El pozo de los deseos reprimidos

Hillary, Trump, el 'show' y la tv

Qué cosa tan más emocionante lo que millones de personas vivimos en los últimos días y concretamente ayer por la tarde y noche alrededor de las elecciones en Estados Unidos.

Nada más yo, antes de las 19:00, en la Ciudad de México, vi y viví este fenómeno en más de 25 canales de televisión de más de diez países diferentes.

Le estoy hablando de24 Horas de España,Al Jazeera de Catar, Arirang de Corea, Azteca 7, Azteca 13, Azteca América, BBCWorld News del Reino Unido, Canal Once, Capital 21, CNN en Español, CNN Internacional, y Deutsche Welle de Alemania.

Además de Efekto TV, El Financiero Bloomberg, Euro News de la Unión Europea, Excélsior Tv, ForoTv, Fox News, Imagen Televisión, Las Estrellas, MexiquenseTv, MILENIO Televisión, Proyecto 40, RT de Rusia, Tv Globo Internacional de Brasil y Tv5 de Francia.

El orden es alfabético y hay señales que no mencioné porque, tristemente, cuando me tocó monitorearlas, estaban en otra cosa pero de seguro también abordaron el tema de manera especial en algún noticiario o en alguna mesa de análisis.

¿Cuál es la nota? Contrariamente a lo que sucedía antes, cuando era fácil determinar quién lo hizo mejor y quién lo hizo peor, ahora podemos hablar de otro asunto.

¿Cuál? La asombrosa manera como la televisión, específicamente la mexicana, se entregó a este proceso.

Usted sabrá si le gustó más lo que hizo Denise Maerker en Televisa o lo que manejaron Azucena Uresti y Carlos Puig en MILENIO Televisión, si, adoró a Javier Solórzano en Canal Once o a Pascal Beltrán del Río tanto en Excélsior Tv como en Imagen Televisión.

Igual, usted podrá pensar que la dependencia de algunas de nuestras señales públicas como Capital 21 a las producciones de frecuencias extranjeras como las de la Deutsche Welle es positiva o negativa.

O que se ve muy pobre o muy rico que algunos reporteros hayan tenido que recurrir a sus teléfonos celulares para poderse comunicar con sus canales.

¿Se da cuenta de lo que vivimos ayer tanto en medios tradicionales como en las redes sociales?

Más allá de los resultados sí es un asunto como para ponernos a reflexionar. ¿Qué fue lo que vimos ayer, un proceso electoral o la final de un espectáculo?

¿Qué diferencias encuentra usted entre el manejo que se le dio a esa información y el manejo que se le da al desenlace de una telenovela, de un reality show o de un campeonato de futbol?

Piense por favor en los gráficos que vimos en las pantallas, en el suspenso, en las narraciones, en los reportajes, en las palabras de los comentaristas.

A pesar de que se estaba transmitiendo desde espacios diseñados para dar noticias, aquello era un show monumental.

¿Esto es bueno o es malo? Piénselo.

La gran queja de este proceso electoral era que más que elecciones, aquello parecía circo.

¿Cómo queremos que exista una barrera entre la política y los espectáculos cuando estamos utilizando exactamente el mismo lenguaje para abordar tanto un tema como el otro?

Pero espérese, tengo otra pregunta peor: ¿se pudo haber hecho otra cosa?

Medítelo con frialdad. ¿Qué hubiera pasado si algún canal de televisión o alguna red social hubiera abordado este fenómeno con otras técnicas audiovisuales?

¿A poco hubiera sido vista? ¿A poco hubiera sido tomada en cuenta?

Hemos llegado a un punto en que estamos condenados a vivir en el espectáculo y si queremos manejar bien esta clase de cuestiones, no solo las debemos manejar como se manejan fuentes como la de la política.

Tenemos que ser expertos en convertir eso en show y estoy hablando en plural porque esto nos incluye a usted y a mí como consumidores de contenidos, de política y de espectáculos.

Sí, sé que suena horrible, a trivialización, pero quien no le quiera entrar a esto se perderá en la nada y a las pruebas me remito.

¿A qué frecuencias les fue mejor ayer? A las que manejaron un mejor ambiente entre sus conductores, a las que se acercaron más a lo emocional.

Y esto, por supuesto, incluye lo que muchos vimos en Twitter, Facebook y sucursales anexas.

Lo de ayer fue histórico no solo por su conclusión. Fue histórico porque representó el inicio de una nueva era en materia de coberturas mediáticas.

¿Usted cree que podamos jugar con las misma libertad cuando lleguen nuestras elecciones presidenciales en 2018?

¿Nuestros canales podrán tomar posiciones a favor o en contra de los candidatos que participen como lo hicieron con Hillary Clinton y Donald Trump en las últimas semanas?

¿Nuestros comunicadores se podrán burlar de personajes como Andrés Manuel López Obrador en 2018 como se burlaron ayer de Donald Trump?

Sí está de pensarse porque no se vale hacer fuera lo que no se puede hacer dentro, porque entonces nuestros medios están condenados a perder dentro de dos años y porque entre show y show creo que a algunos se les pasó la mano. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com