El pozo de los deseos reprimidos

¿Estoy exagerando?

Yo de repente me deprimo comparando las cosas que hacemos en la televisión mexicana con las que se están haciendo en otras partes del mundo.

¿Por qué? Porque nos estamos convirtiendo en una especie de territorio aislado que vive por y para su pobre realidad interna, mientras el resto del planeta gira alrededor de otras cuestiones.

Nada más en los últimos días, Europa nos ha mandado una cantidad impresionante de señales como para que despertemos, como para que nos preocupemos.

El pasado fin de semana, Conchita Wurst ganó el famoso festival Eurovisión y millones de personas, incluso de este lado del Atlántico, lo vimos. Fue maravilloso.

Y es que Conchita no es Conchita, es Tom, un hombre, un señor de 25 años que se viste de mujer y que para marcar todavía más ese dato, usa barba, una barba muy tupida.

Un travesti barbón ganó Eurovisión y no ganó ni por travesti ni por barbón, ganó porque cantó como los dioses, o como las diosas. El talento europeo en su máxima expresión.

No sabe usted qué final la de ese evento. No sabe usted qué manera de interpretar un tema. No sabe usted qué producción tan más fabulosa.

Por supuesto, aquí hay cualquier cantidad de mensajes sobre el arte, la diversidad humana, el respeto, la tolerancia y los derechos humanos que choca con una Europa a punto de estallar por lo que está pasando, en todos los sentidos, en lugares como Rusia.

Fíjese nada más a qué niveles se está manejando la televisión, y en general el espectáculo, en esas naciones.

A nadie le importó que la cantante representara un punto de conflicto contra Rusia y otros países que se oponen a respetar los derechos de la comunidad LGTB.

A nadie le preocupó si Conchita salía con barba, sin barba, con vestido o con esmoquin, o si eso iba a ser molesto para la Iglesia, los anunciantes o las instituciones.

¿Qué hubiera pasado si esa muchacha se hubiera presentado en un programa de la televisión nacional?

¡La hubieran sacado del aire a los dos minutos! ¡Las cámaras se hubieran volteado a otro lado con tal de no tomarle la cara!

¡Los conductores se hubieran burlado de ella! ¡Hubiera habido abucheos, chistes, odio!

¿O qué, usted se imagina a Conchita cantando sin ningún problema en Matutino express con Esteban Arce? ¿Se la imagina presentándose muy quitada de la pena en La academia?

El tema no es si nosotros somos mejores o peores, el tema es el contraste y la ausencia de valor por parte de nuestras pantallas para atreverse a tomar posturas ideológicas, políticas y sociales.

El mundo no está fascinado ni por Laura Bozzo ni por Siempre tuya Acapulco, está fascinado por Conchita Wurst y por estrenos como Sin identidad.

¿Qué es Sin identidad? Una serie que se acaba de presentar en el canal Antena 3 de España, que batió con todos los niveles de audiencia, pero de una manera escandalosa.

Ojo, el consumo de televisión en España no el mismo que en México.

Ojo, se supone que en los países desarrollados los ratings van a la baja porque la gente prefiere ver contenidos en otras plataformas. Aquí no.

¿Qué es Sin identidad? ¿De qué trata? Estamos hablando de una telenovela presentada como serie de televisión.

Es la historia de una chica que regresa para cobrar venganza después de que varias personas le destruyen la vida.

Sí, se parece a Revenge, a Avenida Brasil y a una larga lista de títulos que están de moda en todo el mundo. ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia está en la combinación de una estructura que viaja del presente al pasado con un paquete de enigmas que se van revelando conforme avanza la acción, con el delicadísimo tema de la adopción y con el, todavía más tremendo, conflicto del tráfico de bebés.

El resultado es una bomba suculenta tanto para los que aman las telenovelas, como para los que aman las series, como para los que buscan truculencias, como para los que quieren reflexionar sobre cuestiones polémicas.

¿Quiénes actúan? Desde nuestro querido Miguel Ángel Muñoz de Infames hasta figuras fundamentales como Victoria Abril (Átame) pasando por Lydia Bosch de Médico de familia y Megan Montaner de Amar en tiemposrevueltos.

¿Cuál es la nota? No, no son los ratings. No, no es si está bien o mal hecha. Es el híbrido.

Tengo la impresión de que Sin identidad está inaugurando un nuevo tipo de formato de ficción, planteado en capítulos semanales, ideal para la televisión de hoy, la que está perdiendo audiencia, la que tiene que competir contra muchas plataformas.

Luche por ver la repetición del capítulo uno hoy a las 20:30 horas por el canal Antena 3 Internacional. No olvide consultar la cartelera de su sistema de televisión de paga.

Y reflexione. ¿Cómo está la televisión mexicana cuando la comparamos con la que se está haciendo en otras partes del mundo? ¿Sí tengo razón en deprimirme o de plano estoy exagerando?

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