El pozo de los deseos reprimidos

Competencia, “refritos” y nostalgia

La competencia está muy dura en el negocio de la televisión, pero no nada más en México. ¿Qué me dice de lo que está pasando en Estados Unidos?

Nuestros rencores empresariales son nada al lado de los que viven nuestros vecinos del norte y si no me cree, nada más échele un ojo a Emerald City, la nueva serie del canal Fox1 del paquete Fox+.

¿Qué es? Una producción de NBC. ¿Y? Pues casi “nada”, que este “humilde” ejercicio de ficción está diseñado para pegarle directamente a la cadena ABC. Es decir, a Disney.

¿Por qué? Porque Disney lleva años triunfando en los mercados globales actualizando mucho de la mejor literatura infantil de todos los tiempos, incluyendo sus clásicos, en diferentes plataformas.

Deje usted lo que se ha hecho en cine. ¿Qué me dice de cañonazos como Once Upon a Time? ¿No se le hace maravillosa?

Bueno, Emerald City es la respuesta de NBC a esa tendencia y va precisamente hacia el mercado de títulos como Once Upon a Time solo que con una producción muchísimo más cara, ruda y complicada.

No es Game of Thrones, pero casi. ¿Y de qué trata? ¿Qué onda?

Emerald City es una versión muy libre, muy siglo XXI, de El mago de Oz.

¿Cómo está eso de muy libre, de muy siglo XXI? Imagínese usted que en los Estados Unidos de hoy, una enfermera de origen hispano, con un pasado tormentoso lleno de carencias y abandonos, termina viviendo las aventuras que millones de personas hemos gozado en los libros, las películas, los musicales y hasta las caricaturas de El mago de Oz.

Sí, yo sé que suena muy raro porque estamos hablando de un tornado, de brujas, hadas, caminos amarillos, criaturas fantásticas y cosas todavía menos creíbles para la realidad de 2017.

Pero así es y el resultado es sorprendente de principio a fin.

Para empezar, El mago de Oz deja de ser un inocente ejercicio de entretenimiento para niños para transformarse en una serie de acción, aventuras y fantasía llena de peleas, adrenalina y traiciones.

Luego, aparece el ingrediente erótico. Sí, Dorothy, por ejemplo, ya no se encuentra con un espantapájaros, se encuentra con un símbolo sexual.

Y no le cuento lo demás porque lo tiene que descubrir usted mismo.  Es muy interesante lo que está sucediendo aquí porque, cuando le hablé del pasado tormentoso de la protagonista, créame, le hablé de un paquete de enigmas que podría catapultar aquello hacia posiciones como las de Stranger Things, The OA y otras emisiones similares.

Solo que con una estética tipo Gaudí, alucinante.

¿Cuál es la nota? Más allá de lo de la competencia entre NBC y ABC, que no deja de llamar la atención lo del “refrito” y lo de la nostalgia.

Emerald City es una historia original, pero no es una historia original. ¿Sí me entiende?

¿Qué necesidad tienen los televidentes de hoy de volverse a divertir con lo que se divirtieron  sus abuelos? ¿Se puede superar un clásico?

Y, lo peor de todo, ¿por qué los mexicanos odiamos cada vez que alguna de nuestras televisoras nos sale con la nueva versión o con el producto derivado de algo viejo o importado, y los estadunidenses, no?

¿Por qué ellos reciben con alegría este tipo de contenidos?

Aquí está pasando algo, algo que tiene que ver, insisto, con la nostalgia y con el retorno al origen.

¿Qué tan mal estarán las cosas en Estados Unidos, en México y en todas partes que las multitudes tienden a refugiarse en conceptos conocidos como estos, como los de los superhéroes o como los de Star Wars en lugar de buscar algo nuevo?

¿Qué tan delicadas estarán las inversiones en el mundo del espectáculo que tantísimos productores prefieren irse a la segura, con esta tipo de conceptos, en lugar de arriesgar, de experimentar o de innovar?

Todo vuelve al origen: la televisión, el cine, la música. ¡Qué difícil tiempo para crear!

Pero, volviendo a Emerald City. ¿Es buena? ¿Vale la pena verla?

Es excelente pero eso no significa que le vaya a gustar al mercado mexicano.

Con todo el dolor de mi corazón le voy a decir algo tristísimo: hay algo en nuestra cultura que no embona con El mago de oz.

A diferencia de lo que ocurre en otros lugares del mundo, todo lo que se ha presentado sobre esa historia aquí, desde la película con Judy Garland hasta Wicked, no enloquece a las masas, no arrasa.

¿Qué será? ¡Híjole! Me da miedo profundizar en ese tema, pero creo que, a menos que ocurra un milagro, por ahí podría ir la cosa.

Yo se la recomiendo y le suplico que la busque en sus diferentes horarios y repeticiones en el canal Fox1 (se estrena los domingos alrededor de las 19:30) o que la localice en la app de Fox (que ya no se llama Fox Play).

La competencia está muy dura en el negocio de la televisión, pero no nada más en México. ¿Qué me dice de lo que está sucediendo en Estados Unidos?

Aquí está una muy buena prueba. Aquí está una muy buena serie. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com