El pozo de los deseos reprimidos

Esto es histórico

Paren las prensas, señores. Que nadie respire, que nadie se mueva. Lo que va a ocurrir hoy es muy importante no solo para la fuente de televisión, para todo el negocio del espectáculo.

¿Qué? El estreno de The Knick, a las 21:00, por el canal MAX del paquete HBO-Max disponible en todo el país a través de diferentes sistemas de televisión de paga.

¿Y? ¿Qué tiene esto de importante? ¿Por qué tanto escándalo?

Primero, estamos hablando de una serie de televisión producida y dirigida por Steven Soderbergh, uno de los más grandes genios de la industria del entretenimiento mundial.

Steven fue el responsable de maravillas cinematográficas como Sexo, mentiras y videos, Erin Brokovich y Ocean’s Eleven.

Él fue quien ganó el Emmy por Behind The Candelabra. ¡Imagíneselo haciendo una serie! 

Segundo, The Knick es una producción propia de Cinemax. Yo no sé si a usted le quede claro, pero Cinemax es una de las muchísimas marcas del mismo corporativo al que pertenecen firmas como HBO.

Estos señores, a la hora de producir, no se andan con medias tintas. Tiran la casa por la ventana.

Espere lo más caro, lo más espectacular, lo más artístico.

Tercero, el hecho de que una producción propia de Cinemax sea la que vaya a engalanar hoy ese espacio nos manda un mensaje muy poderoso.

¿Cuál? Que el paquete HBO Max vale no nada más por HBO, vale por todas sus señales, por todas sus marcas, algunas de ellas, disponibles en los paquetes básicos de muchas cableras y antenas directas al hogar.

Cuarto, por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente como para hacer fiesta, ¿sabe usted quién es el protagonista de The Knick? Clive Owen.

Sí, Clive Owen, uno de los mejores actores de Hollywood.

Acuérdese de él en Los hijos del Hombre, de Alfonso Cuarón, en Elizabeth, la edad de oro, en Closer, en SinCity e incluso en esa obra maestra de película especial para televisión titulada Hemingway & Gellhorn.

Si Clive aceptó hacer serie a estas alturas de su carrera es, definitivamente, porque se trata de un personaje increíble, algo que lo va a marcar, que lo va a catapultar, que lo va a transformar.

Y quinto, porque The Knick no es buena, es buenísima, pero, ojo, buenísima de verdad, a gran escala, al nivel de un Game of Thrones, de un Mad Men, de un Breaking Bad.

A mí no me sorprendería que el próximo año la viéramos triunfando en los Golden Globes y en los Emmys.

Si usted se la pierde ahora, se estará perdiendo de algo grande, dejará de ser parte de uno de los acontecimientos televisivos más relevantes de los últimos años.

Vuelvo a una de mis preguntas originales: ¿por qué tanto escándalo? Porque no quiero que se pierda este lanzamiento. Pocas veces le puedo avisar con anticipación cuando algo tan fuerte va a salir al aire.

The Knick llegó para quedarse. Por lo que más quiera en la vida, luche por estar ahí.

Bueno, ¿y de qué trata? De algo que jamás se había hecho en la tele y que, cuando lo vea, lo va a hacer que le dé gracias a Dios por vivir en el siglo XXI.

Son las aventuras personales y profesionales de uno de los más grandes pioneros de la medicina de principios del siglo XIX, de un médico al que le tocó experimentar con cuestiones brutales de anestesia, ginecología y asepsia.

Obviamente es una serie inspirada en hechos reales y no sabe usted el impacto que va a sentir al descubrir cómo fue que la medicina llegó a tratamientos que hoy son la cosa más sencilla y cotidiana del universo.

No, pero espérese, esto no termina aquí. Al protagonista de esta serie le va como en feria por las implicaciones emocionales, éticas, morales, sociales y hasta religiosas de sus experimentos.

¿O qué, a usted le daría mucho gusto que le mataran a un familiar en el quirófano y que se lo entregaran en cachitos, unos rostizados, otros podridos, y que a la hora de querer juntarlos faltaran partes?

¿Pero sabe qué es lo más apasionante de The Knick? Que no nada más es una serie sobre el lado oscuro de la historia de la medicina, es una serie sobre un personaje alucinante.

El doctor John W. Thackery, el rol que interpreta Clive Owen, es un hombre rebelde, irreverente, valiente, caliente, drogadicto, atormentado.

Es un tipo que reta al sistema, que reta a la sociedad, que nos reta a usted y a mí como televidentes.

Yo no lo veo como un hombre del pasado, es un hombre de hoy, y esa capacidad de juntar épocas a través de esos guiones tan perfectos, de esa estética tan tremendista y de esa producción tan exquisita hace que The Knick sea irresistible, prodigiosa.

¿Se la piensa perder? No, por favor. Yo no lo puedo permitir. Prográmela inmediatamente, pídale el canal MAX a su proveedor de televisión de paga.

Esto es histórico. Paren las prensas, señores. Que nadie respire, que nadie se mueva. Hoy llega The Knick y la tenemos que ver. ¿A poco no?

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