El pozo de los deseos reprimidos

Tres grandes

Como hay tantas cosas nuevas tan importantes en tantas pantallas, sigo en oferta. Tres críticas en una misma columna.

Por favor, tome nota, porque esta vez se trata de títulos fundamentales.

Proyecto 40

¿Se acuerda que hace tiempo le escribí de Black Mirror? Le dije que era una de las mejores series de televisión que había visto en mi vida.

Por supuesto, le llené esta columna de razones y le rogué que la viera porque se trata de un título tan gourmet que es muy difícil que llegue a países como el nuestro.

Hoy es para mí un honor decirle que la nueva temporada de Black Mirror, la tercera, se va a estrenar esta noche a las 22:30 horas por Proyecto 40.

Si usted se la pierde estará cometiendo un muy grave error. Black Mirror reinventa la televisión.

En caso de que usted no sepa nada de este concepto, le explico: esta es una serie que combina lo bajo que hemos caído como especie con lo mucho que hemos crecido como entidades mediáticas y tecnológicas.

Cada capítulo es como una película que cuenta una historia que comienza y acaba. Cada capítulo aborda un conflicto diferente.

El de hoy es brutal, porque habla de las redes sociales, de las cámaras escondidas, de la invasión a la intimidad, de lo que pasa cuando alguien lo bloquea a uno y de cosas peores.

¿Sabe usted quién es el protagonista de este episodio? Jon Hamm. Sí,  Don Draper de Mad Men.

Usted nada más vea los primeros diez minutos y platicamos. No lo va a poder soltar y, al final, acabará estremecido, transformado, exactamente como solo se termina después de haber visto una obra maestra.

No le digo más para no venderle trama, pero Black Mirror es una obligación. ¡Qué orgullo que Proyecto 40 la esté trayendo a México! ¿A poco no?

Unicable

Este no es un programa de televisión, es un movimiento social que nace de una de las figuras más entrañables de nuestra industria: el chef Alfredo Oropeza.

Se llama Al natural e incluye un montón de contenidos increíbles distribuidos a través de diferentes plataformas como una página de internet, Facebook y el canal Unicable.

Ahí, en esa señal, el martes pasado, se estrenó la versión televisiva de este concepto que es una locura de útil, entretenido y bien hecho.

Le juro que parece un show de BBC, de AMC o de Discovery.

Es el primer gran programa de comida que se hace en la historia de este país.

Sí, yo sé que México tiene una larga tradición en este sentido y que, con los años, hemos visto auténticas joyas, pero como Al natural, ninguna.

Es un formato donde el chef Oropeza nos ayuda a vivir bien a través de la comida, el ejercicio, unas recetas alucinantemente diferentes y exquisitas, y un montón de sorpresas como reportajes y entrevistas.

Le juro que jamás había visto algo así hecho en México. Al natural no le pide nada a las emisiones de Gordon Ramsey, Nigella Lawson y Jamie Oliver.

Y es nuestro, con nuestros temas, nuestros ingredientes, nuestra cultura y nuestro chef.

Lo mejor de todo, insisto, es que esto es solo una parte de algo mucho muy superior y positivo que va a cambiar la vida de millones de personas en todo México y el mundo.

Búsquelo ya y súmese al movimiento Al natural. Alfredo Oropeza todavía no se ha dado cuenta, pero acaba de comprar su pasaporte a la eternidad. De veras que sí.

YouTube

Aunque usted no le crea, en este país hacemos más mesas de análisis político que telenovelas, pero como la mayoría son tan malas, ni quién las voltee a ver.

¿Resultado? La gente odia a nuestros políticos y alucina a nuestros comunicadores.

¿Puede existir algo más terrible y contradictorio que esto? Es todo un desperdicio, todo un tema.

Por eso hoy quiero felicitar públicamente a Beto Tavira. Este joven periodista le acaba de poner la muestra a la mayoría de nuestros conductores y politólogos.

¿Con qué? Con ¿Qué diría Freud?, un programa diseñado para internet que le da un giro radicalmente distinto a todo lo que se ha hecho en materia de shows de entrevistas y mesas de análisis político en México.

Beto, lo que hace ahí, es psicoanalizar a las más importantes figuras de la política nacional. ¡No sabe usted qué preguntas! ¡No sabe usted qué respuestas!

Yo no le conocía esas habilidades terapéuticas al señor Tavira, pero es genial, y lo más impresionante es que sus invitados se dejan, se abren y cuando acaban, tantos ellos como nosotros, cambiamos, mejoramos. 

Por si esto no fuera suficiente, la producción es excelente, tal vez un poco larga para los tiempos de la internet, pero yo diría que mil veces mejor que la de muchos programas de la televisión abierta nacional.

Hágame un favor y localice ¿Qué diría Freud? en cunadegrillos.com y YouTube.

Creo que es bueno e importante, tanto que reivindica la trascendencia, la belleza y la emoción de la televisión política de este castigado y saturadísimo país. ¿O usted qué opina?  

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