El pozo de los deseos reprimidos

Esto es lo que debemos ver

Justo cuando muchas personas pensábamos que ya lo habíamos visto todo en materia de series, Netflix nos sorprende con algo nuevo, enorme, imperdible.

Me refiero a Sense8, una obra maestra de la televisión internacional cuya primera temporada estará disponible, completa, a partir del próximo viernes 5 de junio.

Se lo estoy diciendo desde ahora porque no quiero que se la pierda.

Sense8 es la noticia más importante de la fuente de espectáculos de esta y de muchas semanas.

Sí, en efecto, entre las elecciones, los deportes y el torrente de estrenos que vamos a tener de aquí a finales de mes, ver televisión se va a convertir en una locura.

Pero yo le suplico que haga una pausa, que considere este lanzamiento y que luche por verlo tan pronto aparezca en su Netflix.

Hay mil y un razones para que la ame: desde el hecho de que estamos hablando de una serie ciento por ciento de entretenimiento hasta el dato de que sale México, pasando por los efectos especiales, las ideas, los sentimientos, la acción y la sensualidad.

Aunque usted la quiera comparar con lo que la quiera comparar, Sense8 no se parece a nada. Es lo original de lo original. Creación pura. Talento en su máxima expresión.

Vamos a acercarnos a ella así: ¿a usted no le ha pasado que de repente escucha cosas que nadie más oye?

¿No le ha sucedido que mira cosas que nadie más observa?

¿No le ha tocado tener algún sueño extraño, adivinar cuando algo va a suceder o sentir cuando algo le está pasando a alguien?

¿Y qué me dice de esos dolores de cabeza inexplicables, violentísimo, que van y vienen, y que no se quitan con nada? ¿Usted no los ha sentido?

Bueno, de esto trata Sense8  y no, no es una serie de superhéroes, mutantes, vampiros, fantasmas o demonios. Es un espectáculo sobre la resonancia límbica.

Y sí, la resonancia límbica existe. Es esa conexión increíblemente íntima que se da entre los seres vivos, entre una mamá y su bebé, entre dos personas que se aman, entre la gente y sus mascotas.

¿Pero qué pasa con la resonancia límbica a escala macro? ¿Qué pasa cuando descubrimos que todos los seres vivos del mundo estamos conectados? ¡Porque lo estamos!

La gente de bien con la gente de mal, una persona pacífica con el peor de los asesinos, un macho irredento con una mujer que no está dispuesta a que los hombres la sigan pisoteando.

Y los hombres de la Ciudad de México con las mujeres de Bombay, y las mujeres de Seúl con los hombres de Nairobi, y los hombres de Chicago con las mujeres de Londres.

Suena extraño, ¿verdad? Cuando lo vea en Sense8 lo entenderá, lo gozará y si quiere, llegará más allá.

Esta serie es como una inmensa red que Netflix tiró al mar y que conforme pasan los minutos, se va cerrando hasta atraparnos por completo.

Yo la amo porque a pesar de que artísticamente le puede mover el tapete a la más sofisticada de las series premium, aquí de lo que se trata es de que usted se divierta.

Le doy mi palabra de que se va a divertir involucrándose con un enjambre impresionante de personajes alucinantes, resolviendo enigmas que se relacionan con experiencias que todos hemos sentidos.

Y no solo eso, se va agitar con las persecuciones, se va a indignar con las injusticias, se va a conmover con el romanticismo y se va a excitar con el erotismo.

Pero espérese, justo cuando usted esté ahí, enganchado hasta el límite, sin siquiera darse cuenta, estará participando en debates sobre cuestiones políticas, policiacas y de diversidad sexual.

Sense8 es una obra maestra. No por nada es el primer acercamiento de los hermanos Wachowski a la industria de la televisión.

Le recuerdo, ellos fueron los inventores de Matrix y si en aquel entonces, con aquella primera película que luego se convirtió en trilogía, cambiaron la historia del cine de entretenimiento, agárrese bien fuerte de donde pueda porque aquí va a pasar lo mismo pero con la televisión.

¿Sabe usted lo que es ver una serie de los hermanos Wachowski con locaciones en el Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia, imágenes del Día de Muertos, de Frida Kahlo y la Virgen de Guadalupe?

¿Sabe usted lo que es tenerla combinada con secuencias grabadas en Seúl, Berlín, San Francisco y Reikiavik, y con estrellas como Alfonso Herrera (La dictadura perfecta), Daryl Hannah (Kill Bill) y Naveen Andrews (Lost)?

¿Y luego que los mexicanos tengamos que ver con los personajes de Europa, los de Europa con los de Asia y así hasta darle la vuelta al mundo?

Siempre ha habido espectáculos globales en el cine y en la tele. Usted, de seguro, ya se está acordando de los que ha visto en los últimos años.

¿Me creería si le dijera que Sense8 no va por ahí? ¡En serio!

No le digo más porque no le quiero echar a perder la experiencia.

Esto es grande. Esto es lo que debemos ver. ¡Búsquelo! De veras. Jamás se arrepentirá.

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV