El pozo de los deseos reprimidos

“Que le chinguen más”

Ya me empieza a preocupar este asunto de Andrea Legarreta, Raúl Araiza y sus cada vez más desafortunadas declaraciones.

¿Por qué? Porque no es normal y porque lo menos que puedo llegar a pensar es que se trata de una estrategia sensacionalista, de un truco publicitario.

¿Para qué? Para que el mundo voltee a ver Hoy, que cada día está peor.

¿A usted no se le hace medianamente sospechoso que las únicas notas que han salido de ese programa de catálogo, desde que cambió de productor, han sido amarillistas?

Antes, Andrea, Raúl y el resto de los conductores de este concepto que tiene décadas de experiencia en el manejo de contenidos ni por accidente decían una barbaridad.

Ahora que el dueño de la fiesta es Reynaldo López, como por arte de magia todos se convirtieron en los sucesores de Laura Bozzo y de a tiro por viaje se meten con cuestiones políticas, sociales y económicas.

Piénselo, por favor. Cuando la productora de Hoy era Carla Estrada, hasta nos quejábamos de que aquello era demasiado motivacional.

Ahora, si no desprestigian a grandes actrices como Itatí Cantoral, se pelean con la gente a través de las redes sociales que si porque les ordenaron hablar bien del dólar.

¿Cuándo habíamos visto algo así? Y lo más increíble es que los señores de Televisa, que son expertos en apagar incendios, en lugar de frenar esto, lo hacen todavía más grande.

Lo que Raúl Araiza acaba de declarar de "que le chinguen más", por ejemplo, es de principiantes y, perdón, el señor es un gran actor, sabe qué decir, cómo, cuándo y dónde.

Y lo que menos tiene es un currículum escandaloso, de broncas con otros medios, con internet o con sus compañeros del medio artístico.

Esto es muy sospechoso, y no, no es un problema de "yo estoy en mi derecho de decir lo que quiera sobre cualquier tema" porque eso no es cierto.

Quienes tenemos el privilegio de salir al aire en radio o en televisión sabemos que estar frente a un micrófono es una gran responsabilidad.

Tenemos que pensar muy bien lo que vamos a decir porque todo, absolutamente todo, es supervisado por diferentes instancias internas y externas y tiene repercusiones delicadas.

Y tan lo pensamos que cuando llegamos a leer nuestras participaciones, nosotros mismos escribimos nuestros textos o vamos acotando los que escribieron otros.

No somos lectoservidores, somos comunicadores y eso incluye a los actores, comediantes, cantantes y modelos.

Nadie es perfecto y todos, de repente, decimos una estupidez. ¿Qué es lo que hacemos en esos casos?

Además de recibir un gran castigo por parte de la empresa para la que trabajamos y de la autoridad que nos gobierna, ofrecemos una disculpa.

¿Por qué la gente de Hoy jamás ha dicho: "Perdón. Dije una tontería. Me equivoqué. Sé que ofendí a millones de familias. Perdónenme. No sé lo que estaba pensando. No lo voy a volver a hacer"?

¿Sabe por qué? Porque ahí sí hay algo detrás y si no es un complot como los que muchas personas imaginan en las redes sociales, son dos cosas:

El hecho de que en esa pantalla cada quien se manda solo y la profunda soberbia de quienes hacen y de quienes salen en Hoy.

¿Ahora entiende cuando le digo que esta historia me empieza a preocupar?

Yo quiero lo mejor para Televisa y para todas las televisoras públicas y privadas de México y del mundo.

Pero con odiseas como estas, les va a ir muy mal. ¿Qué anunciante en sus cinco sentidos va a querer invertir en un programa donde se ofende al pueblo de México?

¿Qué persona va a creer en las palabras de los rostros de Televisa después de esto?

Este conflicto es más peligroso de lo que parece porque permea en otras áreas y en los próximos eventos importantes como la visita del papa, las elecciones y los Juegos Olímpicos, muchas fuentes lo van a pensar dos veces antes de asociar su imagen con algo sucio, con algo que ya no influye.

Con todo respeto, me da la impresión de que Hoy ya se salió de control, de que por ahí hay tres o cuatro personas intocables y que el resultado es éste.

Y si no me cree, escuche con atención los argumentos que están utilizando estos señores cada vez que alguien se atreve a cuestionarlos.

Siempre hablan de "gente que odia a Televisa" o de personas que pertenecen a una "izquierda elevada".

¿Qué quiere decir esto? Que la culpa nunca es suya. Al contrario, pobres, ellos son víctimas del odio y de la oposición.

¿No eran esas las mismas justificaciones que utilizaba Laura Bozzo cuando la criticaban? ¿No es lo mismo que pasa con muchos políticos?

Soberbia, impunidad. ¡Qué pena! Tan bonito que es atender al público, darle su lugar a la gente, a los compañeros, a las fuentes.

Tan bonito que es hacer televisión, así sea la más abierta, populachera y sencilla del universo.

Si Hoy no cambia pronto, ahí podría ocurrir algo muy desagradable. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com