El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué cambio!

Hoy le quiero escribir de algo que sí vale la pena: la nueva televisión abierta digital.

¿Se acuerda que hace algunas semanas le comenté lo triste que me sentía por la muerte de la televisión analógica?

Bueno, pues en este momento le doy gracias a Dios por esa transformación.

¿Por qué? Porque ha sido increíblemente positiva. Ahora lo único que falta es que usted la entienda y que la aproveche.

Le voy a explicar: antes estábamos como condenados a ver basura en los mismos canales y había unas cuestiones hiperperversas en el cuadrante.

¿A qué me refiero cuando le hablo de basura? A programas de una mediocridad inaceptable protagonizados por verdaderos esperpentos promoviendo horror y medio.

¿Qué le trato de decir cuando le menciono que había cuestiones hiperperversas en el cuadrante?

Que los mexicanos estábamos obligados a ver, por ejemplo, El Canal de las Estrellas como primera opción porque la posición de esa señal, en el cuadrante, era ancestralmente estratégica.

No había manera de que nuestros viejos televisores no comenzaran en alguna otra parte.

Eso era peor que la definición que muchas personas utilizan de la palabra monopolio. ¿A poco no?

Perfecto, eso era antes. ¿Qué tenemos hoy? Un cuadrante maravilloso plagado de magníficas opciones con una calidad de imagen y de sonido francamente espectacular, y algo que no puedo dejar de admirar.

¿Qué? Equidad. Gracias a la tecnología de los nuevos televisores, todos los canales valen lo mismo y usted puede arrancar en el 40.2, el 27.1 o el 11.1 sin tener que pasar ni por nada ni por nadie más.

De hecho, le voy a hacer una confesión de amigo: en este instante conviene más tener una buena antena digital que un sistema de televisión de paga.

La razón es muy simple: no me pregunté por qué, pero imagíneselo, ninguno de los sistemas de cable o de antena directa al hogar que pago en la ciudad en la que vivo tiene actualizado su menú de canales de televisión abierta.

Tengo más y mejores señales, sin pagar un peso, que las que me ofrecen los servicios de televisión de paga que sangran mi presupuesto mes a mes.

Nada más le voy a dar un dato que lo va a dejar con el ojo cuadrado: hay más canales inteligentes que estúpidos en la nueva televisión abierta mexicana.

Canales que pasan programas infantiles de alta calidad, magníficos documentales internacionales, espléndidas películas, grandes emisiones culturales y hasta señales de radio.

¿Usted cree que vale la pena perder el tiempo criticando los mismos títulos de toda la vida en lugar de voltear a ver lo nuevo?

Por eso le digo que ahora lo único que falta es que usted lo entienda y que lo aproveche.

La televisión digital es ya un éxito tan grande que está motivando a Televisa y a Azteca a modificar sus contenidos y si no me cree, observe con cuidado la pantalla.

No solo han desaparecido conceptos de alta polémica como Laura y Cosas de la vida, ahora tenemos letreros que previenen a las audiencias de ciertas edades de lo que van a ver y por qué.

Perdón pero esto es algo que todos los mexicanos debemos celebrar y que en muy poco tiempo se va a traducir en una industria mucho más poderosa.

Me puse a investigar lo que pasó en otros lugares del mundo después de sus mal llamados apagones analógicos, ¿y qué cree que me encontré?

Que en todos los casos, todos, los ratings se multiplicaron y que las ventas crecieron de una manera impresionante.

Yo sé que en este país hay mucha gente que goza entregándose a la tragedia y que en este tema hay cualquier cantidad de intereses presionando para engañar a las multitudes.

La televisión abierta digital, a nivel fondo y forma, es una de las mayores bendiciones que se nos ha cruzado en el camino, un lugar espléndido para ver, crear e invertir.

Los nuevos creadores van a tener más y mejores opciones para colocar sus ideas y los nuevos anunciantes van a mover sus comerciales en producciones de mucha más calidad que le van a llegar a audiencias más grandes y sólidas.

¿Usted piensa que en países como Estados Unidos el público y las marcas no estarían mucho más contentas con el modelo de la televisión abierta digital que con cualquier otro si no fuera así?

Nada más compare la cantidad de gente que sintoniza allá el programa más visto de la televisión abierta contra la que ve el título más exitoso de la televisión de paga o contra la que ve el producto más popular de los sistemas de distribución online.

La diferencia es un escándalo. Y ellos son campeones en cables y antenas directas al hogar. ¡Y ellos son los líderes mundiales de internet!

¿Por qué tendría que ser diferente en México? ¿A poco nosotros somos una mutación genética, valemos menos o qué?

Señor, señora, no perdamos el tiempo con tonterías. Gocemos de esta maravilla que tenemos enfrente. Lo bueno apenas está comenzando. De veras que sí.

@AlvaroCueva