El pozo de los deseos reprimidos

Ni el diablo lo hubiera hecho mejor

Hoy es un día muy complicado para los que amamos la televisión, porque vamos a tener muchos estrenos y muchos anuncios.

El más importante de todos va a venir del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, ese magnífico órgano rector que le da sentido a la televisión pública nacional.

Se trata de una alianza con Discovery Communications que cambiará la historia de la televisión inteligente en México y que abrirá las perspectivas de miles de espectadores de toda la nación.

No le voy a decir mucho, porque no les quiero arruinar su evento, pero será fundamental y muy, pero muy espectacular.

Por favor, no vaya a perder de vista lo que va a suceder aquí y busque lo que están haciendo estos señores, ya sea a través de su página de internet o a través de su canal Una Voz con Todos, que se puede ver en muchas partes por diferentes plataformas digitales y de paga.

La televisión pública es la que usted paga con sus impuestos. Dele seguimiento a ese dinero. Dele seguimiento al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

Cambiando de tema y aprovechando que estoy en asuntos de gobierno que tienden a ser asuntos sociales, hay un programa que me tiene preocupado precisamente por eso, por sus aspiraciones sociales.

Se llama Hermosa esperanza y se transmite los sábados a las 14:00 horas por El Canal de las Estrellas.

¿Por qué me preocupa si, se supone, se trata de la cosa más bella, sana y positiva del universo?

Por eso me preocupa, porque no existe nada peor en una industria mediática como la nuestra, que las producciones bellas, sanas y positivas a la fuerza.

¿Por qué se tiene que hacer una diferenciación entre la televisión normal y la televisión positiva?

¿Acaso los responsables de esto no se dan cuenta de que al hacerlo están afirmando que el resto de la programación es una porquería?

Y si es una porquería, ¿por qué no la cambian? ¿Por qué nos condenan a seguirla padeciendo?

¿Entonces la televisión que se produce en México es mala a propósito? ¿Ya lo sabe la autoridad? ¿Y por qué no hace nada? ¿Por qué nadie recibe su castigo?

Fíjese todo lo que se puede desprender de un infomercial disfrazado de programa lindo. Fíjese lo que pasa cuando no se saben hacer las cosas.

Hermosa esperanza es un proyecto televisivo que se desprende de una fabulosa campaña de responsabilidad social de la marca Nestlé.

Pero sus responsables, en lugar de enseñarnos a adorar a Nestlé y de invitarnos a unirnos a su causa, se inventaron una cosa horrorosa tan, pero tan pretenciosa, que termina siendo un ejercicio de doble moral.

Para acabar pronto, ¿sabe usted como qué es?, como Guía de padres, pero sin Martha Sahagún.

¿Y de qué sirvió Guía de padres en su momento? ¡De nada! Bueno, así vamos a hablar de Hermosa esperanza no dentro de dos sexenios, dentro de cinco minutos.

¿Cómo es posible que Nestlé haya autorizado esto? ¿Cómo es posible que se esté transmitiendo sin que nadie diga nada?

Hermosa esperanza es como un programa de revista, pero de nutrición, ejercicio y valores. Lo conducen Liza Echeverría, César Lozano y un montón de consejeros.

Todos dan una pena inmensa, porque en lugar de decir lo que piensan o lo que sienten, leen y leen mal.

A los que no se les nota que les urge el pupilente, porque no le atinan al teleprompter, leen en voz alta o como si estuvieran recitando o como si no hubieran estudiado la primaria.

Si a esto le agregamos que los textos son bonitos, bonitos, lo que le sigue, el resultado se torna patético, asqueroso.

¿Cómo puede ser patético algo que defiende la buena nutrición? ¿Cómo puede ser asqueroso algo que impulsa la convivencia familiar?

Es patético y asqueroso, porque no es de a de veras, porque es actuado y porque las cosas buenas no deben ser así.

Tiene que ser de verdad, honestas. De lo contrario, el mensaje que se mandan es nocivo, es:

Odiemos a los buenos, que nos dé flojera lo que hacen. Mejor seamos malos. Mejor seamos como los otros, porque ellos sí hacen lo que piensan, porque ellos sí son divertidos.

Estoy verdaderamente furioso con este concepto, porque, por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente para rechazarlo, es muy caro y complejo de producir.

Tiene conducciones en estudio, grabaciones en locación, público en vivo, coordinación de invitados, un dineral en vestuario y su nómina no tiene nada de austera.

¿Sabe usted todas las cosas geniales que se hubieran podido hacer con esos recursos? ¿Sabe usted lo mucho que se necesita este nivel de producción en la industria de la televisión mexicana?

Hermosa esperanza me molesta, me ofende y me invita a rendirle culto a Laura y Sabadazo. Al menos ellos no fingen. Ellos son así.

¡Bravo, señores! Lo consiguieron. Queriendo hacer el bien, nos enseñaron a amar el mal. Ni el diablo lo hubiera hecho mejor. ¿O usted qué opina?

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