El pozo de los deseos reprimidos

Me caigo de risa

Paren prensas, detengan las redes sociales, pónganle pausa a lo que esté viendo o a lo que esté oyendo, acaba de nacer uno de los mejores programas en la historia reciente de la televisión mexicana.

Se llama Me caigo de risa, lo produce Televisa, lo conduce Faisy, se transmite los martes a las 21:00 por Canal 5 y es verdaderamente prodigioso.

No hay manera de verlo y de no ser feliz, de no disfrutarlo, de no llorar de las carcajadas.

¿En qué me baso para decirle que es prodigioso? En que es original, inteligente, espectacular, positivo y en que está dirigido por uno de los talentos más impresionantes de México: Faisy.

Desde que Adal Ramones dejó de hacer Otro rollo que no me enfrentaba a un conductor con las capacidades, el carisma, el profesionalismo y la entrega de este señor.

¡No puedo creer la manera como se está comiendo al mundo!

Cuando hablo de capacidades, hablo de la forma como Faisy controla su programa, los contenidos, los tiempos, atiende a sus invitados, apapacha a su público en el estudio, cumple con los objetivos de la producción, piensa en sus audiencias, en sus anunciantes y todo sin perder la simpatía.

¡Guau! Eso no se aprende en una escuela. Con eso se nace. En ese mismo sentido van mis comentarios sobre su carisma.

Este hombre, que está en el mejor momento de su vida para trascender en grande, cae bien. Punto.

Es chistoso sin ser grosero, representa una figura de autoridad sin ser arrogante y es capaz de navegar de las revistas a los deportes y la comedia sin perder la credibilidad.

A eso me refiero cuando le hablo de profesionalismo, a ese trabajar y trabajar hasta encontrar el tono exacto para manejar lo que se tiene que manejar en el lugar y en el instante exacto. ¿Le sigo?

No, mejor le hablo de esta emisión a la que vamos a definir, para efectos prácticos, como una afortunadísima combinación de programa de variedades, de concurso y de comedia.

Son dos horas en las que usted no va a parar de reír.

¿De qué trata? Imagínese un estudio monumental retacado de público con un escenario al centro en donde un grupo de estrellas de todo tipo tiene que participar en una serie de juegos dirigidos por Faisy.

Cada juego vale por un programa completo y está desde el típico show de mímica de toda la vida (pero con un plus alucinante como colgar al participante para complicarle sus movimientos) hasta una dinámica que es una locura humorística que consiste en poner a la gente a improvisar situaciones en un espacio inclinado a más de 60 grados.

Son muchos juegos, muy chistosos, pero intercalados de manera que uno jamás se aburre y que nunca sabe qué es lo que va a seguir.

¿Por qué si hay tantas cosas tan vistas en Me caigo de la risa, le digo que es un concepto original? Porque esta combinación, más las partes inventadas, realmente lo es.

Para los responsables de este proyecto hubiera sido muy fácil hacer un programa del juego del teléfono descompuesto, otro de improvisaciones con el cuerpo y 14 más con todo lo que hay en este título, pero no, los juntaron.

Ver Me caigo de risa es como ver muchos programas, muy cortitos, en un mismo periodo de tiempo. Es como viajar por las redes sociales. Es televisión del siglo XXI (con todo y códigos QR) pero, al mismo tiempo, es televisión clásica.

¿O qué, usted, cuando vio el estreno de esta joya no se acordó de los grandes tiempos de las barras de concurso del legendario XEW-TV, El Gran Canal de la Familia Mexicana?

¿No revivió, por un momentito, programazos como Carasy gestos, Baje una estrella y Esta noche se improvisa?

Ahí está la magia de Me caigo de risa. Ahí está la magia de este show integrador.

¿Pero sabe qué es lo que más le celebro? Que no forma parte de la espantosa barra PM de Canal 5.

Me caigo de risa no es un título diseñado para chavitos ni conducido por unos monos que, o son demasiado viejos para ese mercado, o que fingen ser irreverentes cuando se nota a leguas que no lo son.

Es un programa nocturno de verdad que aplica perfectamente bien para la televisión abierta nacional y que puede ser visto por chicos, grandes y hasta por familias enteras. ¡Es una revelación!

Y por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, está producido con una calidad que no le pide nada a nadie en todo el planeta (su dirección de cámaras admirable) e, insisto, es positivo.

¿Qué significa esto? Que salir ahí es un honor porque Faisy saca lo mejor de cada invitado. Uno mira a esas luminarias y termina convencido de que son lo máximo.

¡Por fin alguien consiguió esto que era el sueño dorado de miles de estrellas de la televisión nacional! ¡Bravo!

Luche, por lo que más quiera en la vida, por ver Me caigo de la risa. Es uno de los mejores programas en la historia reciente de la televisión mexicana. Le va a fascinar. De veras que sí. 

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