Tabasco y Aguascalientes cuando les salen con semejantes arrebatos de arrogancia. ¡No se vale!

Prefiero ver mil veces a Adela Micha haciendo entrevistas con atletas olímpicos y figuras como José José a perder el tiempo con Peladito y en la boca.

¡Ay, Brozo, cuánta falta nos estás haciendo con algo como El mañanero! ¿O usted qué opina? 

alvaro.cueva@milenio.com