El pozo de los deseos reprimidos

"Así en el barrio como en el cielo"

Me esperé varias semanas para escribirle de Así en el barrio como en el cielo, la telenovela de las 20:00 del Trece, porque quería medir a la gente de las redes sociales.

Esa que se la pasa quejándose de que las telenovelas mexicanas están peor que nunca, de que aquí somos incapaces de escribir historias originales y de que todas nuestras producciones se ven chafas, acartonadas. 

Así en el barrio como en el cielo es una gran telenovela diseñada bajo el esquema de lo que debe ser la nueva televisión abierta mundial.

Es una historia original protagonizada por un elenco que lo mismo incluye a algunas de las más consagradas figuras de nuestra cinematografía que a varios de nuestros mejores talentos jóvenes del teatro y la televisión.

Esto sin considerar que, objetivamente, esto está producido por los dioses. Ni siquiera se ve como televisión. Parece cine, y decir esto cuando se trata de melodrama popular no es cualquier cosa.

Yo supuse, en mi ingenuidad, que todos esos críticos de las redes se iban a volcar en elogios hacia esta emisión de Azteca.

Le juro que me senté a esperar las felicitaciones, los aplausos, las exclamaciones de júbilo y el franco reconocimiento a algo que se había estado pidiendo desde hace años, pero no.

Nadie, o casi nadie, dijo nada.

Conclusión: el mundo de las telenovelas mexicanas está lleno de personas hipócritas que las atacan solo por deporte sin darse cuenta del daño que le hacen a una de las industrias culturales más vigorosas del mundo.

Debería darles vergüenza pedir algo que ni siquiera van a celebrar.

¿Pero sabe qué es lo más triste de esta historia? Que este comportamiento, tan típicamente telenovelero, no es muy diferente a nuestra reacción ante cuestiones superiores como la política, la economía y la seguridad.

Vivimos en un país de gente que se queja por pose, que pide soluciones que ni siquiera va a atender. Por eso nos va como no va. Por eso estamos como estamos.

¡Felicidades! ¡A seguir gozando de la mediocridad! ¡Sígase divirtiendo!

Así en el barrio como en el cielo es una propuesta sorprendente que corresponde al formato de la telenovela de oposiciones tan de moda en toda América Latina.

Usted sabe, pobres y ricos, hombres y mujeres, gente del campo y gente de la ciudad.

Aquí tenemos la historia de dos familias, una de millonarios y otras de personas bastante humildes que, por diferentes circunstancias del destino, están unidas y cambian de posición.

¿Qué significa esto? Que los ricos se vuelven pobres y los pobres, ricos. ¿Resultado? Un delicioso ejercicio de comedia y romance.

¿Por qué de comedia? Porque es muy chistoso ver a alguien de un mundo acabar en otro. Es una especie de venganza social, de válvula de escape, de lección de la vida.

¿Por qué de romance? Porque el punto de partida de este melodrama son dos chavos que se aman y que deben luchar por sostener su amor a pesar de todos estos cambios.

¿Quiénes salen? Por el lado de las figuras consagradas, nada más y nada menos que personalidades como Fernando Luján, José Alonso, Patricia Bernal y Juan Manuel Bernal.

Por el lado de los jóvenes, Marcela Guirado y Luciano Zacharski, a quienes usted seguramente recuerda de Amor a destiempo, además de Mariana Torres, Armando Torrea y Roberta Burns.

No los menciono a todos, porque no me caben en una sola columna, pero cualquiera de ellos da para una crítica completa ya sea por el nivel de su participación, por la manera como se nota que se están divirtiendo o por el futuro que hay en sus carreras.

¿Cuál es la nota? La producción. Fides Velasco, la responsable de esto, le está regalando a Azteca Novelas la que tal vez sea la producción más exquisita que se haya grabado ahí desde 1993.

Yo veo los capítulos, los vuelvo a ver y los vuelvo a ver y no doy crédito.

Esto es telenovela latinoamericana. Esto es telenovela mexicana. Se debería ver como capítulo de El chavodel ocho, como teleteatro de 1973.

Pero no, se ve mucho muy superior que cualquier otro título de los que tenemos en pantalla.

Y si no me cree, haga la prueba con dos monitores.

Compare la imagen y el sonido de cualquier escena de Así en el barrio como en el cielo con la imagen y el sonido de Muchacha italiana viene a casarse, Que te perdone Dios, Hasta el fin del mundo, Los miserables o Señora Acero y gana.

Está mucho más cuidada en escenografía, utilería, vestuario, iluminación, maquillaje, peinados, edición, musicalización. Es un producto competitivo a escala mundial.

Por favor, véalo. Yo sé que es complicado porque no forma parte de ninguna barra de lo que alguna vez fuera Azteca 13 y porque está en el peor de los horarios, pero vale la pena. 

Así en el barrio como en el cielo es justo lo que todo el mundo dice que quiere ver. Sería una pena que usted se la perdiera. ¿A poco no?

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