El pozo de los deseos reprimidos

Es un abuso

No, yo no estoy de acuerdo con que todas, absolutamente todas las telenovelas de Televisa acaben en domingo.

¿Por qué? Porque eso representa una alteración para la estructura dramática de cualquier producto que haya sido diseñado para transmitirse de lunes a viernes.

Porque esto es, a todas luces, un abuso para el público y los anunciantes, y porque, honestamente, hay historias que no dan para eso como De que te quiero, te quiero.

Mire, a usted le consta, yo fui el primero en defender esta producción de Lucero Suárez (gerente de Cuna de lobos), ¿pero dónde está el suspenso? ¿Dónde están las herramientas que justifican un final extraordinario?

De que te quiero, te quiero es un melodrama que pertenece a una subcategoría muy específica de lo que es el formato de la telenovela.

Es una historia de hábitos y costumbres, un producto dirigido a esas audiencias que siempre van a sintonizar el mismo canal, a la misma hora, y que no buscan problemas.

De que te quiero, te quiero, a pesar de incluir unos giros particularmente modernos, es la típica telenovela para ver con los papás o con los abuelos.

Te sirves un café, un pan de dulce, te sientas con tus viejitos y no importa lo que pase, no importa si dura años, la disfrutas. Punto. Se vale.

Yo felicito desde aquí a todas las personas que participaron en su realización, pero no estoy de acuerdo con que vayan a cerrar el próximo domingo.

Estamos hablando de otro público, de otro horario, de algo que no debe ser.

De cualquier manera, busque este desenlace este próximo 16 de marzo en XEW-TV. Tal vez nos sorprenda. ¿O usted qué opina?

ENORME

¿Se acuerda que le recomendé mucho el estreno de Avenida Brasil? ¿A poco no ha resultado ser una maravilla de telenovela brasileña?

No me he perdido ni una escena y le juro que la amo. Ojo, esto no significa que no respete otras propuestas increíbles como Qué pobres tan ricos, Las trampas del deseo y Lo que la vida me robó.

Pero esto es tan perfecto, dentro de lo que es y debe ser un melodrama brasileño, que no hay manera de que no la adore.

Avenida Brasil es justo lo que le enseñan a uno en las mejores escuelas de melodrama del mundo.

¿Qué? Un cuento de hadas redondo, lleno de peripecias, con personajes entrañables y con algo que siempre debe estar presente en esta clase de productos y que nosotros en México, por jugarle a los supervisores, hemos dejado de aplicar: la polémica.

¿A qué me refiero? A situaciones como que el eje central de esta historia es la venganza y no el romance (en México jamás se autorizaría un título que no partiera del amor).

O a críticas como la que se le hace a las mujeres de las agrupaciones católicas como a la que pertenece la villana (¿necesito decirle que eso nunca lo aprobarían nuestros ejecutivos?).

Atención: jamás he dicho que esto sea Breaking Bad (luego me topo con cada ignorante en las redes sociales).

Es una telenovela, una telenovela de formato brasileño (que es diferente al formato mexicano, al colombiano y al coreano). Así es como hay que vivirla y gozarla.

Si usted quiere ver algo grande o, mínimo, aprender de esto, luche por sintonizar esta obra maestra todas las noches por Azteca 13. Le va a encantar.

GLORIOSA

Me siento el crítico de televisión más frustrado del mundo porque yo juraba y perjuraba que en algún momento le iba a poder escribir un análisis largo de Black Sails.

Pero entre todo lo que se ha ido generando en la fuente y el poco espacio que tengo, ha sido imposible profundizar. ¡Qué coraje!

¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque este domingo se va a transmitir el capítulo 8, lo que va a ser el final de la primera temporada de esta maravilla de la televisión premium, y usted, por nada del mundo, se lo puede perder.

Black Sails es una obra fundamental. Usted no puede decir que ama el cine o la televisión si no la ha visto.

Ahí están todas las inquietudes de los hombres y las mujeres de la actualidad, pero puestas en pantalla a partir de una historia de piratas, de una supuesta precuela de La isla del tesoro, y el resultado es prodigioso.

Desde la perspectiva de los contenidos, no es perfecta, lo que le sigue. Desde la perspectiva del show, esto va más allá de lo magnífico.

¿Por dónde quiere que empiece? ¿Por las ideas que aquí se plantean como que todos, nos guste o no, somos hoy como eran los piratas de antes? ¿Por los temas políticos, por los de diversidad sexual o por los de clase?

¿Por dónde quiere que le siga? ¿Por las secuencias de combate naval, por el tamaño de las escenas de acción que aquí hemos visto o por las imágenes eróticas?

Señor, señora, Black Sails va a pasar a la historia. O la mira, o la mira. Está completita en MoviecityPlay. Y el domingo todos vamos a estar a las 22:00 en el canal Moviecity Premieres celebrando su final de temporada. ¡Ahí nos vemos! 

alvaro.cueva@milenio.com