El pozo de los deseos reprimidos

Para que aprendan

¿Es mi imaginación o esta Navidad pinta muy rara en la televisión?

No sé, por favor corríjame, pero tengo la impresión de que, por un lado, tenemos puras noticias como de franco Apocalipsis, y de que, por el otro, lo que la mayoría de nuestros comunicadores quiere es salir corriendo.

¿Adónde? A sus vacaciones, a las posadas, con sus familias.

Perdón, pero a mí eso se me hace bastante irresponsable y no hablo nada más de los señores de las noticias y de las mesas de análisis, hablo de las personas que se dedican a darnos entretenimiento.

¿Por qué esa gente cuya vocación, se supone, es ponernos de buenas, nos abandona justamente ahora que es cuando más los necesitamos?

Esto no pasaba en los tiempos de Jacobo Zabludovsky. Esto no pasaba en la época de Raúl Velasco.

¡Y eso que en esos años no teníamos opciones!

Imagínese usted el abandono que podemos sentir los espectadores mexicanos cuando encendemos la televisión sumado a una larga cadena de abandonos que venimos padeciendo desde hace meses.

Es demencial. Por eso luego pasa lo que pasa. Es como si no nos quisieran ni informar ni divertir.

Por eso felicito desde aquí a las pocas producciones que se han esmerado por ofrecernos algo extra como LaposadaVentaneando que está anunciada para este sábado a las 22:00 por el trece.

Como el estreno hoy, a las 18:30, de Sabores de Navidad por el canal El Gourmet con Mikel Alonso y Benito Taibo.

Como la avalancha de especiales con Gordon Ramsey, Jaime Oliver y Nigella Lawson que se va a presentar este fin de semana en FOXLife.

Como las reflexiones extraordinarias sobre la temporada de adviento de El pulso de la fe de Proyecto 40 y como los ciclos de grandes películas de FOX, SPACE, MULTIPREMIER y DisneyXD.

Pero no es suficiente. No sé a usted pero a mí me está haciendo falta mi Navidad Utilísima, mis superproducciones con Narda Lepes, mis cuentos infantiles y mis capítulos temáticos en producciones nacionales. ¡Nacionales!

A mí me está haciendo falta que la televisión mexicana, salvo honrosas excepciones, abandone su egoísmo y vuelva a trabajar para nosotros, que nos atienda, que nos diga las cosas, que nos entretenga.

¿Es mi imaginación o esta Navidad pinta muy rara en la televisión? ¿Esto es lo que necesitamos? ¿Esto es lo que nos merecemos?

No, pues ahí le encargo la cuesta de enero, pero no la económica, la mediática. “¡Felicidades!”

¡Te amo, Vanesa!

En los últimos días han terminado muchos reality shows, pero hay uno que merece que se le comente aparte: Mexico’s Next Top model del canal Sony.

¿Por qué? Porque aquí, a diferencia de la mayoría de las emisiones de talentos que usted y yo hemos estado padeciendo tanto en la televisión abierta como en la de paga, hay evolución.

Ojo, no estoy diciendo que La academia kids o que La voz…México sean malas producciones. Estoy diciendo que no avanzan, que se quedan en lo mismo.

Si no nos traicionan como espectadores cambiándonos las reglas comienzan a jugar al rating fácil. El caso es que conforme pasa el tiempo nos van quedando a deber.

Mexico’s Next Top model, en cambio, va en su quinta temporada y jamás ha dejado de crecer.

Sí, ha tenido ajustes de reparto. Sí, sus dinámicas se han ido modificando, pero hacia arriba, hacia la búsqueda de una mayor calidad, de una mayor credibilidad.

Y para muestra basta un botón: la gran final que usted y yo vimos el lunes pasado. ¡Qué cosa tan más bonita! ¡Qué espectáculo tan más sensacional!

Estos señores no solo se trajeron a Karolina Kurkova como modelo invitada especial, organizaron una gala en un salón gigantesco, con público en vivo y un ambiente de auténtica pasarela internacional.

Y las cosas que vimos fueron mucho más elaboradas que en las temporadas anteriores y los comentarios que escuchamos, igual.

Aquí no se trató ni de decirle cualquier cosa a las muchachas ni de manipular sus sentimientos con barbaridades para provocar la reacción del público.

Se trató de ayudarlas, de asesorarlas, de hacerlas crecer. Y lo más genial fue que mientras ellas aprendían, usted y yo, de este lado de la pantalla, también estábamos recibiendo una cátedra de modelaje.

La ganadora fue Vanessa, una chica con un futuro espléndido y yo desde aquí le aplaudo con admiración y aprovecho para mandarle un abrazo a Jaydy Michel, a Glenda Reyna, a Óscar Madrazo, a Allan Fis y a Antonio González de Cossío.

¡Qué buen trabajo! ¡Qué buen programa! Así sí dan ganas de ver la televisión.

Por favor, busque las repeticiones de esto, coméntelas y pídale a la gente de la industria que también las vea para que aprenda.

Mexico’s Next Top Model no solo se debe llamar así porque trata sobre modelaje.

Se debe llamar así porque se ha convertido en el gran modelo de lo que debe ser un reality show de calidad en nuestra región del continente. ¿A poco no?  

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