El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a la televisión de 2016

Yo no me trago ese cuento de que 2016 fue un año espantoso. Al contrario, estoy convencido de que fue uno de los mejores años en la historia de todos los medios de comunicación.

¿Por qué si se cancelaron muchos programas y un montón de personas se quedaron sin empleo?

Porque la televisión lleva años cancelando programas y porque la gente se está quedando sin empleo no solo en esta industria, en todas.

La humanidad está viviendo una transformación radical y la televisión, al contrario, se ha estado defendiendo con asombrosa dignidad.

Nada más en el caso mexicano, hoy, gracias al apagón analógico y a muchas otras cuestiones, tenemos un panorama completamente diferente al de 2015.

Los hombres y las mujeres de este país, en este instante, pueden gozar de más y mejores canales de televisión abierta que nunca en la historia.

Más, porque donde antes no había nada, hoy tenemos señales que en otros tiempos hubieran sido inimaginables.

Mejores, porque aunque las redes sociales, en su infinita soberbia, no lo hayan querido destacar, en este momento por cada canal estúpido hay uno o varios inteligentes.

Y no le hablo nada más de los lugares comunes de la televisión pública como el Canal 44 de la UDG y Tv Nuevo León. Tenemos el canal Una Voz Con Todos del SPR e Ingenio Tv de Televisión Educativa.

Si usted quiere cambiar una telenovela, una emisión de revista o un reality show por un programa cultural, un documental o un concierto de música clásica, sin pagar un peso, gracias a los cambios que vivimos en 2016, ya lo puede hacer.

Si se queja, no es por culpa de los medios, es por culpa suya, por haber perdido más el tiempo con el torso desnudo de Alejandro Fernández y los gritos de Lady Wuuu, que en informarse y sacarle provecho a estas maravillas que incluyen aportaciones valiosísimas en apps e internet.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente para hacer fiesta, 2016 se va dejándonos a las señales de Televisa, de Tv Azteca y de muchas otras instancias públicas y privadas, al mismo nivel.

Hoy, por ejemplo, con la reubicación de frecuencias y al respaldo del SPR, Tv UNAM tiene tantas posibilidades de ser disfrutado por las multitudes como Canal 5 de Televisa. ¿No es sensacional?

¿Y qué me dice de los de la tercera cadena? Buena o mala, Imagen Televisión representa algo para las audiencias, para los anunciantes y para las autoridades.

Es un milagro que donde antes solo había dos empresas, hoy tengamos tres.

Volvemos a lo mismo, si usted no le ha dado el beneficio de la duda a esta estación de Grupo Imagen, ya no es asunto de ellos. Es asunto suyo.

¡Qué gran año ha sido 2016! Y sí, esto también tiene que ver con las pequeñas grandes revoluciones que cada una de nuestras televisoras ha vivido.

En los últimos 12 meses vimos el nacimiento de la nueva Tv Azteca, de Las estrellas, de otro Azteca 7 y de todo lo que se modificó con las nuevas administraciones de señales públicas como Canal Once y Canal 22.

Claro, hubo fracasos, ¿pero qué hubiera preferido usted, qué Televisa hubiera apostado por Esta noche con Arath o que hubiera continuado con Laura?

¿Qué hubiera preferido usted, que Azteca 13 hubiera abierto el debate sobre las narconovelas con Rosario Tijeras o que nos hubiera vuelto a aturdir con otra telenovela igual de aburrida que Caminos de Guanajuato?

Roma no se construyó en un día. No le pidamos a la televisión mexicana que corrija décadas de errores de un año para otro.

Al contrario, ayudémosla a reubicarse, reconozcamos su valor para afrontar tantos cambios y apoyémosla, porque sigue siendo muy importante a escala internacional.

¿Qué otro país de América Latina puede presumir de haberse movido tanto en tan poco tiempo como México? ¿Qué otro?

En los últimos dos semestres vimos el nacimiento de Blim y los señores del consorcio de Carlos Slim nos regalaron una experiencia sublime alrededor de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

¡Y ya tomaron las riendas de la polémica Chivas Tv! ¿No es admirable?

A esto súmele todo lo que las grandes corporaciones globales como Netflix, HBO, Discovery, Fox y YouTube hicieron en nuestro suelo con nuestros talentos.

Desde Shark Tank México hasta Club de Cuervos pasando por Top Chef, Manglares del mundo maya y muchas otras producciones.

Si eso no es como para darle las gracias a 2016, entonces yo ya no sé qué decir.

A lo mejor nosotros no hicimos Game of Thrones, pero también experimentamos con nuevos lenguajes como los de Hernán Cortés: un hombre entre Dios y el diablo, ¡Yo soy yo! y Por siempre Joan Sebastian.

Hicimos muchas cosas y algunas las hicimos verdaderamente bien.

Yo no me trago ese cuento de que 2016 fue un año espantoso. Al contrario, estoy convencido de que fue uno de los mejores años en la historia de todos los medios de comunicación. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com