El pozo de los deseos reprimidos

Los espantos del gobierno

Sí es importante que hablemos de lo que pasó en 2013 en materia de televisión pública por los siguientes motivos:

Uno, este año, como comenzaron la administración de Enrique Peña Nieto y de Miguel Ángel Mancera, muchas cosas cambiaron en la televisión pública de este país.

Dos, analizando a la televisión pública mexicana vamos a poder entender, con mayor claridad, lo bueno y lo malo de nuestros gobernantes.

Tres, usted y yo pagamos, con nuestros impuestos, a los medios públicos. No sé usted, pero a mí sí me gusta que me digan en qué se está gastando mi dinero.

Cuatro, ante el caos de la televisión privada, la televisión pública se convierte en un oasis, en un indicador de esperanza.

¿Realmente lo fue en el último año o se sometió a los caprichos de las grandes televisoras para no hacerle ruido, para no hacerles competencia?

Y, cinco, como en este país predomina la pose, imposible criticar a los medios públicos. Ellos, nomás por su linda cara, son santos, son perfectos, son inteligentes. Que nadie los toque.

Con la pena, pero eso no puede ser. A los primeros que hay que criticar es a los canales públicos. Precisamente por jugar a defenderlos por pose, el gobierno los tiene muertos de hambre y sin promoción.

¿Por qué tendría que apoyarlos si así, en automático, son buenos? ¿Ahora entiende lo delicado de esto?

¿Cómo estuvo 2013 en materia de canales públicos? ¡Espantoso! ¡Y nadie se atrevió a denunciarlo! ¡Y nadie dijo nada!

¿En qué me baso para decirle que estuvo espantoso? En que como hubo cambio de gobierno federal, las dos estaciones que marcan la pauta, Once Tv México y Conaculta Canal 22, cambiaron de director, de nombre y de todo lo que pudieron cambiar.

Once Tv México, de haber sido la antesala de la nueva gran cadena pública nacional y del primer gran canal público internacional, Tv México, retrocedió hasta volver a los años 90 si no es que a un pasado más lejano.

Su presupuesto se desplomó y se dejaron de hacer tantas, tan críticas, tan irreverentes, tan experimentales y tan buenas series como XY, Bienes raíces, Soy tu fan y Estado de gracia.

En el año que está por terminar, si bien nos fue, vimos, muy de repente, producciones más hacia lo convencional como Alguien más, pero nada más. Un programa light por aquí, una caricatura bonita por allá. Un noticiario ameno por aquí, un documental indoloro por allá. Cero ganas de llamar la atención, de romper esquemas, de comerle el mandado a las grandes televisoras como Televisa y Azteca.

No más Once Tv México. Lo de hoy, tristemente, vuelve a ser Canal Once, el viejo Canal Once y aquí la palabra viejo no es precisamente un sinónimo de tradición.

¿Qué pasó en los últimos dos semestres en Conaculta Canal 22? Más o menos lo mismo. Poco dinero, muchas cancelaciones.

De no haber sido por títulos como Isabel, París y Triángulo de letras y por coberturas como la de la FIL, aquello no hubiera dado nota en 2013.

En C-7 del estado de Jalisco, por su parte, pasó más o menos lo mismo. Cambió la administración y adiós a muchas de las cosas que se habían logrado en los sexenios pasados. ¡Qué triste!

Mire, así como hay gente que se rasga las vestiduras por algunas reformas, debería haber otra que organizara marchas y protestas para impedir la caída de nuestros medios públicos cada seis años.

Es imperdonable lo que pasa aquí porque, obviamente, le deja la responsabilidad de la gran comunicación nacional a los canales privados como XEW-TV y Azteca 13.

Y si no me cree, nomás acuérdese de lo que sucedió de enero a la fecha:

¿A dónde fueron el presidente y los gobernadores a dar sus grandes exclusivas, a sus canales, que son los públicos, o a los privados, que le pertenecen a los empresarios?

Sí está de pensarse, porque, entonces, ¿quién manda aquí?

Pero no todo estuvo perdido en materia de televisión pública en 2013. Independientemente de grandes señales como TEVE UNAM y El Canal del Congreso que, como no sufrieron cambios, se sostuvieron con admirable maestría, hubo dos canales que crecieron hasta convertirse en espléndidas alternativas: OPMA y Capital 21.

OPMA, el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales, nos regaló una plataforma espléndida de contenidos tanto en su canal digital como en su página de internet.

No sabe qué cosa tan más recomendable, sana, moderna y plural.

Capital 21, por fin, se convirtió en el primer canal público de la Ciudad de México para la Ciudad de México, en el primer canal público nacido de un gobierno de izquierda en toda la historia de la comunicación mexicana.

Y es muy interesante el giro que sus cabezas le están dando a la pantalla. No pierda de vista ni al OPMA ni a Capital 21. El futuro va por ahí y hablar de futuro ante un panorama tan oscuro como el del año que está por terminar no es cualquier cosa. ¿O usted qué opina?

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