El pozo de los deseos reprimidos

También son importantes

Tan importante como una serie de HBO, como un documental de Discovery Channel o como una telenovela de Televisa, así es lo que el talento mexicano está generando en internet.

Es impresionante el nivel artístico de las cosas que miles de creadores están haciendo para la red, tan impresionante como sus implicaciones políticas, económicas y culturales.

Y si no me cree, solo póngase a pensar en lo que su trabajo significa a partir de todo lo que se acaba de aprobar con la reforma en materia de telecomunicaciones.

Por eso hoy le quiero dedicar mi columna a dos títulos fundamentales en la historia reciente de la internet mexicana Ana la chica bolera y La presa.

¿Por qué específicamente sobre estas dos producciones? Porque Ana… acaba de estrenar su capítulo 21 y porque La presa conmocionó a las multitudes durante el Baja Web Fest 2014, que se llevó a cabo hace unos cuantos días en Tijuana. Son nota.

En el remoto caso de que usted no sepa nada de Ana la chica bolera. ¿Qué es? ¿Qué tiene de buena? ¿Por qué le hablo tanto de ella?

Ana la chica bolera es una parodia-homenaje a las telenovelas mexicanas, ésas de peladitas, que tanta fama han tenido.

Resulta que un buen día, unos señores que se dedicaban a muchas cosas, algunos de ellos a la actuación, decidieron jugar a hacer una webnovela vistiéndose de mujer.

El resultado fue La bastarda y tuvieron tanto éxito que después se animaron a grabar un segundo ejercicio, que es éste, Ana la chica bolera.

¿Y? ¿Qué tiene esto de espectacular? Que Ana… es tan buena que supera por mucho a las producciones de varios canales de televisión de México y de otros lugares del mundo.

Cuando usted vea esa realización, cuando usted escuche esa música, cuando usted aprecie ese derroche de creatividad y se enfrente a esas actuaciones, la amará para siempre.

¿Entonces Ana la chica bolera es una serie gay? No.

Sus contenidos van por otro lado y su propuesta es tan poderosa que llega un momento en que a uno se le olvida que está viendo hombres y eso le encanta lo mismo a homosexuales que a heterosexuales, que a chicos, a chicas y hasta a niños.

¿Me creería si le dijera que más de una familia ha organizado fiestas infantiles temáticas de Ana la chicabolera para agasajar a niños y niñas?

Sí vale la pena que estudiemos esto, porque está marcando a una generación exactamente como lo hacían las telenovelas en otro momento de nuestra historia.

Le aclaro, como Ana… no es un producto ni industrial ni comercial, sus capítulos se lanzan muy lentamente. Es una obra de muy buen nivel, pero, en muchos sentidos, no deja de ser una pieza artesanal.  

Y es precisamente en esa cualidad de artesanal donde radica la mayor de sus riquezas.

No sé usted, pero yo veo eso y me acuerdo de los tiempos en que don Ernesto Alonso hacía exactamente lo mismo durante la invención de las telenovelas mexicana.

Para mí, Eduardo Soto, el responsable de esto, es el nuevo Ernesto Alonso, y si no me cree, nomás échele un ojo a los capítulos de Ana… dedicados al reality showBe la nueva súper modelo New York FashionCosmetics o a esto último tan cargado de humor y suspenso.

¡Caray! Cuando vea el musical de La línea amarilla que combina a El Mago de Oz con la línea del metro capitalino, de color amarillo, que termina en la estación Pantitlán, entenderá el tamaño de este artista.

Busque ya Ana la chica bolera en internet y, como no queriendo la cosa, busque también La presa.

¿Qué es? Una webserie de terror basada en la historia real de una mujer que desapareció en circunstancias misteriosas combinada con una leyenda que sí existe de una presa, del noroeste de México, en cuyos cimientos se esconden los cadáveres de muchos bebés recién nacidos que fueron sacrificados durante su construcción.

¿Para qué? Para que el llanto de esas almas anunciara cuando una catástrofe se fuera a cerner sobre el lugar.

Por supuesto, ahí todo el tiempo se escuchan llantos y uno no sabe si son bebés o si son demonios, y la protagonista desaparece, y aquello se pone buenísimo.

¿En dónde radica la importancia de La presa? En la manera como sus responsables están rescatando el terror mexicano, que es muy diferente a otros, y en el admirable esfuerzo que hay detrás de su realización.

Estamos hablando de actores de teatro que con un presupuesto minúsculo levantaron algo bastante interesante.

Julio Montfort y Joshua Olivera, sus productores, y Abyss Borboa, su director, se deben sentir muy orgullosos porque no cualquiera se avienta un paquete de este tamaño sin el respaldo de una televisora, no cualquiera se atreve a trabajar, tan bien, sobre raíces mexicanas y norteñas. ¡Felicidades!

¿Ahora entiende cuando le digo que esto también es importante para la fuente de espectáculos? Véalo y recomiéndelo. Le va a encantar. 

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV