El pozo de los deseos reprimidos

Donald Trump vs. Meryl Streep

Creo que millones de personas, en todo el mundo, vimos el discurso que Meryl Streep se aventó la noche del domingo pasado en los Golden Globes.

Fue un texto maravilloso lleno de lecturas entrañables pero, definitivamente, lo que más destacó fue el tema político, sus palabras contra Donald Trump.

Ojo, la señora jamás le faltó al respeto al presidente electo de Estados Unidos.

Fue finísima. Tanto que el que quiso entender, entendió, y el que no, no.

Ningún ser humano en sus cinco sentidos se atrevería a cuestionarla, a contradecirla o a atacarla por esa exposición perfectamente bien escrita.

Meryl habló, palabras más, palabras menos, del peligro que Donald Trump representa para los débiles.

¿Cuál es la nota? Que el señor Trump le contestó a la actriz pero haciendo exactamente todo lo contrario.

El presidente electo de Estados Unidos no fue fino, le faltó al respeto a Meryl y llevó la discusión hacia otro lado.

Ahora resulta que la gran protagonista de decenas de magníficas películas dijo lo que dijo porque es una lacaya de Hillary Clinton.

¿A usted no le resulta medianamente familiar ese esquema?

¿Qué es lo importante aquí? ¿Por qué Meryl Streep se atrevió a pronunciar esas palabras? ¿Qué es lo que hay detrás de la relación Hollywood-Trump?

Algo que curiosamente o no se ha puesto sobre la mesa, o no se ha puesto bien.

Se lo voy a explicar de una manera un tanto burda. De antemano le ofrezco una disculpa, pero creo que es la mejor forma de hacerlo. Por favor, tome nota.

Yo no sé si usted lo sepa, pero en México, nadie, en toda la industria de la comunicación y del espectáculo, se manda solo.

Hay una autoridad que establece regalas. Por eso cada sexenio ha tenido sus contenidos.

Acuérdese de Felipe Calderón y la explosión de las series de Canal Once, de Vicente Fox y el humor político, de Ernesto Zedillo y los talk shows sensacionalistas o de Carlos Salinas de Gortari y ciertas telenovelas históricas.

Cada presidente deja su huella en la televisión pero también en el cine, la música, el teatro y hasta en las revistas.

Pero le tengo noticias: esto no sucede en nuestro país porque vivamos en la tiranía, porque el gobierno nos manipule o porque estemos condenados a padecer un interminable régimen de represión.

Sucede por una larga lista de cuestiones que van desde la mismísima seguridad nacional hasta el desarrollo económico pasando por justificaciones todavía más fuertes y especializadas.

Y lo más interesante: sucede en todo el planeta. Estados Unidos no es la excepción.

¿Usted cree, por ejemplo, que la avalancha de producciones protagonizadas por personas afroamericanas durante el gobierno de Barack Obama sea casualidad? ¡Claro que no!

En todo el mundo no existe algo más obvio que la relación que hay entre el cine y la televisión de nuestros vecinos del norte y su presidente en turno.

Acuérdese de cuando Ronald Reagan nos atascó de contenidos que decían que todos íbamos a morir víctimas de un ataque nuclear provocado por los malditos espías rusos.

Hollywood pone de enemigos, en sus series y películas, lo que le pide su gobierno. Punto.

Alguna vez fueron los asiáticos, luego los soviéticos, ¿y qué me dice de los musulmanes? ¡Millones de personas los aborrecen por su culpa!

Bueno, pues todo parece indicar que a partir de este año los malos comenzaremos a ser los extranjeros, los migrantes, los discapacitados, los periodistas, los homosexuales, los rusos y los mexicanos, entre muchas otras comunidades más.

Por eso fue importantísimo lo que dijo Meryl Streep. Fue una advertencia para los que se van a encargar de los contenidos del espectáculo más poderoso del planeta en los próximos años.

Ahora estamos muy contentos celebrando la presencia de nuestros paisanos en más y mejores posiciones en propuestas cada vez más atractivas.

Estados Unidos vibra con series y películas que le hacen un homenaje a nuestra cultura latina, desde Jane The Virgin hasta lo que Pixar está preparando sobre el Día de Muertos.

¿Pero qué va a pasar cuando entre de lleno la administración de Trump?

¿Los Avengers van a pelear contra nosotros? ¿Los virus que terminarán con la humanidad serán de origen mexicano?

¿Los villanos rusos de las películas de acción invadirán Estados Unidos a través del río Bravo gracias al apoyo de nuestras autoridades? 

¿Qué van a hacer nuestros músicos, actores, escritores y directores?

¿Seguirán brillando por encima de los talentos gringos o de las estrellas de otras nacionalidades?

¿Y qué va a pasar con Univision, Telemundo y todas esas casas productoras? ¿A poco van a poder seguir expandiéndose muy quitadas de la pena?

¿Ahora entiende lo que sucedió el domingo pasado en los Golden Globes?

¿Ahora le queda claro lo que representa la respuesta que Donald Trump le dio a Meryl Streep? 

alvaro.cueva@milenio.com