El pozo de los deseos reprimidos

El nuevo 'Top Gear'

Nadie es indispensable y si no me cree, no se vaya a perder esta noche, en punto de las 21:00, por el canal BBC Entertainment, el estreno de la temporada número 23 de Top Gear.

¿Por qué? Porque va a ser sin Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May, sus conductores más emblemáticos.

Como usted sabe, Top Gear es el producto más sofisticado, exitoso y poderoso de la BBC desde 1977.

Es el mejor show de carros de todo el mundo, un título particularmente polémico por su oscuro sentido del humor.

Acuérdese nada más de cómo nos fue a los mexicanos con nuestro famoso auto-tortilla.

El año pasado, Jeremy, el gran líder de esta emisión, supuestamente le faltó al respeto a uno de sus compañeros.

BBC, que no se anda con tonterías a la hora de hablar de valores, decidió no renovar su contrato.

Richard y James, en solidaridad, abandonaron el proyecto.

Yo no sé si usted lo alcance a apreciar, pero esto es como si Mickey Mouse y sus amigos se fueran de Disney, un conflicto mucho muy delicado por sus implicaciones económicas, creativas y sociales.

¿Qué hubiera hecho usted en lugar de la BBC?

¿Hubiera permitido que sus conductores violaran su código de ética nada más porque le dejan mucho dinero y mucha popularidad o también los hubiera castigado asumiendo las pérdidas financieras, el bajón de rating y los ataques de los fanáticos de todo el planeta?

Esto un gran tema. ¿Qué hubiera pasado si se hubiera tratado de un programa mexicano? ¿Nuestras televisoras hubieran actuado con el mismo rigor, con la misma congruencia?

¿Ahora entiende el gigantesco mensaje que la BBC le mandó al mundo entero dejando a Top Gear sin sus rostros más representativos de los últimos años?

Obviamente, los fans de Jeremy, Richard y James están que no los calienta ni el sol y más si consideramos que BBC es la televisora pública del Reino Unido.

Los contribuyentes la pagan con un impuesto carísimo.

Aquí es donde aparece otro dilema: ¿se vale que un medio público le niegue a las audiencias su derecho a ver lo que quieran con quien quieran?

¿Qué pasaría si se tratara de una televisora pública mexicana? ¿Sucedería lo mismo?

Usted nada más recuerde de lo que pasó el año pasado en nuestros canales 11 y 22. ¡Hasta rodaron las cabezas de sus directores!

Para no hacerle el cuento largo, lo que se va a presentar esta noche en BBC Entertainment va a ser algo muy importante.

Es el inicio de una nueva etapa, con otros conductores, con otro esquema de producción y hasta con otro estudio.

Nos llega a muy pocas horas de haberse estrenado en Reino Unido donde fue un acontecimiento que conmocionó a las redes sociales.

Yo ya vi ese capítulo y le doy mi palabra de que no solo es espléndido, consigue el milagro de catapultar a Top Gear hacia un concepto mucho más impresionante, divertido, moderno y mucho más adecuado para los consumidores de contenidos de la actualidad.

Ya no estamos hablando de un show con tres o cuatro personajes haciéndolo todo, sino de un programa con siete conductores diferentes.

Hay hombres y mujeres, blancos y negros, periodistas y estrellas de YouTube, corredores de autos y figuras públicas.

Todos dominan la materia, son divertidísimos y hacen las cosas más alucinantes que usted se pueda imaginar.

A mí lo que me encanta es que, a diferencia de lo que sucedía con el viejo Top Gear, cuando uno mira este concepto tiene una sensación mucho más como de internet.

El resultado no es un programa de televisión largo sino el de muchos programas cortos, cada uno con su gente, engarzado por dos presentadores desde un increíble estudio de televisión con lo último de lo último en materia de automóviles más la presencia de estrellas internacionales como Jesse Eisenberg y Gordon Ramsey.

Top Gear sigue siendo el mismo Top Gear de toda la vida, con su inigualable humor inglés, con su monumental poder de convocatoria y con su insuperable producción multimillonaria, pero ahora corregido, aumentado y con otras caras.

Más que un programa solo para el público británico, es un show para las audiencias de todo el planeta, para que decenas de cadenas y de sistemas de distribución de contenidos en línea se peleen sus episodios, para que un montón de países piensen seriamente en comprar el formato.

Se lo recomiendo porque objetivamente no va a encontrar nada igual, porque se la va a pasar de lujo, porque va a recibir la mejor información de la fuente automovilística de los cinco continentes y porque va a experimentar lo que es y debe ser el mejor espectáculo televisivo de la actualidad.

Pero, además, se lo recomiendo porque aquí hay una gran lección de ética, valores y renovación, algo que si nuestras queridas televisoras públicas y privadas aprendieran a leer, les facilitaría muchos de los ajustes que están realizando en estos días. ¿A poco no?

@AlvaroCueva