El pozo de los deseos reprimidos

"Mi amor de las estrellas"

Hace algunos meses viajé a Corea para grabar una serie de programas especiales para Proyecto 40.

Eran sobre diferentes aspectos de la cultura popular de ese gran país como su música (K-Pop) y sus telenovelas (K-Dramas).

El caso es que tuve el privilegio de entrevistar a empresarios, estrellas y compositores.

Obviamente, a todos, entre que nos ponían los micrófonos y nos los quitaban, les hacía preguntas más personales.

Lo que yo quería era aprender y saquear las tiendas de discos y videos para traer a México lo mejor de ese fantástico movimiento artístico conocido en el mundo entero como “la ola coreana”.

Para no hacerle el cuento largo, mi petición más recurrente era:

Dígame, por favor, cuál es el mejor K-Drama que se está haciendo en este momento para buscar la forma de verlo y, si se puede, de comprármelo y llevármelo a México.

Todas las personas con las que hablé me dieron la misma respuesta: Mi amor de las estrellas. ¡Y me platicaban cosas hermosas!

Imagínese mi reacción. Todas las noches, tan pronto acabábamos de grabar, corría a las tiendas especializadas a suplicarle a las dependientas que me vendieran lo que tuvieran de Mi amor de las estrellas.

Un capítulo, una canción, un póster. Lo que fuera. Yo vería cómo le hacía con mi tarjeta de crédito, pero una telenovela así no podía dejar de ser mía.

Tristemente, como ese K-Drama todavía estaba al aire, no había nada en las tiendas. ¡Nada! Y regresé a México con las manos vacías.

¿Cuál es la nota? Que independientemente de todas las estrategias cibernéticas que existen para ver esta producción en nuestro país, Mi amor de las estrellas ya está en Netflix.

Sí, me la eché toda y soy el crítico de televisión más feliz del mundo.

Ahora entiendo por qué la elogiaban tanto. Es la cosa más exquisita que le ha pasado a la televisión asiática desde Sonata de invierno, un título indispensable para todo aquel que ame la televisión, las telenovelas y la cultura coreana.

Por lo que más quiera en la vida, luche con uñas y dientes por ver esta obra maestra. Le juro que no se arrepentirá.

¿Qué es Mi amor de las estrellas? Un espléndido K-Drama planteado en 21 capítulos de
una hora.

¿De qué trata? Del destino, de cómo hay cosas que son para nosotros y cosas que no lo son, de cómo el amor se va a dar cuando se tenga que dar, así pasen años, siglos.

Esta es la historia de un extraterrestre que lleva 400 años viviendo entre nosotros, de un hombre particularmente guapo, bueno y sabio que tiene poderes sobre el tiempo y el espacio.

Este señor, cuando llegó a la Tierra, vivió una tórrida historia de amor con una chica maravillosa, pero algo pasó que esa relación no cuajó.

Hoy, cuatro siglos después y justo cuando él está a punto de regresar a su planeta, algo pasa que la historia se repite. ¿Acaso con la misma mujer?

¿Y quién es ella? Una actriz de telenovelas, de esas chicas que tienen fama de taradas, pero que más allá de las apariencias es un ser humano excepcional.

Mi amor de las estrellas se llama así porque uno de sus protagonistas viene de las estrellas y porque la otra, curiosamente, es una estrella. ¡No sabe usted qué delicia de ficción! ¡La amo!

Sí, yo sé que contada así, con el rollo de los extraterrestres, suena a la experiencia más chafa y grotesca de la pantalla.

¡Pero qué cree! Los responsables de esta joya la hicieron ciento por ciento creíble. No hay manera de verla y de no involucrarse. No hay manera de ver cualquiera de sus episodios y de no adorarla.

A mí me encanta, porque tiene una combinación perfecta de romance, comedia, thriller, ciencia ficción y melodrama histórico.

Y, como todas las telenovelas que se hacen en Corea, es un espectáculo blanco, familiar.

Yo le puse un capítulo a unos niños mexicanos de 2015, los típicos que odian los melodramas, que se la pasan en los videojuegos y que lo único que ven es YouTube, ¡y me pidieron más! 

Hubo un momento en que hasta se les enchinó la piel porque, lo que sea de cada bien, a diferencia de la mayoría de nuestras telenovelas, las producciones coreanas no escatiman en recursos, y todo se ve divino.

Y los actores reaccionan justo como deben de reaccionar y la música entra precisamente en el instante en que debe de entrar.

¿Resultado? Una emoción que hace que a uno se le cierre la garganta y que le den ganas de llorar de felicidad. ¡Precioso! ¡Esto es precioso!

Yo lo único que no perdono es que Netflix tenga esta clase de materiales y que no los promueva con el mismo entusiasmo con el que promueve sus producciones.

No se vale. Hay miles de mexicanos que comprarían su servicio si supieran que incluye K-Dramas, pero tal parece que sus ejecutivos los compran para esconderlos.

Entre eso y lo que hacen las televisoras mexicanas con algunos materiales internacionales no hay mucha diferencia. ¿O usted qué opina?


http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV