El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué decepción!

Estoy decepcionado por muchas cosas que estoy viendo en las coberturas de los Juegos Olímpicos de Invierno.

¡No lo puedo creer! Yo pensaba que porque en esta ocasión no iban a estar contempladas Televisa y Azteca, nos íbamos a librar de mil y un barbaridades, pero no. Esto es peor.

Haga de cuenta que las pocas empresas con oficinas en México que se están encargando de Sochi 2014 dijeron: como no van a ir los empleados de Azcárraga y Salinas, vamos a copiarlos, y el resultado es pavoroso.

Monas buenonas haciendo el ridículo al lado de tipos que se sienten chistosos y que lo único que dan es lástima, producciones improvisadas. ¡Un asco! ¡Se lo juro! ¡Un asco!

Claro, hay excepciones y asuntos que vale la pena celebrar, pero como esto es muy grande, vamos a definir las reglas del juego.

Hoy, por cuestiones de espacio, solo le voy a hablar de la Ceremonia de Inauguración. Luego me voy canal por canal.

¿Y cómo estuvo la inauguración? Hermosa. Fue una de las más bellas de todos los tiempos y, lo más admirable, de las mejor coordinadas en términos televisivos.

¿Cuál es la nota para el mundo? Que toda esa belleza contrastó con una muy curiosa campaña de desprestigio que se estuvo manejando antes de que este evento comenzara. Se impuso la calidad.

¿Cuál es la nota para México? Que gracias a estos Juegos Olímpicos vimos un espectacular resurgimiento de los medios públicos nacionales, en concreto del OPMA y de Conaculta Canal 22.

Ellos, que son canales del gobierno, fueron los que se llevaron el día compartiéndonos esta fiesta completamente gratis y con lujo de calidad y profesionalismo.

Había algo así como una gran señal cuyo origen era Grupo Carso (Claro Sports, UNO Tv), pero haciéndola a un lado, la labor tanto del OPMA como de Conaculta Canal 22 fue impecable.

OPMA nos abrió los ojos manejando la señal de los Olímpicos en perfecta alta definición tanto en su portal de internet como en su canal digital 30.1 (el número puede cambiar dependiendo de la ciudad en la que usted viva). ¡Sensacional!

Conaculta Canal 22 tiró la casa por la ventana reuniendo a Laura Barrera, Vivien Silverstein, Huemanzin Rodríguez y Rodrigo Oscós en una mesa espléndida, amena, informada y siempre, preocupada por convertir aquello en el gran evento cultural que es. ¡Felicidades!

¿Qué fue lo que sucedió en los cables y las antenas directas al hogar?

Algo muy interesante, porque como estos señores no tenían los compromisos del OPMA y de Conaculta Canal 22 ni el peso de los fantasmas de Televisa y Azteca, le dieron su justa dimensión a este evento frente a otras cuestiones deportivas y comerciales.

A ojo de buen cubero, ni Fox Sports ni ESPN despilfarraron en enviar a sus conductores a Rusia, pero así, siguiendo la señal desde sus estudios, tuvieron unas narraciones pulcras, excelentes.

Fox Sports armó una mesa con Marion Reimers, Máximo Palma y Rodrigo Arana. ¡Buena mesa!

ESPN tuvo la suya con José Ramón Fernández, Heriberto Murrieta y Ricardo Olavarrieta, ¿pero qué cree?, no la vimos, solo la oímos y fue increíble, tal vez la mejor mesa de todas.

Conclusión: no necesitas hacer circo, maroma y teatro ni tirar los millones de dólares en boletos de avión y hospedaje para competir y triunfar. Necesitas inteligencia y preparación, y eso fue lo que tuvieron los señores de ESPN. ¡Bravo!

¿Y Claro Sports? ¿Qué pasó con Claro Sports? Una desgracia. Mandaron a media humanidad a Sochi, pero para nada, y en su cobertura de lo que fue la inauguración cometieron los peores errores del mercado.

¡Era televisión de paga y nos trataron como en televisión abierta! ¡No, por favor!

Pusieron a Javier Solórzano al lado de unas chicas que estarán muy guapas, pero que no saben nada ni de deportes ni de comunicación. Además de que Javier, el conductor del programa de debates de Grupo Carso, no tenía que haber estado ahí.

Eso le correspondía a su líder en materia de deportes, a esa gran personalidad que la iba a imprimir su estilo a todo la cobertura. ¿Dónde está? ¿Quién es?

¡No es posible que no exista! ¿Cómo quiere Claro Sports competir contra los grandes sin un grande? ¡Cómo! Eso es demasiada soberbia, demasiada ignorancia.

No y ni hablemos de los comentarios de las muchachas ésas durante el desfile, porque nos podemos infartar de la rabia.

Se nota que nadie las preparó. ¡Bueno, ni para saludar al público! ¡No nos saludaron! ¿Pues para quién trabajan? ¿Para su jefe? Pues que su jefe las vea, porque usted y yo, no.

¡Y nos quejábamos de Televisa! ¡Y nos quejábamos de Azteca!

Se lo voy a resumir en una frase: ¿Se acuerda usted de El show olímpico, de aquella porquería insufrible que Azteca se sacó de la manga en Beijing 2008?

Bueno al lado de lo que Claro Sports hizo la mañana del viernes pasado, el show olímpico era arte. ¡Así de horrible estuvo su trabajo! ¡Qué decepción!  

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