El pozo de los deseos reprimidos

El estreno de HBO

Psi es para las series, lo que Avenida Brasil para las telenovelas, así de grande, así de impresionante, así de espectacular.

¿Y qué es Psi? La nueva serie brasileña de HBO, la que va a entrar al aire este próximo domingo 23 de marzo, a las 21:00, justo en el lugar que dejó vacante True detective, una de las más apasionantes obras maestras de los últimos años.

¿Sí se da cuenta de lo que le estoy diciendo? No cualquier programa podría ocupar el sitio de True detective.

Psi no solo lo va a ocupar, le va a dar continuidad a una propuesta de calidad exquisita y la va a enriquecer con lo mejor de nuestro estilo latinoamericano.

Esta serie va a ser muy importante. Se lo juro. Si usted se la pierde, va a estar cometiendo un grave error.

¿Y de qué trata? De nosotros, de lo que vivimos, de lo que nos rodea.

Psi son las aventuras personales y profesionales de un señor que es psicólogo, psiquiatra y psicoanalista, todo al mismo tiempo. ¡Y tiene unos métodos para atender a sus pacientes de antología!

¿A poco nos vamos a chutar otra avalancha terapéutica como la de In Treatment?

No, Psi va más allá de las terapias, más allá de la relación paciente-terapeuta. Es adentrarse en lo último de lo último en cuanto a temas sociales y personales.

A lo largo de su primera temporada, de 13 capítulos de una hora, vamos a navegar de los niños autistas a la pedofilia, de las aventuras con el más allá a los dilemas de la transexualidad, y de conflictos muy policiacos a conflictos muy eróticos.

Es un espectáculo completo que, además de la historia de su protagonista, nos va a ir sorprendiendo con más y mejores casos en cada capítulo.

¿Por qué hay que verla? Porque así como True detective marcó un punto y aparte entre el pasado y el presente de las series policiacas, Psi va a ser un parteaguas entre lo que se hacía antes y lo que se va a hacer ahora en materia de series psicológicas.

Aquí tenemos otra manera de contar una serie, más compleja, completa, elaborada, pero al mismo tiempo, más apasionante, entretenida y con unos destellos de humor, sorprendentes.

Cuando usted la mire, no va a creer la manera como se van a ir planteando y resolviendo las cosas. Cero lugares comunes. Estamos ante un ejercicio de creación total.

Fueron casi seis años de trabajo entre que se planteó la serie, se estructuraron los libretos, se fueron reuniendo los elementos, se hizo el rodaje y se programó en pantalla.

Seis años muy bien invertidos, porque Psi vale tanto o más que muchas de las mejores películas que están en cartelera en este momento, porque tiene una producción maravillosa y porque cuenta con unas actuaciones sublimes.

Emilio de Mello, quien interpreta al personaje principal, está de concurso.

Ahí va a pasar algo en términos de audiencia, de reconocimiento y de exportación.

Más de una persona se va a identificar con el trabajo de Emilio: hombre, padre, paciente, terapeuta, fuerte, débil, ángel, demonio. ¡Me encanta!

Por favor luche con todas sus fuerzas por ser parte de la historia, por ver desde el principio este producto que en muy poco tiempo se va a convertir en un clásico de la televisión mundial.

Luche por ver Psi este domingo a las 21:00 por HBO. Yo sé que le va a mover el alma. Yo sé que le va a encantar.

EXPLICACIONES

Dedicarse a la crítica de televisión ya no es lo que era antes. Ahora hay que hacer más, dar más, por eso creo que le debo una explicación.

No sé si usted se dio cuenta, pero esta semana hice un ejercicio con mis cinco columnas.

Le escribí de puras cosas positivas y hasta le puse a cada texto una cabeza más o menos parecida.

Por supuesto, me metí con Televisa, con Azteca, con la televisión de paga y hasta con la internet, sin olvidar el reconocimiento que le hice a Jorge Arvizu, El Tata.

¿Por qué? Porque me molestan las columnas predecibles, porque a veces vale la pena salirse de los temas de los que todos hablan e innovar, jugar, crear, dar opciones.

La próxima semana será otra cosa. ¿Qué? No sé, todavía no lo decido, pero poco a poco iré hablando de muchas de esas notas que se han estado generando en nuestros canales y que, por una razón u otra, no quise meter en mis colaboraciones de esta semana.


No hay que saturar a la opinión pública de basura, de contenidos de una misma empresa y de una sola plataforma. La televisión es inmensa, rica, diversa y merece que se le trate con respeto, con equidad.

Por último, ¿qué va a hacer mañana sábado? ¿Por qué no me acompaña a las 22:30 a ver Tlazolteotl contra las reformas vampiro con Nora Huerta, de Las Reinas Chulas, en el teatro bar El Vicio de Coyoacán?

Todo lo que hacen Las Reinas Chulas es genial (Nora es lo máximo), nos vamos a divertir, vamos a pensar y hasta podríamos aprovechar para conocernos en persona. ¿Se le antoja? Allá nos vemos. Consulte cartelera.

alvaro.cueva@milenio.com