El pozo de los deseos reprimidos

Más cambios de programación

Aquí está pasando algo y yo ya no sé qué me escandaliza más: si la nota, por lo que implica, o que nadie esté diciendo nada a gran escala ni en la opinión pública ni en las redes sociales.

¿De qué le estoy hablando? De los cambios de programación en nuestras tres cadenas de televisión abierta privada nacional.

Como usted sabe, desde el lunes pasado Azteca 13 modificó su parrilla de programación.

Enamorándonos ahora comienza a las 17:30 y a partir de ahí todas sus emisiones inician media hora más tarde de tal manera que Hechos con Javier Alatorre subió de las 22:00 a las 22:30.

¿Y? ¿Qué tiene esto de impresionante? Que, como usted sabe, Las Estrellas también va mover a su programación hasta cambiar 10 en punto con Denise Maerker de las 22:00 a las 22:30.

O sea, el nombre 10 en punto ya “valió” y, por esta bonita ocurrencia, le van a tener que poner únicamente En punto.

Sí, suena entre a chiste y a una estrategia de la más elemental competencia, ¡pero qué cree! No solo Las Estrellas le va a mover a su pantalla, también el canal Imagen Televisión.

Aunque usted no lo crea, en unos cuantos días, aquello, que apenas estaba comenzando a tomar forma, va a sufrir cambios de manera que Imagen noticias con Ciro Gómez Leyva también va a quedar a las 22:30.

Para no hacerle el cuento largo, Javier Alatorre, Denise Maerker y Ciro Gómez-Leyva van a estar exactamente igual a como están ahora. Es como si no se pudieran separar. Es lo más sospechoso del universo.

¿Ahora entiende cuando le digo que me escandaliza que nadie esté diciendo nada a gran escala? 

Tenemos tres cadenas de televisión abierta privada nacional. ¿Y para qué las tenemos? ¿Para que digan lo mismo a la misma hora?

Yo creo que por eso no hay ruido ni en la opinión pública ni en las redes sociales.

¡Para qué si a las multitudes esto no les interesa! ¡Para qué si cada vez está más caída la percepción de este tipo de frecuencias!

¿Pero sabe qué es lo más triste? Que toda la gente que trabaja en televisión sabe que cada vez que se le mueve a la programación se pierde algo: audiencia, respeto, credibilidad.

Y eso tarda muchísimo en reconstruirse. No me quiero ni imaginar cómo van a quedar las cosas a partir de la próxima semana. 

O va a ser como si nada se hubiera movido, o va ser una catástrofe para los que apenas estaban comenzando a llamar la atención, un golpe, un golpe más. ¿A poco no?

EL REGRESO

Queridos amigos: es para mí un verdadero honor anunciarles que esta noche, en punto de las 22:00, se estrenan los nuevos capítulos de 2091 por el canal Fox.

No estamos hablando de cualquier cosa, 2091 es la mejor serie de ciencia ficción que jamás se haya hecho en toda América Latina, una locura ideal para audiencias de todas las edades con lo mejor de nuestra región.

Desde Christopher Von Uckerman, Damián Alcázar y Julio Bracho hasta Manolo Cardona, Angie Cepeda y Benjamín Vicuña, pasando por muchas otras figuras más. ¡Son puras superestrellas internacionales! ¡Puro actor de verdad!

Siento una admiración muy especial por esta producción, porque juega con elementos con los que nunca se había jugado en esta parte del mundo como el futurismo, los videojuegos y los efectos especiales.

Tal y como se lo dije cuando esto se estrenó, 2091 es como una serie del primer mundo, pero desde América Latina. No le pide nada a nadie. Es buenísima.

¿De qué trata? De la reunión del mundo real con el virtual, en la competencia de videojuegos más extrema que usted se pueda imaginar, en el futuro, en otro planeta.

¡Y es creíble! ¡Y es emocionante! ¡Y es profunda!

De hecho, lo más valioso de este proyecto es la manera como juega con los enigmas, con el poder y con el papel de Dios.

2091 es más o menos como Westworld, pero para un público mucho más popular, abierto y joven.

A mí me sorprende la manera como se vincula con los adolescentes. Es como si se las hubieran hecho a ellos.

Y está llena de adrenalina, y está retacada de ideas, y tiene su parte de emociones, y está repleta de erotismo, y por supuesto que también juega con la diversidad sexual.

No me quiero ni imaginar la fortuna que Fox se gastó en esto porque, además, cada peso está en pantalla y no sé usted, pero yo muero por saber en qué va a acabar esto.

Cada capítulo de este concepto tiene una peculiaridad: está perfectamente bien estructurado de manera que siempre, al final, hay una revelación que hace que uno se quede con la boca abierta.

2091 es una gran serie original de Fox, producida con nuestra gente para nuestra gente.

Por lo que más quiera, luche por ver su retorno triunfal a partir de esta noche porque es un privilegio que a estas alturas del partido, cuando nadie quiere gastar en nada, exista una televisora que esté apostando tanto dinero, en un asunto tan diferente, por nosotros. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com