El pozo de los deseos reprimidos

La competencia de Televisa y Azteca

Acaba de suceder algo fundamental: el empresario Mario Vázquez Raña dejó de participar en la contienda por las nuevas cadenas de televisión.

Yo no sé si es por lo que le mencioné en esta columna el lunes pasado o si es por algo más, pero se trata de La Nota, así en mayúsculas.

¿Por qué? Porque la lucha era por una o dos concesiones y porque ahora, sin la presencia este señor, los únicos que aspiran a hacer televisión abierta nacional son Grupo Radio Centro y Grupo Imagen Multimedia (Cadenatres).

Dicho en otras palabras, a menos que el gobierno, que está tan necesitado de dinero, decida ofertar solo una frecuencia o decida negarle abiertamente su derecho a alguna de estas dos compañías a hacer televisión abierta nacional, se acabó el suspenso.

Grupo Radio Centro y Cadenatres van a ser la competencia de Televisa y Azteca.

¿Se da cuenta de lo que esto significa? ¿Ya se puso a pensar en todo lo que va a pasar a partir de ahora?

Sí, es obvio, todavía faltan algunos trámites, hay un calendario que se tiene que respetar y todo podría suceder.

Desde que este asunto se posponga como el tren México-Querétaro, hasta que la autoridad decida que ni Grupo Radio Centro ni Grupo Imagen Multimedia reúnen los requisitos para hacerle sombra a los consorcios de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas.

Pasando, por supuesto, por una inmensa lista de posibilidades a favor o en contra de tal o cual marca.

Pero esto es enorme e inédito. Jamás en la historia de la comunicación mexicana había sucedido algo así.

Esto no se parece ni al momento en que nació Televisión Independiente de México ni a ese instante en que surgió Televisión Azteca.

Hoy cualquier amigo o enemigo político o comercial de estos aspirantes, o de las televisoras que ya tenemos, puede ejercer presión.

Hoy, usted y yo, como televidentes, ya podemos vislumbrar qué tanto va a cambiar o a seguir igual la televisión abierta de este país como para estallar en euforia o como para deprimirnos de aquí a la eternidad.

Y como estamos a nada de las elecciones de verano, prepárese psicológicamente, porque el tema se va a poner peor, mucho peor.

¿Qué tiene Grupo Radio Centro mejor que Televisa? ¿Cuál es su experiencia? ¿Cuáles son sus contactos internacionales? ¿Quiénes encabezan su elenco?

¿Si usted fuera un actor importante, un conductor famoso o un periodista con prestigio en Azteca, renunciaría para irse a Cadenatres?

Yo por eso no me emociono. Del plato a la boca se cae la sopa y se lo dije desde un principio: así como están las cosas hoy, más televisoras no significan ni más opciones ni mejor televisión.

Mientras pasa lo que tenga que pasar, Grupo Imagen Multimedia ya dio un gran paso en su carrera por representar una alternativa mediática nacional.

No, no volvió a ser “la televisión más abierta que nunca” estrenando una telenovela que criticara al gobierno como Infames ni se volvió a meter en camisa de 11 varas tocando los temas escabrosos de Las Aparicio.

Entró por la puerta grande al negocio de los deportes con la transmisión en vivo, el martes pasado, a través de su canal Cadenatres, del partido de futbol entre los Gallos del Querétaro y los Mineros de Zacatecas.

Esta es una noticia tan fuerte o más como la de Mario Vázquez Raña y le voy a dar mis razones.

Primero, porque ninguna red nacional de televisión abierta puede triunfar en un país como México sin tener, además de melodramas seriados, futbol.

Segundo, porque donde hay futbol, independientemente de los equipos, hay dinero. Grupo Imagen Multimedia se va a hacer riquísimo con esto.

Tercero, porque canal de televisión que le entra al futbol, canal de televisión que entra en la dinámica de las grandes televisoras. Tarde o temprano se van a tener que encontrar.

Y cuarto, porque con la suma de todo lo que esta gente está haciendo, incluyendo ahora el futbol, lo único que le hace falta para transmitir a todo México es el permiso del gobierno.

Sería una injusticia monstruosa que el Instituto Federal de Telecomunicaciones los condenara a seguir siendo una señal local de la Ciudad de México. ¿Así o más claro que este arroz ya se coció?

Bueno, ¿y qué se puede decir de la transmisión? ¿Fue mejor que las de Televisa o Azteca? ¿Representa un cambio?

Fue un ejercicio televisivo que cumplió. Punto. Ninguna empresa de comunicación de ningún país, en una primera transmisión deportiva, pone a temblar a su competencia.

Hay que adquirir experiencia y hay que desarrollar un estilo, pero eso solo llega con el tiempo.

Lo importante de todo es que ya lo hicieron y que si aprenden y se cuidan, van a llegar muy alto y ahí sí usted y yo los vamos a criticar muy duro, como solo se critica a las marcas del mejor nivel.

Acaba de suceder algo fundamental: casi, casi, ya tenemos nuevas cadenas y al menos una ya le entró al negocio del futbol. ¿Usted qué opina?

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