El pozo de los deseos reprimidos

Acabamos de perder el canal 22

Estoy muy triste por el cambio de director en Canal 22.

¿Por qué? Porque aquí hay una lectura político-mediática y porque se me hace una decisión muy injusta.

¿Qué fue lo que pasó? Que como era lógico, tras la llegada de María Cristina García Cepeda a la Secretaría de Cultura, la gente de Rafael Tovar y de Teresa fue reacomodada.

Usted sabe, cada funcionario trae a su equipo.

¿Cuál es la lectura político-mediática? Que de aquí a que acabe el sexenio ahí no va a pasar nada. Acabamos de perder el Canal 22.

¿En qué me baso para decirle esto? En que no hay director que alcance a hacer algo, partiendo de cero, en menos de dos años.

¿Qué se podría hacer de aquí a diciembre de 2018 que verdaderamente mejore las cosas? ¿Con qué dinero? ¿Con qué apoyo?

No, pero espérese, se pone peor.

En los últimos años, con la administración de Ernesto Velázquez Briseño (que venía de Tv UNAM y que ahora fue movido a la Fonoteca Nacional), Canal 22 se había convertido en una magnífica opción.

Tan es así que la televisión privada ya estaba viendo a esa señal como enemiga, como competencia.

Poner a Pedro Cota Tirado al mando de esa institución equivale a frenar su crecimiento, a hacerle un favor a las grandes cadenas privadas como Televisa, Tv Azteca e Imagen Televisión.

A lo mejor don Pedro es un tipazo, pero me queda claro que no tiene la más mínima experiencia en la administración de medios públicos.

Él, que venía del Necaxa, era la persona que diseñaba la muy polémica imagen institucional de nuestro gobierno federal.

¿Qué tiene que ver eso con televisión pública y cultural? ¡Qué!

¿A esto me refiero cuando le digo que esta decisión se me hace muy injusta? No.

Probablemente usted ya no se acuerde, pero los trabajadores de Canal 22 lucharon para sacar de ahí a Raúl Cremoux, el director que entró con el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Habrán tenido o no habrán tenido razón, pero lo consiguieron y con Ernesto Velázquez Briseño jamás tuvieron una sola bronca. Juntos crearon grandes contenidos, especialmente en el área de noticias.

¿Cómo cree usted que estos guerreros de la información y la cultura hayan recibido la noticia del cambio de director?

¿Cómo cree que se vayan a llevar con Pedro Cota Tirado? ¿A poco van a poder trabajar igual? ¿A poco van a poder crear igual?

¿Ahora entiende cuando le digo que estoy muy triste? Ojalá que me equivoque pero esto no pinta nada bien. ¿O usted qué opina?

SOY FAN DE LA FAN

Le tengo dos noticias: una buena y otra mala. La buena: que Televisa tiene los derechos para transmitir en televisión abierta nacional los contenidos de Telemundo.

La mala: que Televisa o lo hace con la patas, o lo hace con ganas de que nadie los vea. ¿Se imagina usted el escándalo si alguna serie de Telemundo llegara a tener más audiencia que una telenovela de Las Estrellas?

Y a las pruebas me remito: ayer, en el peor horario, el de las 14 horas, del peor canal de Televisa, GalaTv, se estrenó La fan, una de las producciones originales más maravillosas de toda la historia reciente de Telemundo.

¿Quién se enteró? Nadie o casi nadie, lo cual es una tragedia.

Le doy mi palabra de que si La fan estuviera en lugar de la repetición de Mujeres asesinas o de melodramas como Tres veces Ana, se convertiría en el cañonazo del año.

Pero así ni cómo ayudarla. ¡Me muero! Me da una rabia tremenda porque, además, es una “novela” ciento por ciento familiar que no tiene nada que ver ni con violencia ni con narcotráfico.

¡A Favor de lo Mejor le pondría casa de tan blanca!

Ésta es la historia de una chica trabajadora que, como muchas, es admiradora de un galán de la televisión, y de todo lo que le pasa, para bien y para mal, por ese amor tan desmedido que siente por él.

No sabe usted qué cosa tan más chistosa. Desde La fea más bella que yo no veía algo así en la televisión abierta nacional y mire que La fea más bella es una de las telenovelas más exitosas de todos los tiempos.

Angélica Vale, protagonista también de La fan, está más deliciosa que nunca en su vida. No hay manera de verla y de no amarla.

¿Y qué me dice de Gabriel Porras, Miguel Varoni, Ricardo Kleinbaum, Omar Germenos, Scarlet Ortiz y de todos los demás?

Están geniales, porque no se crea que esto es como Alcanzar una estrella.

Es todo lo contrario, una crítica al profundo vacío que hay detrás de la gente que suele trabajar en la industria de los melodramas latinos.

¿Entonces es una producción muy agresiva? No, porque es una crítica constructiva, un proyecto que propone, que acaba por reconciliarnos con este tipo de televisión que tanto nos cuesta admirar.

Desconozco si Blim vaya a tener esto en repetición, pero le suplico que lo busque porque, sin ser un melodrama de altos vuelos como La candidata, es un ejercicio de entretenimiento precioso, algo que hacía falta.

Yo soy fan de La fan. ¿Usted no?

alvaro.cueva@milenio.com