El pozo de los deseos reprimidos

‘Crashing’: nace un formato


Para que entienda la magnitud de lo que le voy a recomendar hoy necesito ponerlo en antecedentes. Por favor tome nota y lea completa esta columna.

No se vale atacar por una sola frase fuera de contexto. Hay que leer todo. Gracias.

De un tiempo a la fecha, el stand up comedy se ha puesto muy de moda en nuestro país.

Hacer stand up no es pararse a contar chistes.

Hay todo un asunto de creación dramática, agilidad mental, convertir lo trágico en cómico y ventilar situaciones personales en cada uno de estos shows que seguramente usted ha visto en su ciudad.

El stand up es algo tan complejo y especializado que quienes se dedican a él se la pasan explicándolo, debatiendo y hasta peleando contra otros standuperos, falsos standuperos, comediantes de la vieja guardia y periodistas.

Ojo, no es que el stand up sea mejor o peor a lo que hacen otros artistas del humor.

Digamos que le tocó entrar de lleno al mercado mexicano en tiempos de odio, hambre y comentocracia.

Ha habido muchos intentos por transmitir stand up en televisión, desde los patéticos experimentos dirigidos por Adal Ramones en el canal Distrito Comedia hasta los maravillosos ejercicios de Comedy Central con talento nacional.

Claro, esto sin mencionar las enemil series que narran la vida de hombres y mujeres que sueñan con dedicarse a eso.

Pero hay algo que nunca se había hecho: convertir a la televisión en un inmenso stand up.

Hay un productor estadunidense que yo admiro de manera particular.

Se llama Judd Apatow y ha sido el responsable de muchas de las series y películas cómica que más he adorado en los últimos años como Virgen a los 40, Girls, Love y nada más y nada menos que The Critic.

Conocí a Judd en el más reciente evento de la Asociación de Críticos de Televisión de Estados Unidos (TCA) porque acaba de hacer algo muy grande con HBO, algo que se va a estrenar este domingo y que usted no se puede perder.

Se llama Crashing y es fundamental.

¿Por qué? Porque es la primera vez que la televisión se convierte en un maravilloso espectáculo de stand up comedy.

Ojo, no estoy diciendo que vayamos a ver stand up comedy con una señor o una señora divirtiéndonos frente a un micrófono.

Estoy diciendo que la televisión se va a convertir en stand up comedy y que la pantalla va a sustituir ese micrófono.

Todo lo que usted está acostumbrado a ver en una presentación de este tipo, lo va a encontrar en Crashing: la creación dramática, la agilidad mental, el convertir lo trágico en cómico y el ventilar situaciones personales.

SOLO que transformado al lenguaje cinematográfico, en algo que va más allá de lo oral.

Esta es la historia de Peter Holmes, un gran comediante que se ha distinguido por prestarle su voz a personajes de series de dibujos animados como American Dad y Ugly Americans, pero matizada.

Aunque quién sabe qué tanto porque de una manera u otra aparecen situaciones que la prensa identificó a tal grado que nadie se quedó con las ganas de cuestionarlo sobre temas como su divorcio y su religión en el TCA.

Una vez más HBO revoluciona el mercado de la televisión inventando un concepto, un formato.

Ojalá que los publirrelacionistas de esta inmensa compañía sean lo suficientemente astutos como para explicarle esto a las audiencias porque si Crashing no se mira como un stand up audiovisual nadie lo va a gozar en su real dimensión.

Bueno, ¿y de qué trata la vida de Peter Holmes? ¿Por qué usted, de este lado del mundo, la tendría que ver?

Pete, el protagonista de esta serie cómica planteada en capítulos de media hora, medio inspirado en el auténtico Peter Holmes, medio estilizado para efectos dramáticos, es un hombre bueno.

Ya, ser un hombre bueno, hoy, es chistoso o espantoso, pero no es normal.

Y pues resulta que a este hombre bueno le pasan cosas terribles: su esposa lo engaña, quiere ser standupero y le va del asco. No sirve ni para repartir volantes en la calle.

Ahí está la parte divertida, la parte del stand up. Todo esto que suena pésimo, gracias al talento de Peter y a la producción de Judd, se convierte en un asunto delirante.

No le voy a vender trama, pero hay una escena de un asalto en el metro que podría ser ciento por ciento oscura y mexicana que aquí se transforma en el chiste de la semana.

Crashing es una serie espléndida. Si Westworld va a ser la sucesora de Game of Thrones, Crashing podría llegar a ser la gran sucesora de Girls y más, mucho más.

Yo sé que este domingo va a estar lleno de estímulos en todas las ventanas que integran la industria de la televisión pero le suplico que no se vaya a perder este lanzamiento.

Consulte la guía electrónica de su sistema de televisión, de paga o métase a HBO Go, pero atrévase a ver, a vivir y a ser stand up, a ver, a vivir y a ser Crashing. Le va a gustar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com