El pozo de los deseos reprimidos

¡Es un complot!

Tenemos un problema: la próxima semana se va a estrenar una de las mejores series de televisión de los últimos años.

¿Y? Que nos llega a mucho tiempo no solo de su estreno en Estados Unidos, ¡del final de su primera temporada!

¿Qué le estoy tratando de decir? Que muchas personas ya la descargaron ilegalmente de internet, que la vieron a través de mecanismos adaptados para mirar más allá de las plataformas mexicanas o que se la compraron a los piratas.

Por si esto no fuera suficiente para mermar el impacto de esta emisión, se va a transmitir en un canal de paga que no es precisamente el más famoso y en una frecuencia insólita: de lunes a viernes.

¿Quién, en este país, acostumbra ver series de televisión en frecuencia de lunes a viernes? ¡Eso no funciona ni en televisión abierta! ¡Es una desgracia!

Qué pena, de veras, porque para que un título destaque en este contexto donde hay tantas series, tan maravillosas, de tantos tipos, en tantos lados; créame, se necesita mucho talento, mucha creatividad, mucha inteligencia, mucho de todo.

Por supuesto, me refiero al lanzamiento de Mr. Robot, que va a ser el próximo lunes 2 de noviembre a las 22:00 por el canal Space.

Se lo estoy escribiendo desde ahora, porque necesito que me ayude, que localice la frecuencia y programe su grabador, que le avise a sus amigos y a su familia.

Esto es tan grande como, en su momento, fue ver la primera temporada de conceptos que cambiaron la historia de la televisión como The Sopranos, Lost, Breaking Bad, Sons of Anarchy, Mad Men y Game of Thrones.

¿Qué es Mr. Robot? ¿De qué trata? ¿Quiénes salen? ¿Por qué tanto escándalo? ¿No estaré exagerando?

Mr. Robot es una serie de mediano presupuesto, hecha como si se tratara de una película independiente, sobre varias cuestiones que nos pegan a todos los seres humanos en este momento histórico.

¿Cuáles? La sensación de que algo está conspirando en nuestra contra como individuos, como país y como planeta, los problemas económicos, la dependencia hacia ciertas sustancias, hacia ciertas situaciones.

Y no solo eso, la invasión a nuestra intimidad, el robo de información, el uso y abuso de la tecnología, la soledad, la depresión, la ilusión de que podemos elegir cuando en realidad estamos condenados a que siempre haya alguien que elija por nosotros.

¡Es un titulazo! Y no le he dicho nada, porque no le quiero vender trama, no le quiero arruinar la experiencia de quedarse con la boca abierta con cada una de sus escenas.

Mr. Robot narra las aventuras de un chavo de lo más gris que lleva una vida miserable y rutinaria, pero que se convierte exactamente en todo lo contrario a la hora de involucrarse con la tecnología.

Es un hacker, un genio de la informática que con los elementos más básicos de la realidad puede penetrar en los archivos de cualquier persona, de cualquier gobierno y de cualquier empresa.

Resultado: lleva una doble vida. En el mundo real es equis. En el mundo virtual es todo. ¡Y nadie lo sabe! ¡Y nadie le cree! Ni siquiera él mismo.

¿Por qué? Porque como se supone que tiene broncas de drogas y de conducta, la realidad y la fantasía se combinan en su mente mientras se involucra en la más fuerte de las conspiraciones mundiales.

La de las grandes corporaciones, la de las empresas que nos tienen controlados a todos a través de la economía, del endeudamiento y del consumo.

¿Le gusta? No, pues espérese, porque se pone mejor. Mr. Robot no es este chavo, es otro personaje, porque, ¡qué cree!, toda gran conspiración tiene a sus grandes detractores, a sus enormes enemigos.

Y en este caso estamos hablando de terroristas virtuales, de revolucionarios, de héroes capaces de dar su vida por la nueva y verdadera libertad de la humanidad.

¿Ahora entiende la magnitud de esta serie que, además, está escrita, dirigida, actuada y producida con una perfección estilística como para ponerle un monumento a sus responsables?

A lo mejor usted no es un clavado de las series y no le importan los nombres de estos escritores, directores de escena, arte, fotografía y demás.

Pero es pura gente especial. La única estrella que destaca aquí es Christian Slater, pero ni se distraiga tratando de hacer de esto un chisme del corazón.

Mr. Robot son palabras mayores, es ese punto en que la televisión deja de ser un medio de consumo para convertirse en arte, en el nuevo cine, en la nueva literatura.

¿Sabe usted lo que es luchar, agarrarse a golpes por algo, pelear contra todo y contra todos por alcanzar un objetivo?

Bueno, le suplico que luche con todas sus fuerzas por ver completa la primera temporada de Mr. Robot, que se va a transmitir a partir del 2 de noviembre a las 22:00, en frecuencia de lunes a viernes, por el canal Space.

Si a usted le gustan esta clase de producciones, le va a encantar. De veras que sí.


alvaro.cueva@milenio.com