El pozo de los deseos reprimidos

¿Todavía hay esperanza?

¡Felicidades! Si usted está leyendo esto es porque llegó con vida a la segunda mitad de 2015.

Sí, ya estamos en julio, ya vamos camino a 2016 y, como es costumbre, le quiero ofrecer la primera parte de mi tradicional resumen de medio año.

¿Para qué? Para que mejoremos todo lo que haya que mejorar de aquí a diciembre.

Comencemos: La primera mitad de 2015 será recordada como el semestre de la crisis económica en la televisión abierta de este país.

Si algo caracterizó a este periodo fue una escandalosa epidemia de austeridad que se proyectó en dos sentidos.

El primero, la cancelación de mil y un programas, de muchos tipos, y el despido de cientos de personas de todas las televisoras públicas y privadas de la nación.

¿Cuál es la nota? La imperdonable salida de muchos proyectos periodísticos como Noticias MVS con Carmen Artistegui, Tercer grado y Perspectiva 13.

¿Cuál es la realidad? Que por la estupidez de uno o dos chismocitos, la opinión pública, en lugar de estar colgada de la lámpara por esto, está intrigando sobre el futuro de casas productoras como Azteca Novelas.

¡Qué tan grande no habrá sido el tema del dinero, los recursos humanos y la libertad de expresión en los medios tradicionales de enero a junio de este año que hasta Grupo Radio Centro se quedó sin la concesión que tanto había estado peleando!

¡Qué tan grande no será este conflicto, insisto, que hasta Conaculta Canal 22, la frecuencia pública más noble de este país, se ha visto envuelta en una guerra rarísima de reclamaciones!

Y pues será melón, será sandía, pero a todos los que vimos la tele en los primeros tres bimestres de este año nos quedó claro que la crítica, ya sea política, artística o deportiva fue desapareciendo de todos lados. ¡De todos!

¿Para transformarse en qué? En un permanente programa de revista donde casi nadie se pudo meter con nadie.

Acuérdese de cómo eran los programas de crítica antes. ¡Haga memoria!

Bueno, pues ahora son como La jugada de la Copa América, La resolana y Pasillo Tv.

Siempre habrá excepciones como Reacción en cadena y Urna tras otra, que son títulos de los cables y las antenas directas al hogar, pero, en general, de enero a junio, la emisiones de crítica de nuestras frecuencias abiertas se volvieron decadentes.

Aunque si de decadencias hablamos, no podemos dejar de subrayar una tendencia bastante triste que usted y yo estuvimos padeciendo en el primer semestre de 2015: la de los refritos… ¡pero de las barras de entretenimiento!

Llegaron proyectos como Me pongo de pie, ¡Viva el show!, Raquel y Daniel y Baila si puedes.

Pero verlos fue como volver a ver Pequeños gigantes, Muévete, Vida Tv, Tv de noche y muchas cosas peores. ¿Dónde estuvo la aportación?

Me queda claro que nuestras televisoras tuvieron que reducir costos y evitar riesgos, pero para nosotros, de este lado de la pantalla, fue un periodo terrible.

Imagínese sumarle a los refritos de tantas telenovelas los refritos de tantos programas de entretenimiento.

Ver la televisión abierta de enero a junio de 2015 fue como haber estado encerrado en una cápsula del tiempo.

No sé usted, pero yo, entre Lo imperdonable, Un escenario para amar, Muchacha italiana viene a casarse y Amor de barrio ya no sabía si vivía en los 70, los 80 o los 90.

Y que me perdonen las telenovelas cómicas como Amores con trampa, Así en el barrio como en el cielo y La vecina, pero a esta clase de melodramas les está pasando lo mismo que a las narconovelas.

¿Qué? Que estarán muy buenas para el mercado hispano de los Estados Unidos o para Netlix, pero poco a poco están pasando de moda en la televisión abierta nacional.

O se reinventan como los programas de cocina o acabarán perdiéndose en la inmensidad de la nada.

¿A qué me refiero cuando le hablo de la reinvención de los programas de cocina?

A que no deja de ser sintomático que las más grandes revelaciones de la primera mitad de 2015 vinieron de esta clase de emisiones.

Por supuesto me refiero a títulos como Modelo Food Truck Rally, Master Chef México, Al natural con el ChefOropeza, Mi cocina con José Ramón Castillo, Cocinemos juntoscon Many Muñoz y la gloriosa sección que Omar Fierro tiene en Ellas arriba.

Todavía hay esperanza para esta industria que padeció seis meses del más asqueroso bombardeo de contenidos políticos del que se tenga memoria y donde Laura Bozzo es poco menos que intocable.

¿Y dónde está esa esperanza? Aquí en los programas gastronómicos y en ejercicios tan maravillosos como Logout, La familia del barrio, El Chapulín Colorado (animado), Réquiem por Leona Vicario y Maximiliano de México.

¡Felicidades! Si usted está leyendo esto es porque llegó con vida a la segunda mitad de 2015.

Ojalá que cuando lleguemos a 2016 podamos hablar con más optimismo de esta industria. Ojalá. 

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