El pozo de los deseos reprimidos

El crimen manda

Las cosas están cada vez peor. Seguramente usted lo ha oído, lo ha visto o lo ha vivido: el crimen manda.

¿Quién es el primero en salir libre cuando hay algún problema legal en este país? El malo.

¿A quién le va peor si denuncia, si declara o si firma con su nombre? Al bueno.

Y lo podemos aplicar en muchas escalas. Ahí están las historias monumentales de corrupción de las compañías que se dedican a construir obras públicas.

Ahí están las calles bloqueadas, las banquetas intransitables, los vendedores ambulantes, las personas que se roban la luz, la gasolina.

¿A usted no le llama la atención le eficiencia del crimen en comparación con el desastre de sistema en el que vivimos?

Y no hablo solo por México, hablo por el mundo entero. Aquí está pasando algo grande cuyas consecuencias ni siquiera nos hemos tomado la molestia de dimensionar.

Por eso siento una profunda admiración por Ridley Scott, el responsable de películas como Alien, Thelma &Louise y Gladiator.

Fíjese qué sensibilidad de creador: un buen día el señor se da cuenta de todas estas cosas, de que algo se está pudriendo en el sistema y las plasma en una magistral serie de televisión.

¿Cuál? La sexta temporada de The Good Wife que se va a estrenar esta noche, en punto de las 21:00 horas, por Universal Channel.

Sí, yo sé que suena extraño que algo así sea el eje creativo de un concepto con tantos años al aire, pero precisamente por eso Ridley Scott es uno de los más grandes genios de la industria del entretenimiento.

No importa si usted ya conocía esta serie, no importa si usted, como yo, era fan. Lo que importa es que se siente desde el minuto uno del episodio de hoy y se disponga a gozar, a pensar, a sentir.

La sexta temporada de The Good Wife es como una película.

Comienza con una situación y la acaba independientemente de cualquier antecedente. Es clara. Es maravillosa. ¡La amo!

Si usted la pone en contexto con las temporadas anteriores, funciona. Si usted la mira como un producto aparte, también.

Y lo más admirable es la capacidad de sus productores, de sus directores y de sus escritores para imprimir en esos episodios todo este horror en el que estamos metidos.

Si The Good Wife fuera una telenovela, sería una narcotelenovela.

¿Sí entiende lo que le estoy diciendo? Ridley Scott le está dando la razón a El señor de los cielos, a PabloEscobar, el patrón del mal, a Señora acero.

Claro, desde una perspectiva totalmente primermundista y con técnicas audiovisuales mucho más caras, pero el fenómeno no deja de ser el mismo: el crimen manda.

Es como si Estados Unidos le estuviera respondiendo a toda esta corriente televisiva que América Latina lleva años generando. Y lo está haciendo con una serie que ya era clásica. ¡Es un escándalo!

Sí es muy importante ver lo que va a pasar esta noche en The Good Wife, porque por fin vamos a tener el otro lado de la moneda y porque allá nadie está jugando a que esto es una campaña de promoción del delito.

El crimen se está convirtiendo en algo demasiado poderoso en todas partes y esta historia también se tenía que contar.

¿Qué historia? No se la voy a platicar, pero se la voy a describir a través de unas cuantas preguntas:

¿Qué pasa con los abogados de los delincuentes? ¿Hasta qué punto solo hacen su trabajo y hasta qué punto, también se convierten en delincuentes?

¿Qué pasa cuando un abogado quiere dejar de trabajar para un criminal? ¿El criminal lo deja ir? ¿Lo comienza a utilizar? ¿El abogado se da cuenta?

¿Y qué sucede con los competidores de otros despachos de abogados? ¿Qué sucede con los traidores, con los intereses, con los amores?

Bueno, de todo esto y más, pero peor, trata La sexta temporada de The Good Wife y yo no doy crédito de su prodigioso nivel de espectáculo.

Es televisión de paquete básico, pero compite y le gana a muchas de las películas que se están estrenando en este momento en los cines.

No sabe usted qué trabajo a nivel producción tan inmenso, que libretos tan más perfectos y qué actuaciones.

Por eso Julianna Margulies se la pasa ganando el Emmy. Es que, de veras, ni siquiera tiene que abrir la boca para que usted y yo entendamos y nos casemos con su personaje, la gran protagonista de esta serie.

Basta con el movimiento de sus ojos, con su manera de mover la manos, el cuello, la cabeza.

Definitivamente estamos ante algo inmenso. Por favor, además de todo lo que usted tiene contemplado para ver en este día de tantísimos estrenos, luche con uñas y dientes por sintonizar, desde el principio, el capítulo uno de la sexta temporada de The Good Wife.

Le juro que si lo ve completo se quedará con la boca abierta, que descubrirá un nuevo nivel de televisión y no va a querer soltarla jamás.

Le repito, la cita es hoy a las 21:00 por Universal Channel. Ahí nos vemos. Le va a encantar. 

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