El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué decepción!

Muchas personas me han estado pidiendo mi opinión, desde la semana pasada, sobre todo lo que ha estado sucediendo en A que no me dejas, la telenovela de las 19:15 de El Canal de las Estrellas.

¿Por qué? Porque refritearon la memorable secuencia del asesinato de los protagonistas de Amor en silencio, porque anunciaron el estreno de su nueva temporada y porque cambiaron de etapa.

Le voy a decir la verdad. No le había escrito nada de esto por rabia, por coraje.

La secuencia del asesinato de los personajes más importantes de A que no me dejas no fue mala, fue una mierda.

Las telenovelas jamás tuvieron, jamás han tenido ni jamás tendrán temporadas. Por eso se llaman telenovelas.

Y la nueva etapa de esta producción de Televisa es monstruosa. No existe una razón medianamente periodística para sintonizarla.

¿Cómo es posible que hoy, en pleno 2015, con todas las posibilidades técnicas y editoriales con las que cuenta la industria de la televisión, no se haya podido hacer una secuencia igual, ya no se diga superior, a la de la masacre de Amor en silencio a finales de los años 80? ¡Cómo!

¿Cómo es posible que a la gente que trabaja en la industria de los melodramas mexicanos le dé tanta vergüenza hacer lo que hace que en lugar de llamar a las cosas por su nombre, las disfracen importando conceptos de otras industrias como la de las series? ¡Cómo!

Eso es mentirle al público. ¡Mentir! ¿Tienes el valor o te vale?

E, igual, ¿cómo es posible que sabiendo todo lo que sabemos ahora del público y los anunciantes, y viniendo de una catástrofe tan asquerosa como la de la primera etapa de A que no me dejas sus cabezas no hayan hecho nada atractivo para repuntar? ¡Cómo!

¿Ahora entiende mi rabia? ¿Ahora entiende mi coraje? No hay peor ciego que el que no quiere ver y este proyecto está mal.

Y qué maldita impotencia, porque sus productores, directores, escritores y actores tenían en sus manos una joya de la televisión, una oportunidad de oro para hacer algo más que la chamba.

Ni caso tiene perder el tiempo con esto. ¿O qué, quiere que juguemos a ¡oh, sí, qué mala es la villana! ¡Qué tremenda! ¡Pobrecita la protagonista! ¡Qué guapísimo está el nuevo galán!?

¡Por favor! Mejor recemos para que se legalice la mariguana, porque si de lo que se trata es de drogarnos, al menos ahí vamos a poder hacerlo sin engañar a nadie. ¡Qué decepción!

'LOS MUPPETS'

¿Qué me contestaría usted si yo le dijera: A que no me dejas es un refrito de Amor en silencio, Tanto amor, de Con toda el alma, y ahí viene el remake de Simplemente María?

Seguramente comenzaría a insultar a las televisoras con argumentos como estos:

¡Malditas Televisa y Azteca! ¡Solo saben hacer refritos! ¡Ya se les acabó la creatividad! ¡Nos quieren mantener en el pasado! Me parece perfecto.

Hoy a las 21:00, por el canal Sony, se estrena en México The Muppets, una nueva versión de El show de los Muppets que millones de personas vimos entre finales de los años 70 y principios de los 80.

¿Por qué nadie maldice ni a Sony ni a los productores de este concepto? ¿Por qué nadie los acusa por su falta de creatividad? ¿Por qué nadie les grita que nos quieren mantener en el pasado?

The Muppets es tan refrito de El show de los Muppets como Pasión y poder de Pasión y poder.

¿Y qué hacen las buenas conciencias, ésas que se la pasan atacando a nuestras televisoras con mucho valor en las redes sociales?

¡Celebran el estreno de The Muppets 2015! ¡La esperan con emoción! ¡Se lamen los bigotes aguardando el momento de volver a ver a Kermit y a Miss Piggy! ¿Así o más incongruentes?

Yo tengo serios conflictos cuando me enfrento a esta clase de situaciones, porque no puede ser que cuando se trata de televisión mexicana apliquemos un criterio, y que cuando se trata de televisión estadunidense, otro.

Aquí hay una bronca que va más allá de la nostalgia que cualquiera de nosotros pueda sentir por unas cosas y que pueda no sentir por otras:

Todas las televisoras de todo el planeta, en su afán por sobreexplotar sus recursos, están cometiendo errores.

Los Muppets eran geniales en su momento, cuando no había efectos especiales creados por computadora, cuando los teatros de revista eran una realidad.

Hoy, cuando pase la novedad y el público internacional descubra que no se identifica con el formato de late night show que los adaptadores de esta obra nos proponen, quién sabe lo que vaya a suceder.

¿No hubiera sido mejor inventar algo acorde a las necesidades de las audiencias de 2015?

Obviamente usted, con su preferencia, será quien decida si The Muppets triunfa o fracasa. A mí no me deja de hacer ruido y no se lo podía dejar de decir.

Luche por ver este estreno hoy a las 21:00 por el canal Sony y si quiere luego lo seguimos comentando. Vale la pena. ¿A poco no?


alvaro.cueva@milenio.com