El pozo de los deseos reprimidos

El cierre de Azteca Novelas

Desde el lunes mi celular no ha dejado de sonar. Es gente que trabaja, trabajó o pensaba trabajar en Azteca Novelas y que estaba en shock por una noticia.

¿Cuál? El cierre de esa importante casa productora con la inminente liquidación de todas las personas que están laborando en ella.

Yo, obviamente, me saqué mucho de onda. ¿Por qué me marcan a mí? ¿De dónde sacaron semejante afirmación?

El caso es que después de la quinta llamada me enojé y me puse a investigar.

Resulta que a una periodista del corazón, a falta de chismes de las infidelidades de los famosos, se le hizo fácil decir en radio nacional e internacional que Azteca iba a dejar de hacer telenovelas.

¿Por qué lo dijo? Hasta el día de hoy es un misterio.

Y, claro, como Azteca ha estado cancelando emisiones y despidiendo a mucha gente, como un montón de empresas de todo el país, cundió el pánico.

A lo que esta reportera comentó se sumaron las interpretaciones de las redes sociales, las versiones de otros portales de chismes y la “erudita” opinión de los “expertos”.

En menos de dos horas, la televisora del Ajusco, que se encontraba más que feliz ante los excelentes resultados de sus transmisiones de la final de futbol mexicano, estaba, en teoría, a dos segundos de la quiebra.

¡Por el amor de Dios! ¿Por qué a esa señora no se le ocurrió llamarle a las cabezas de Azteca para corroborar eso que supuestamente le filtraron? ¿Por qué no lo pensó dos veces antes de abrir la boca?

Aquí no estamos hablando de la destrucción de un matrimonio sino de algo mil veces peor, del aniquilamiento de la paz emocional de cientos de familias que dependen de esa fuente de trabajo.

Esto sin considerar las repercusiones a nivel publicidad y bolsa de valores.

De por sí estamos en un momento histórico de profunda inestabilidad económica, política y social.

Imagínese la cara de las estrellas que estaban a punto de firmar contrato, de los empleados que estaban haciendo planes y de la gente que iba a invertir ahí. ¡Qué poca vergüenza!

Además, qué poco sentido común. ¿Usted cree que si las cosas estuvieran mal en Azteca estos señores se la pasarían bombardeándonos de estrenos todas las semanas?

¿Usted cree que si aquello estuviera al borde de la extinción la unidad de negocios AZ TV de Paga estaría lanzando un nuevo canal especializado en cine mexicano?

¿Usted cree que se estarían preparando tantos reality shows, tantas telenovelas?

Los estrenos de Azteca serán buenos, serán malos, pero son estrenos, dinero que se está gastando. ¡Dinero!

El caso es que ahí me tiene, buscando a las fuentes para ver si Azteca iba a rematar sus instalaciones en Tlalpan y darle la triste noticia a mis amigos.

Así fue como me enteré de la verdad: Azteca Novelas ni se vende ni se cierra. La televisora del Ajusco va a seguir produciendo ficción le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste.

Lo del lunes fue solo un chisme de gente ociosa, insegura y poco profesional.

¿Pero sabe qué es lo más triste? Que esa bola de entidades carroñeras se salió con la suya.

Del mismo modo que operan cuando le inventan un chisme a una luminaria, consiguieron que Azteca reaccionara y allá va Elisa Salinas a dar la cara.

Por supuesto, no la llamaron antes de sacar la nota. La llamaron después, para que la desmintiera. ¡Qué bajo!

¿Así se va a comportar la prensa rosa a partir de ahora? ¿Primero invadieron la vida privadas de actores y cantantes, después la de los políticos y los deportistas, y ahora van por los empresarios? ¡De verás!

¿Qué necesidad tenemos de padecer esto? ¿Qué necesidad tenemos de consumir tanta mierda?

Pero bueno, allá usted y su conciencia si le hace caso a esta clase de “periodistas”. Allá usted y nuestras “queridas” autoridades si siguen permitiendo estos abusos.

Yo, la verdad, me siento muy apenado porque hoy le iba a hacer una gran recomendación: el estreno esta noche, a las 22:00, por NatGeo, de Planeta en peligro.

Es una de las mejores y más importantes series documentales de la última década.

El año pasado, cuando estuve en los monitoreos especiales de los Emmy, la pude ver y ganó. ¡Ganó!

No es una serie documental cualquiera, tiene la participación de puro grande. Desde Barack Obama hasta Harrison Ford pasando por Matt Damon y Michael C. Hall.

¿Hablando de qué? Del cambio climático con lo último de lo último en materia de información y con una producción de la más alta escala.

Nada más con que usted vea los primeros minutos, se va a querer quedar ahí para siempre.

¡Pero claro! Mis “amiguitos” de la prensa rosa también se encargaron de arruinarme el placer de hacerle bien esta recomendación.

Por favor, luche por verla y elija con mayor cuidado a quién le cree en tiempos de odio.

No se vale que acaben con nuestra tranquilidad. Menos cuando se trata de espectáculos. ¿O usted qué opina? 

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