El pozo de los deseos reprimidos

"Yo no creo en los hombres"

Yo sí creo en Giselle González. Creo en ella porque la he visto trabajar como la más humilde de las obreras, cargando cajas, ensuciándose las manos.

Creo en ella porque la he visto tratar a la gente, siempre humana, educada, sensible, enfrentando crisis, resolviendo problemas, negociando.

Creo en ella porque la he escuchado hablar, analizar melodramas, profundizar en la psicología de sus personajes, en asuntos de tono. Es muy inteligente.

¿Pero sabe qué es lo que más le admiro? Que acepta las críticas. A usted le consta, yo aquí he hecho pedazos muchos de sus trabajos como los capítulos iniciales de Cachito de cielo.

Y ella, en lugar de reclamarme como hacen otros, se aplica, corrige y se supera.

E, igual, cuando ha sido necesario, la he elogiado como cuando produjo Para volver a amar al lado de Roberto Gómez Fernández. ¿Se acuerda? 

Felicito a Televisa por haber tomado la decisión de lanzarla como productora ejecutiva. Es la primera vez, en décadas, que el consorcio de Emilio Azcárraga le da la oportunidad de alcanzar ese altísimo nivel a un nuevo elemento, a una mujer.

¡Ha nacido una nueva productora! Y ha nacido bien, en grande. Estoy convencido de que con el paso de los años Giselle será tan exitosa e importante como Carla Estrada, Rosy Ocampo y Angelli Nesma. De mí se acordará.

¿En qué me baso para decirle que nació bien y en grande? En lo poco que hemos visto de Yo no creo en loshombres, la nueva telenovela vespertina de El Canal de las Estrellas, su primera producción.

Yo no creo en los hombres no es buena, lo que le sigue.

¡Qué manera tan más astuta de revivir un clásico! Y es que la señora y su equipo de colaboradores no solo se conformaron con reproducir este magnífico texto de Caridad Bravo Adams. ¡Realmente lo resucitaron!

¿A qué me refiero con esto? A que Yo no creo en los hombres no es la típica telenovela latinoamericana de toda la vida que narra la triste historia de una chica pobre e ignorante que acaba convirtiéndose en una dama culta y millonaria.

No, Caridad Bravo Adams la escribió, en Cuba, con un firme objetivo social, como un acto de justicia para miles de mujeres oprimidas.

¿Sabe usted cómo la escribió? Se fue a una cárcel en La Habana y se puso a entrevistar a cuanta presa pudo.

¿Y sabe lo que encontró? Que la mayoría de esas reclusas estaban ahí por culpa de un hombre que las había engañado, por un hombre que las había utilizado, que había abusado de ellas.

Yo no creo en los hombres está inspirada en hechos reales, se estrenó en la radio cubana exactamente a la misma hora que la estación competidora estaba transmitiendo un remake de El derecho de nacer, le ganó y movió conciencias.

Los responsables de esta nueva versión para la televisión mexicana están haciendo lo mismo, están luchando por convertir esto en algo que provoque cosas, que invite a la reflexión.

¿Cómo? Respetando su esencia pero llevándola más allá. Yo no creo en los hombres ya no es la historia de una sola mujer, es la historia de muchas.

¡Bueno, Caridad Bravo Adams sería la escritora más feliz del mundo si viviera y viera esto!

Ella no lo hizo porque en aquellos tiempos eso no se podía hacer. El mercado era otro. Las condiciones de producción, también. ¡Pero de eso se trataba! ¡De llevar un mensaje hacia todas las audiencias posibles!

¿Y cuál es ese mensaje? El respeto a los derechos de la mujer y la búsqueda de una relación más armoniosa entre hombres y mujeres. ¿Puede haber algo más actual que esto?

Ahora, no sé qué le pareció a usted el capítulo uno de este proyecto, pero a mí me enloqueció.

En verdad me pudo dar coraje todo lo que le hicieron a la protagonista en las primeras escenas. En verdad me pudo impresionar todo lo que sucedió.

Es un melodrama tradicional, pero técnicamente tiene otras aportaciones, otros encuadres, otro lenguaje.

Adriana Louvier me pareció el lanzamiento estelar del año. ¡Qué manera de hacer que uno le crea! ¡Qué manera de construir un personaje!

¿Y qué me dice del resto del reparto? La combinación perfecta de grandes figuras del cine, el teatro y la televisión con lanzamientos superatractivos.

Tengo la impresión de que aquí, como en la versión que Lucy Orozco produjo en 1991, van a pasar cosas espectaculares. ¿Se acuerda?

Ahí fue donde Ana Colchero saltó a la fama, donde Yolanda Andrade conquistó a las multitudes y donde comenzó la euforia por adaptar textos de Caridad Bravo Adams, entre muchas otras cuestiones más.  

Los retos van a ser: seguir llamando la atención de los televidentes, sostener el nivel de calidad y hacer que aquello funcione en términos legales.

Yo no creo en los hombres es una pieza fundamental en la historia del espectáculo latinoamericano y en manos de Giselle González se podría convertir en algo en lo que sí valdría la pena creer. ¿O usted qué opina?

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV