El pozo de los deseos reprimidos

Los Tony, María y las series

Los domingos se han convertido en días fundamentales para la televisión nacional e internacional.

A lo mejor usted no se acuerda, pero hasta hace algunos años eran días muertos. No pasaba nada.

Hoy, cuando no tenemos el capítulo de estreno de alguna serie magistral como Game of Thrones, tenemos eventos especiales, futbol, desenlaces telenoveleros, reality shows y más, mucho más.

El domingo pasado, por ejemplo, hubo dos asuntos que no le podía dejar de comentar: la entrega de los Tony y un episodio épico de MasterChef Junior.

Creo, como bien me dijo mi querida Susana Moscatel, que vimos los mejores Tony Awards de todos los tiempos.

Aquello fue un derroche de valentía, de talento, de creatividad, de credibilidad.

Y sí, lo confieso, en algún momento lloré y no sé si lo hice por haber estado frente a tanta belleza, por el dolor o por la envidia.

Belleza: la de esos números históricos que le rindieron homenaje a lo mejor del teatro musical de ayer, hoy y siempre.

Dolor: el de la herida que abrió el tiroteo en Orlando y sobre la cual giró la mayor parte de la ceremonia.

Y envidia: la de nuestras premiaciones. ¿Por qué nosotros no podemos tener algo ni la mitad de bueno como lo que el canal Film&Arts transmitió en vivo desde Nueva York?

¿Por qué nuestras premiaciones jamás toman una postura ante los grandes eventos políticos y sociales? ¿Por qué somos tan cobardes, tan mediocres, tan malos? ¿Por qué?

¿Ahora me entiende? Este Tony me hizo sufrir y lo que pasó en MasterChef Junior, también.

¿Por qué? Porque expulsaron a María, la niña campesina que nos robó el alma a millones de personas que domingo a domingo sintonizamos este reality show de Azteca 13.

¿Y? ¿Cuál es el problema? La lectura social.

María no se fue por mala, se fue porque, al igual que muchos mexicanos, jamás había tenido la oportunidad de prepararse, de conocer, de vivir, de crecer y de competir contra las mejores mujeres del mundo.

Me queda claro que MasterChef Junior ganó mucho en términos de credibilidad al eliminarla cuando le tocaba en lugar de retenerla ahí a la fuerza en una especie de chantaje jalarrating como el que se acostumbra en muchas producciones.

Pero mi corazón está desecho. ¿Qué va a ser de María ahora? ¿Qué va a ser de todas las Marías de nuestra pobre nación? ¿Cómo le van a hacer para salir adelante? ¿Cómo le van a hacer para convertir sus sueños en realidad?

'THE SHANNARA CHRONICLES'

Dígame, por favor, que usted también estaba buscando una serie de estreno buena, que fuera diferente y que le diera su lugar como gran consumidor de contenidos.

Pues ya la encontró, su presentación va a ser mañana a las 20:00 por el canal SyFy y es excelente.

Se llama The Shannara Chronicles y es, bajita la mano, una especie de respuesta a Game of Thrones, pero sin que la gente tenga que pagar extra por verla.

Acabo de ver el arranque de esto y yo, que soy un gran admirador de esta clase de historias, le doy mi palabra de que si usted pertenece a esta clase de audiencia, le va a fascinar.

¿Y cuál es esa audiencia? La de un público juvenil, adolescente y preadolescente que mata por ver grandes aventuras que combinen la fantasía con lo épico y lo romántico.

Sí, yo sé que este concepto está inspirado en una muy importante saga literaria, pero como no tengo el gusto de conocerla, no le puedo decir si, desde esa perspectiva, es buena o mala.

Lo que sí le puedo afirmar, con la pura experiencia televisiva, es que se trata de un espectáculo muy atractivo y hasta adictivo.

En el capítulo uno hay una secuencia de una carrera casi, casi, en los primeros minutos, que es como para jalarse los pelos de la desesperación de tan emocionante.

Y luego hay unas situaciones marcadas a base de visiones, fabulosas, como para quedarse ahí toda la noche y gozar, y soñar e involucrarse.

A mí me encanta, porque independientemente de que cumple con todos los requisitos para convertirse en un fenómeno capaz de enloquecer a las multitudes, tiene grandes mensajes.

No es una obra didáctica, pero mientras uno está al borde del asiento, porque cierto tipo de monstruo está a punto de matar a alguno de los personajes principales, se queda con algo más que la adrenalina.

Nos quedamos con ideas sobre el poder, las relaciones humanas, la naturaleza y hasta sobre algo tan castigado como la figura de la mujer.

Y ni me meto con la parte de la producción, porque jamás acabaría de elogiar esos efectos especiales y esas actuaciones perfectamente bien entonadas en lo que solo se construye en las grandes sagas juveniles de la cinematografía internacional.

Apúntelo en su agenda desde ahora: mañana a las 20:00 nos vemos en SyFy con la presentación de una verdadera joya de serie juvenil de acción y fantasía.

Nos vemos con The Shannara Chronicles. Le va a encantar. De veras que sí.

@AlvaroCueva