El pozo de los deseos reprimidos

Televisión de verdad

Acaba 2014 y 2015 empieza con Marco Polo, una serie cuya primera temporada está disponible, completa, desde el pasado 12 de diciembre en Netflix.

Nunca antes, en la historia mundial del entretenimiento, se había hecho una producción de este nivel para un sistema de distribución de contenidos en línea.

Estamos hablando de un título que no le pide nada, ni en presupuesto, ni en contenidos ni en resultados, a las más sofisticadas realizaciones de marcas tan famosas como HBO, BBC, FOX, Showtime y AMC.

Marco Polo es para la televisión lo que Lo que el viento se llevó para el cine, la cúspide de la magnificencia en tiempos de expansión.

Va a haber un antes y un después de este título. De mí se acordará.

Y es que Marco Polo aglutina lo mejor de la televisión de entretenimiento con lo más caro de la televisión premium dando por resultando una obra maestra tanto a nivel artístico como a nivel comercial.

Si a usted le gusta Game of Thrones, esta serie le fascinará. Pero si le gusta House of Cards, también.

Y si el recuerdo de BreakingBad todavía ronda su mente, aquí encontrará consuelo con tanto entusiasmo o más que si ama, como yo, Downton Abbey, Sherlock, Mad Men y Homeland.

Estamos ante un ejercicio cinematográfico que extiende sus tentáculos hacia todos los perfiles habidos y por haber en la industria de la televisión.

Aquí sí, a diferencia otros lanzamientos, Netflix se podría llevar el Emmy en la categoría de Mejor Serie de Drama.

Aquí sí sus competidores y enemigos tienen una muy buena razón para ponerse a temblar.

Yo todavía no puedo creer el tino de los responsables de este proyecto para leer las necesidades que el público iba a tener en este momento histórico tan particular.

Ellos sabían, desde que comenzaron a planear esta belleza, que para estas alturas de la década íbamos a estar urgidos de fantasías, pero también de viajes insólitos, de explicaciones históricas y de experiencias eróticas más allá de lo convencional.

Ellos sabían que íbamos a querer algo épico, bélico, pero al mismo tiempo aspiracional, romántico.

Marco Polo es todo esto y más. Si usted no la ha visto, corra a verla. Le juro que no la va a querer soltar jamás.

¿Qué es Marco Polo? Como su nombre lo indica, la vida de Marco Polo, uno de los comerciantes, viajeros y navegantes más famosos de todos los tiempos.

¿Y? ¿Qué tiene esto de emocionante si este señor no es uno de los personajes históricos más conocidos en la actualidad?

Precisamente ahí está una de las más grandes ventajas competitivas de este título.

Como son muy pocas las personas que dominan la biografía de este hombre, cada cosa que pasa en esta serie es poco menos que una revelación.

Y si a esto le agregamos que los lugares por donde Marco Polo se movió y la época en la que vivió están muy poco explotados tanto en televisión como en cine, el resultado es una sorpresa total.

Jamás habíamos visto naciones como Italia, China y Mongolia como lo podemos ver en este título. ¡Jamás!

Jamás habíamos visto el final del siglo XIII como lo podemos disfrutar en obra maestra que se abre ante nosotros para darnos cualquier cantidad de lecturas.

Desde las ideológicas que vienen mucho al caso con el mundo globalizado en el que vivimos ahora hasta las que solo tienen que ver con acción, intrigas y sexo pasando por lo que usted quiera, guste y mande.

Si lo suyo es la política, aquí están todas las alianzas, las traiciones y las luchas de poder, pero antes de que se difundiera la democracia.

Si lo suyo es Shakespeare, aquí está todo Shakespeare: Macbeth, Hamlet, Otelo y Romeo y Julieta, pero antes de Shakespeare.

Si lo suyo son las artes marciales mixtas, los deportes extremos, las comidas exóticas, los viajes transculturales y hasta los videojuegos, aquí está todo eso, aunque sea en espíritu, e igual, mucho antes de que se inventara.

Marco Polo no es una fantasía que a partir de los pretexto de la historia y de la literatura crea universos llenos de licencias, algunos de ellos capaces de despertar enormes polémicas, como los de Spartacus, Da Vinci’sDemons y Dracula.

No, ésta es televisión de verdad y usted lo nota desde el momento en que mira el reparto, la escenografía y el vestuario, desde el instante en que escucha la música.

Desde ese punto, tan específico, en que comienza a apreciar esas estructuras dramáticas, esos trazos escénicos, esos movimientos de cámaras. Es una manera tan diferente de hacer televisión.

Y aunque su doblaje al español latino no es el mejor, vale la pena que usted se enfrente a esta maravilla, que es sólo para adultos, en su idioma original, tal vez con subtítulos.

Luche con todas sus fuerzas por ver Marco Polo en Netflix. Con ella acaba 2014. Con ella empieza 2015. Así de buena es. Punto. Le va a encantar. 

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