El pozo de los deseos reprimidos

¡Viva México, Cuarones!

Hay tradiciones que nunca cambian, una de ellas es ver el Oscar y otra, todavía más arraigada, quejarse de las narraciones.

Si viviéramos en 1988, yo lo entendería. Diría: pobre pueblo de México sin opciones.

Pero la verdad es que estamos en 2014. Hoy tenemos infinidad de alternativas para
gozar de esta ceremonia con o sin comentarios.

Y más allá de eso, todos tenemos una tecla maravillosa en el control remoto de nuestro televisor: el botón SAP.

Si a usted no le gusta, le pica, elimina los comentarios, se pone a escuchar aquello en su idioma original y goza. Así de simple.

¿Por qué le digo esto? Porque me duele que siga habiendo tantas quejas alrededor de algo tan mágico como lo que ocurrió la noche del domingo pasado.

Fue una de las ceremonia más bonitas de todos los tiempos, una de las más perfectas, de las más logradas, y por si esto fuera poco, fue la noche de los latinoamericanos, de México.

Si usted se quiere divertir despotricando contra nuestro gobierno y contra la falta de apoyos, está en su derecho, pero hay un momento para todo y este es un momento para celebrar.

¿No celebran los estadounidenses cuando sus estrellas triunfan en otras partes del mundo? ¿No festejan los argentinos cuando sus paisanos ganan un premio?

¿Por qué nosotros nos tenemos que quejar? ¿Por qué nosotros nos tenemos que amargar? ¿Por qué no podemos sentir aunque sea un poquito de gusto porque alguien nacido en este suelo salió adelante?

Sí es un tema para reflexionar. ¿O qué, a usted no se le hace medianamente patético que se diga que si alguien felicita a Alfonso Cuarón lo hace porque se quiere colgar de su fama?

¿De plano no podemos sentir algo que sea genuino? ¿Así de sucios somos? ¿Así de interesados?

Ah, pero no fuera un partido de la Selección Nacional porque entonces sí todos estaríamos corriendo encuerados y borrachos alrededor del Ángel de la Independencia, ¿verdad?

Pues será el sereno pero yo sí me siento feliz de que a mis paisanos les vaya bien, me siento muy orgulloso de los premios obtenidos por Lupita, por Alfonso y por Emmanuel, y me encantaría tenerlos enfrente para darles las gracias por hacerme soñar.

¿Qué le puedo decir de las coberturas especiales que tuvimos la tarde y noche del domingo 2 de marzo alrededor del Oscar?

Que cada una fue magnífica si nos apegamos a las técnicas y lenguajes de lo que son la televisión abierta, la televisión de paga y la internet. Ojo, jamás dije que hayan sido perfectas.

¿A quién tuvimos en televisión abierta? A Azteca 7 con un trabajo exquisito si lo comparamos con el de otros años en donde sus productores llegaron a alucinar alfombras rojas con personalidades como Erasmo Catarino y Chuchú.

La combinación México-Hollywood fue espectacular, se jugó con las redes sociales, con las apuestas de Las Vegas, hubo muchas ventas y hasta un remate precioso que amarró el reconocimiento a los ganadores con un tema de futbol.

¿A quién tuvimos en televisión de paga? A TNT con una cobertura divina. Desde la alfombra roja hasta las cortinillas con encuestas en los cortes comerciales, todo estuvo bien.

Amé la preparación de Rafael Sarmiento y la manera como él y sus compañeros traductores supieron cuándo hablar y cuándo callar durante la entrega. Es televisión de paga. Es otro nivel. ¿Y qué me dice de TNT GO? ¡Bravo!

El caso de E! se cuece aparte. Como que la lluvia los destanteó, como que perdieron la brújula pero aquello se vio espantoso, chafa.

¿Me creería si le dijera que llegó un momento en que sus “especialistas” se pusieron a jugar y a hacer babosadas como en programa matutino de revista?

¿A quiénes tuvimos en internet? A muchas instancias. Yo me quedaría con dos: La lata y UDLAP TV.

La lata nos quedó mal. Hizo un trabajo muy mediocre e improvisado. Nos prometió a Chumel Torres y el señor llegó casi dos horas tarde y para no hacer nada.

Esto es un conflicto porque ya no estamos hablando de chavitos jugando con una cámara, sino de adultos jóvenes con equipo profesional y la presencia de anunciantes y casas distribuidoras.

¡Cuidado! Tendrán acaparada a mucha gente de las redes sociales en una especie de asunto de poder, pero urge que se junten y corrijan.  

¿Qué es UDLAP TV? El canal de internet de la Universidad de las Américas Puebla que ofreció una transmisión paralela conducida por Silvestre López Portillo y Lucero Solórzano, desde la fiesta de Universal en la Ciudad de México, y no sabe usted qué belleza.

Sí, era el trabajo de un grupo de estudiantes, pero un trabajo estudiantil de altura, en HD, con grandes invitados, buenos contenidos, mucha coordinación y cero broncas técnicas. ¡Guau!

Hay tradiciones que nunca cambian, una de ellas es ver el Oscar y otra, todavía más arraigada, quejarse. Ya no lo haga. Mejor disfrute. Sí hubo opciones y cada año se ponen mejor. ¿A poco no?   

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