El pozo de los deseos reprimidos

Un año sin Carmen Aristegui

Se cumplió un año de la cancelación de Noticias MVS con Carmen Artistegui.

Mucha gente lo considera un programa de radio. Para mí, era radio con cámaras.

Siempre lo veía a través de la frecuencia del Canal 52MX, disponible en todo México a través de diferentes sistemas de televisión de paga como Dish.

El caso es que nada ha vuelto a ser lo mismo sin Carmen. Desde aquel 15 de marzo de 2015 las mañanas son aburridísimas en el periodismo audiovisual mexicano.

Ningún otro comunicador de ninguna otra empresa ha conseguido lo que la señora Aristegui consiguió en MVS. Ella marcaba la agenda. Punto.

Y Mexico Leaks, que fue el pretexto para el cierre de su espacio, tampoco se ha convertido en el camino que todos esperábamos para tener acceso a más y mejor información.

En resumen, de nada sirvió lo que se dijo en aquel momento y todos salimos perdiendo.

¿O qué, los niveles de audiencia siguen siendo los mismo que dejó su Noticias MVS? ¿Las ventas se incrementaron?

Me parece vergonzoso que a 12 meses de la partida de esta periodista nadie más le haya abierto las puertas de un medio tradicional.

Y es que algo bueno habrá hecho Carmen que sin estar presente como antes se la ha pasado ganando premios por las investigaciones especiales que llegó a realizar mientras tuvo ese programa.

Ayer las redes sociales estallaron con el hashtag #AristeguiTeQueremosAlAire.

A mí se me hace tan triste toda esta historia. El concierto de voces ya casi no existe, las notas tienden a ser las mismas en todos lados.

Nos hace falta Carmen Aristegui más allá de lo que le vemos en CNN en Español. ¿O usted qué opina?

'ADAL EL SHOW'

Me cuesta mucho trabajo entender que El Canal de las Estrellas esté transmitiendo todos los sábados a las 22:00 un programa tan malo como Adal el show.

Atrás de eso tiene que haber algo que no ha salido a la luz pública, porque no es lógico. No es normal.

Estamos en 2016, cuando las audiencias están huyendo despavoridas, especialmente los sábados por la noche, hacia plataformas más contundentes.

¿Cómo es posible que la respuesta de Televisa ante esto, que es delicadísimo, sea resucitar un concepto de los años 90 como Otro Rollo?

¿En verdad estos señores esperan que los chavos se identifiquen con el señor Ramones?

¿Realmente creen que un formato tan aparatoso, cobarde, ciego y lento es lo que México merece como gran programa estelar?

Adal el show es un elefante carísimo. No me quiero ni imaginar la nómina.

Es cobarde, porque sus monólogos, en lugar de meterse con los temas políticos y sociales del momento, como ocurre en el resto del mundo, están dedicados a puras cosas bobas e intrascendentes.

Es ciego, porque las estrellas que presenta nos son las numerosas y verdaderas estrellas nacionales e internacionales de hoy. Son los rostros de la agenda de Televisa.

Y es lento, porque no hay manera de tragarse aquello sin ponerle Fast forward.

No nos hagamos tontos, Adal es un hombre talentoso y Televisa tiene todos los recursos del mundo para dejarnos con la boca abierta.

¿Por qué nos están dando esto? ¿Por qué no están creando como se tiene que crear, con nuevos rostros, con nuevos lenguajes, con libertad editorial? ¡Por qué!

¿O qué, a usted le encanta este programa? ¿Muere por verlo?

'¡QUÉ NOCHE!'

En contraste con el horror de Adal el show, el canal Telemundo Internacional, que aquí es de paga pero que en Estados Unidos es abierto, tiene una joya titulada ¡Qué noche!

Lo conducen nuestra queridísima Angélica Vale y el venezolano Raúl González (Despierta América).

Es, para acabar pronto, lo que se debería estar haciendo en este país: un programa de entretenimiento ameno, sencillo, ligero, libre, con buenos contenidos y estupendas estrellas.

Angélica y Raúl no van por la vida recibiendo elogios como Adal, que es presentado como lo máximo de lo máximo.

Son una magnífica pareja de presentadores con la que cualquier persona, joven o madura, se puede identificar y lo único que quieren es que la gente se divierta sanamente.

¿Qué significa esto? Cero soberbias, cero poses, pero también cero comentarios desagradables, cero vulgaridad.

De repente tienen una entrevista. Luego, un musical. Más allá, un sketch o una imitación.

Las personas que aparecen o son las luminarias del momento o las personalidades que ya no se pueden presentar en Televisa.

Y los contenidos son tan frescos, tan espontáneos.

Sí, yo sé que ¡Qué noche! no es The Graham Norton Show, pero tampoco creo que ésa sea la idea.

Se vale hacer entretenimiento popular a gran escala. Se vale recuperar esta parte tan esencial de la televisión abierta privada.

¿Por qué nosotros ni siquiera podemos hacer esto? ¿Por qué nosotros, para divertirnos como antes, para divertirnos como ahora, con nuestra gente, en nuestro tono, tenemos que sintonizar un programa extranjero? ¿Por qué?

alvaro.cueva@milenio.com