El pozo de los deseos reprimidos

El estreno de "Tanto amor"

Me siento muy conmovido con el estreno de Tanto amor, la nueva telenovela de las 20:00 de Azteca Trece.

¿Por qué? Porque se trata de un acto de amor insólito en la historia reciente de la televisión mexicana.

Le voy a explicar: hoy las cosas no están bien, ni en la tele ni en ninguna parte. Nuestro pobre país oscila entre la tristeza y la rabia. Y nadie cree en las telenovelas, ni siquiera los que las hacen.

Me parece hermoso, sintomático, que los señores de Azteca Novelas tomen esta historia, que la mejoren y que lo hagan a través de una inversión poderosa, cara, cuidando los detalles.

A ellos, como a los de cualquier otra casa productora, no les hubiera costado nada comprar la primer baratija que hubieran encontrado en el mercado y reproducirla con cualquier actor y con el mínimo de recursos.

Si no me cree, échele un ojo a los melodramas seriados que están en este momento en pantalla.

Casi todos están hechos al “ahí se va”, en la miseria de las miserias y con el primer desconocido que le haya caído bien a los productores.

Tanto amor es otra cosa, una telenovela tal vez muy tradicional, pero bien hecha y con un reparto importante, un título que le está mandando mensajes tanto a las audiencias como a los anunciantes.

¿Qué mensajes? Primero, que hay una marca Azteca Novelas con estrellas propias, con gente de diferentes generaciones, cada una con su propia trayectoria, con su estilo, pero gente valiosa y ciento por ciento identificable con la televisora de Ricardo Salinas.

Luego tenemos el asunto de los presupuestos, de las ganas de crear productos de calidad a pesar de cualquier etiqueta que la opinión pública le quiera poner a las telenovelas.

Tanto amor se ve fina, los actores lucen preciosos, los escenarios llaman la atención, están iluminados con los mejores recursos de la industria.

Y qué me dice del vestuario, del diseño de imagen y de muchos otros valores de producción. Usted compare contra lo que quiera. Tanto amor pasa cualquier filtro de calidad. ¡Gana!

No por nada se está transmitiendo al mismo tiempo para el mercado nacional e internacional.

Aquí hay algo que debemos leer, algo que nos dice: estamos apoyando al género, lo queremos hacer bien.

Perdón, pero esto ya casi nadie lo dice. Lo debemos destacar.

Y al final está el tema de la historia. Tanto amor es un remake de Con toda el alma, la primera telenovela que los dueños de Azteca hicieron para el Trece en 1996, después de que la televisora del Ajusco había apostado por otras compañías como O’Farrill y Asociados.

Sí, Con toda el alma ya se había hecho en 2002 con Ana de la Reguera con el nombre de Por ti.

Seguramente usted se está preguntando: ¿Y? ¿Qué tiene esto de importante? ¡Es un refrito! ¡Otro maldito “refrito”!

No, no es otro maldito refrito, es el resurgimiento del primer clásico de Azteca, es una estrategia que nos grita: estamos regresando a nuestro orígenes, estamos recuperando nuestra identidad.

Y mire qué curioso, cuando se volvió a hacer en 2002 el mensaje era el mismo y en esa época Azteca Novelas vivió una interesantísima época de oro de donde surgieron cañonazos como Cuando seas mía, que luego Televisa compró para hacer Destilando amor con Angélica Rivera.

¿Sí se da cuenta de lo que está pasando aquí? Esto es algo que vale oro y que nos habla de una humildad admirable.

A lo mejor usted no se acuerda o no le tocó, pero yo tengo la obligación profesional de recordarle lo que fue Con toda el alma.

Era la competencia de Marimar y para marcar una diferencia respecto a las producciones de Televisa, los responsables de este proyecto, bajo la dirección de Héctor Bonilla, rompieron con todos los esquemas de la época.

Hicieron todo lo que estaba prohibido, desde manejar armas y mojarle las blusas a las mujeres hasta poner a personajes a orinar a cuadro pasando por locura y media.

Imagínese el contraste entre esto y Thalía con cola de pescado y platicando con los perros. ¡Era demencial!

Pero ése era un México de opciones. Tanto amor hoy, sin necesidad de aquellos recursos, es un opción.

¿Usted qué quiere ver a esa hora? ¿Una telenovela fársica como Amores con trampa o un proyecto como éste?

Ojo, no estoy diciendo que un estilo sea mejor que otro. Estoy diciendo que podemos elegir y eso, en este momento, es un milagro.

¿Ahora entiende cuando le digo que estoy conmovido? Hoy las cosas no están bien, pero qué gusto poder volver a elegir, que alguien le esté echando ganas, que alguien esté recuperando sus raíces.

Busque Tanto amor, ubíquese en el tiempo y en el espacio, y gócela sin prejuicios.

Tal vez aquí ocurra algo tan bueno como en Por ti. Tal vez aquí ocurra algo tan importante como en Con toda el alma. Vamos a esperar.

¡Felicidades a todos los involucrados! No se rindan. Sostengan ese nivel. Vale la pena. 

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