El pozo de los deseos reprimidos

¿Quién hace las mejores telenovelas?

Corea, China y Turquía están haciendo magníficas telenovelas, pero si hay un país que merece que lo reconozcamos públicamente por la calidad de sus producciones melodramáticas es Brasil.

Dentro del complicadísimo esquema de la telenovela latinoamericana, los brasileños siempre se han distinguido por dos cosas: por sus historias y por sus realizaciones.

¿De qué tratan la mayoría de las telenovelas que hacemos en México, en Colombia y en Estados Unidos? Básicamente de dolor.

Aquí todo el mundo sufre, llora y se retuerce por unos asuntos rarísimos, casi siempre vinculados con cuestiones morales como la virginidad, la maternidad y el matrimonio.

¿De qué tratan las telenovelas brasileñas? Del placer.

Allá, aunque también hay conflictos amorosos y personajes que llegan a sollozar de vez en cuando, la gente goza, exhibe su cuerpo, lucha por otras cuestiones.

¿Cómo son casi todas las telenovelas que hacemos de este lado del mundo? Baratas.

Grabamos en foros viejos con paredes de cartón, con iluminación como de teleteatro, obligando a los actores a usar apuntador electrónico y a hacer las cosas más disparatadas a un ritmo aceleradísimo.

¿Cómo son las telenovelas brasileñas? Superproducciones.

Ellos construyen pequeñas ciudades para grabar ahí cada una de sus telenovelas.

Por tanto, todo se ve fresco, mucho más natural, y como el talento viene de otras escuelas dramáticas, no usan apuntador electrónico y tienen más tiempo para construir sus escenas, uno les cree, se involucra.

Lo más admirable de los melodramas brasileños es que ellos, por sus características geográficas, por su idioma y su cultura, más que producir para el mundo, trabajan para su mercado nacional.

¡Qué tan grande no será ese mercado local que es capaz de generar decenas de maravillas como Avenida Brasil, El clon y Tieta!

¡Qué tan admirable no será ese pueblo que, aunque está abierto a propuestas de otras partes, incluyendo las mexicanas, es capaz de satisfacerse con los más altos estándares de calidad internacional!

Y si no me cree, usted nada más échele una vista a los grandes festivales globales de televisión como el Emmy Internacional.

Brasil se la pasa ganándole a todos los países. Es una potencia.

¿Por qué le escribo esto? Porque en contraste con lo que sucede en otros rincones de América Latina, la distribución de telenovelas brasileñas en México ha sido una verdadera desgracia.

Muchas de las más grandes obras maestras de esa nación, como Xica da Silva y Caminho das Indias, jamás nos han llegado y probablemente nunca llegarán.

Y porque Azteca 13 acaba de estrenar una joya de ese país que vale muchísimo la pena.

Se llama Boogie Oogie, se desarrolla en 1978, y es una digna representante de lo que es y debe ser un producto brasileño.

Sí es importante que le diga lo de 1978 porque la recreación de la época no solo es perfecta, es espectacular.

Por un lado tenemos la ropa, los carros y los muebles y, lo mejor de todo, por el otro tenemos la música, los peinados y el ambiente.

A lo mejor usted se mueve en otras industrias y no lo alcanza a apreciar, pero es poco menos que un milagro que los responsables de esta maravilla hayan conseguido los derechos de muchas de las más inolvidables canciones en inglés de aquellos tiempos.

El resultado es casi tan precioso como el que Netflix consiguió con los años 80 en la serie Stranger Things y no solo sirve para efectos de nostalgia.

Es algo que le inyecta credibilidad a las situaciones y que pone a la gente a soñar con un mundo sin teléfonos celulares, sin educación sexual y sin redes sociales. ¡Es muy emocionante!

¿Y de qué trata? Para no echarle a perder la experiencia le diré que de una serie de enredos en donde una pareja debe luchar por su amor con todo en contra, incluyendo… ¡la muerte del novio!

Busque la repetición del capítulo uno en la página de internet de TV Azteca para que entienda lo que le quiero decir porque vale muchísimo la pena.

Además, los actores no pueden estar ni más hermosos ni más perfectamente bien entonados.

Uno los ve mirarse con amor y jura que están completamente enamorados. Uno los mira revelando secretos y en verdad se siente afectado, intrigado, con ganas de saber más.

Es la magia de las telenovelas bien escritas, pero también de las producciones bien hechas.

¿Vio la escena de la avioneta del primer episodio? ¿Vio la del incendio? ¿Cuándo en la vida ha visto algo así en un melodrama mexicano? ¿Cuándo lo ha visto y lo ha creído? 

Luche por ver Boogie Oogie de lunes a viernes a las 17:00 por Azteca 13.

No le puedo garantizar lo que vaya a suceder con ella en el futuro, pero le doy mi palabra de que su arranque fue increíble y creo que es un privilegio tener acceso a esta clase de materiales cuando las cosas están tan mal en la creación de telenovelas en este país. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com