El pozo de los deseos reprimidos

"The walking dead 5"

El inicio de la quinta temporada de la serie The Walking Dead, el lunes pasado, a las 22:00, por el canal Fox, no pudo haber sido más maravilloso.

¿Por qué? Porque solo no tuvo los elementos exactos para hacer felices a los millones de seguidores de este fenómeno global. Estuvo redondo, perfecto.

Fue un capítulo que agarró todo lo que había quedado pendiente al final de la temporada cuatro, lo trabajó y lo catapultó hacia un futuro que pinta increíble, alucinante, magistral.

Y decir esto, en la nueva época de oro de la televisión, justo cuando hay tantas obras maestras en tantos canales, en tantas ventanas, no es cualquier cosa.

En el remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy escribiendo. ¿Qué es The Walking Dead? ¿Por qué tanto escándalo? ¿Qué fue lo que pasó en ese episodio?

The Walking Dead es una serie de televisión que parte de uno de los elementos más atractivos de la cultura popular de todos los tiempos: los zombis.

Por tanto, es una serie apocalíptica, una serie de terror, pero al mismo tiempo, un ejercicio de creación artística con un riquísimo valor simbólico.

No sé usted, pero mientras yo veía las primeras escenas de ese capítulo, no podía dejar de pensar en las fosas de Iguala como seguramente muchas personas, en otros lugares del mundo, no podían dejar de pensar en sus conflictos locales, en el ébola, en lo bajo que ha caído la humanidad.

Ahí está la gracia de esta serie, inspirada en un exquisito paquete de novelas gráficas, en que es capaz de llevarnos de lo más superficial a lo más profundo.

Si usted solo se quiere entretener, por supuesto que se va a entretener, pero si usted quiere pensar, prepárese psicológicamente por esto es una bomba con lecturas políticas, económicas, sociales y hasta religiosas.

Tan sencillo como esto: ¿Quiénes son los monstruos en The Walking Dead, los zombis o los seres humanos? ¿Quiénes son las víctimas? ¿Quiénes son los villanos?

¿Quiénes merecen sobrevivir? ¿Quiénes merecen la extinción?

¿Existe alguna diferencia real entre los zombis y los seres humanos? ¿No somos finalmente lo mismo: muertos que caminan? ¡Entonces!

Lo más increíble de esto que suena tan poco comercial es que estamos hablando de un cañonazo de ventas, de audiencia y de participación a través de las redes sociales.

El mundo entero vibra al ritmo de The Walking Dead porque ha encontrado ahí su pasión, su espejo, su horror y su esperanza.

¿Alguna vez usted se imaginó que un espectáculo de zombis sería la cúspide de la televisión del siglo XXI?

Pues lo es por encima de muchos otros títulos, porque esta emisión tiene, entre una larga lista de virtudes, que no se distribuye en exclusiva por un carísimo canal de televisión premium.

No, The Walking Dead nos llega por paquete básico en todos los cables y todas las antenas directas al hogar habidas y por haber, por televisión abierta nacional y hasta por plataformas digitales.

Y a pesar de que no es un programa para niños, tiene elementos que permiten que el mercado infantil, el más numeroso de los cinco continentes, se conecte con sus situaciones.

Es como una película, como un videojuego, como un reality show.

The Walking Dead es ya una de las series de televisión más importantes de todos los tiempos y su quinta temporada, nada más por el capítulo del lunes pasado, es fundamental.

¿En qué me baso para decirle esto? En la manera a través de la cual, los responsables de esta joya, plantearon lo que vimos y lo que vamos a ver.

La quinta temporada de The Walking Dead es más emocionante, más terrorífica, más sanguinaria, más enigmática, más cruel y más adictiva que todas las temporadas anteriores juntas.

¿Notó usted la cantidad de estímulos que vimos por minuto? Jamás había pasado esto aquí. ¡Jamás!

Si algo caracterizada a este proyecto era un juego donde íbamos de lo más lento a lo más vertiginoso.

Ahora no, todo fue: golpe dramático, golpe dramático y golpe dramático. Y cuando no eran los zombis, eran los asesinos. Y cuando no era un bloque de personajes, era otro, u otro, u otro más.

Y en todos estaba pasando algo espeluznante. Y en todos estábamos descubriendo nuevas manera de matar, de luchar, de escapar, de vivir.

Se lo voy a decir con lujo de honestidad: si algo pierde uno cuando mira mucho la televisión es la capacidad de asombro.

La quinta temporada de The Walking Dead reta cualquier capacidad de asombro y su capítulo uno no paró de sorprendernos dejándonos con algo todavía más impresionante, con la promesa de que se va a poner mejor.

No por nada todo ese episodio giró alrededor de la premisa de que ya no hay santuarios, de que ya no hay escapatoria, de que ya no hay paz.

No por nada todo ese capítulo ha sido el que más esperanza nos ha inyectado para salir de la oscuridad.

Luche por ver lo nuevo de The Walking Dead. Le va a encantar.

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