El pozo de los deseos reprimidos

El futuro de la televisión

Fox Sports acaba de presentar la cosa más fascinante del mundo para todos los que amamos la televisión.

¿Qué? Un estudio de neuromarketing que, según yo, es el primero en su tipo en toda América Latina si no es que el primero a escala mundial.

Pero vámonos por partes para que entienda la importancia de esta nota:

Como usted sabe, el negocio de la televisión se maneja en base a ciertos números como el famoso rating.

Independientemente de que usted crea o no en esta clase de mediciones, la televisión ya no es la misma de antes.

Por un lado, tenemos aportaciones tecnológicas prodigiosas que van desde las redes sociales hasta la 4K, los drones y la cámara phantom.

Y, por el otro, tenemos un montón de modificaciones en los hábitos y costumbres de los espectadores, aparecieron estilos de vida que no estaban considerados en las bases de datos originales y contamos con pantallas prodigiosas para ver lo inimaginable.

Para no hacerle el cuento largo, usted y yo no somos un número, nunca lo hemos sido, y en la industria de la televisión, hoy más que nunca, lo que importa es quién mira y lo que esas personas pueden llegar a sentir.

¿Por qué? Porque las emociones son las que marcan la relación entre los televidentes y las televisoras, y porque esas emociones son las que crean una alianza entre los contenidos, los anunciantes y la intención de compra. Fox Sports acaba de cambiar la historia de la televisión estudiando, como nunca se había hecho, la mente de sus espectadores, detectando qué sienten cuando miran la televisión, cuando miran los anuncios y cómo se puede utilizar todo eso a favor de sus clientes y de sus señales.

Ya no son solo una televisora. Ahora son una suerte de asesores emocionales en la producción de estímulos que necesariamente se van a convertir en más ventas y en más audiencias más satisfechas.

Estoy muy impresionado porque cada vez que he querido tocar el tema de las emociones con los ejecutivos de algunos canales, más de uno se ha burlado de mí.

Me dicen que eso no le importa a nadie, que es ridículo, cursi y, por supuesto, se van al rating, a lo de siempre.

Seguramente por eso ahora les está yendo como siempre.

Fíjese, por favor, qué inteligencia y qué sensibilidad la de los señores de Fox Sports porque, además, ellos no trabajan ni con ficción ni con noticias. ¡Trabajan con deportes!

¿Puede haber algo que genere más emociones que los deportes?

¿Usted no ha gritado mirando un partido de futbol, una pelea o una carrera? ¿Usted no ha querido llorar durante una competencia olímpica?

Bueno, ya, el colmo: ¿usted no ha corrido a abrazar a alguien después de ver ganar a su equipo favorito?

Imagínese a los ejecutivos de estos importantes canales de televisión de paga estableciendo alianzas con algunos de los neurocientíficos más importantes del mundo.

Imagíneselos trabajando con diferentes universidades y enchufando a decenas de hombres y mujeres, desde México hasta Argentina, a unos aparatos sofisticadísimos para analizarlos, para establecer diferencias y similitudes.

El resultado es una bomba de sensaciones, deseos y acciones. Es el futuro de la televisión.

Y sí, aplica para la mercadotecnia, pero también para la creación y para la toma de otras decisiones. Es increíble.

Me encantó estar en ese evento, conocer a la gente de Fox Business Intelligence y escuchar sus conclusiones.

Ellos, por ejemplo, no etiquetan a las audiencias como hace dos o tres décadas, trabajan con lo que ellos llaman tribus deportivas y es espectacular cómo las atienden.

A lo mejor usted se dedica a alguna otra cosa pero en televisión casi nunca se habla de atención, casi nadie mira esto como lo que es: un servicio.

Fox Sports sí. Para ellos es fundamental darle a los fanáticos y a los anunciantes un buen servicio que se traduzca en algo que vaya más allá de la televisión, en algo que sea una verdadera experiencia de vida.

No, y ni le cuento de todo lo que los ejecutivos de esta compañía dijeron de la importancia de la calidad y de la credibilidad en la creación de vínculos emocionales y en las intenciones de compra de los televidentes porque entonces sí no acabamos nunca.

Hasta que por fin alguien se preocupó por sustentar científicamente el lado emocional de la televisión.

¡Y mire lo que es la vida! Ese alguien es una marca que trabaja con deportes, una de las partes más fascinantes de toda la industria de la televisión.

Porque, no finjamos, usted no mira un partido de futbol como miraría un noticiario, una serie o una telenovela. Lo observa de otra manera, con otras personas, en otras circunstancias, en otros espacios.

¿Ya se puso usted a pensar en la que va a suceder ahora que Fox Sports cuenta con este estudio? ¿En todo lo que va a cambiar? ¿En todo lo que se va a hacer?

¡Qué gran iniciativa! ¡Felicidades, señores! Así se hace. ¿A poco no?

 alvaro.cueva@milenio.com