El pozo de los deseos reprimidos

Televisa y Sony

La gran noticia en materia de televisión de esta semana va más allá de cualquier telenovela, de cualquier programa o de cualquier noticiario.

Tiene que ver con alianzas estratégicas, con lo que va a pasar cuando se aplique la reforma en materia de telecomunicaciones, cuando lleguen los nuevos canales y, tristemente, no puedan hacer nada para crecer.

¿Cuál es? La firma de un convenio muy especial, de cinco años, entre Televisa y Sony.

¿A qué se compromete Televisa? A producir, con esa empresa estadunidense, 12 series de televisión.

Nadie se ha atrevido a decir, de manera oficial, si van a ser contenidos nuevos o remakes de éxitos estadunidenses como Drop Dead Diva, Community y Damages.

¿A qué se compromete Sony? A darle a Televisa la oportunidad de estrenar esos 12 títulos, en sus pantallas, en México, primero que en cualquier otra parte.

Y a partir de ahí, conquistar otros mercados internacionales como el de los latinos en Estados Unidos a través de los canales de Univision.

Sí, yo sé que para muchas personas esto no significa la gran cosa. Al contrario, van a poner el grito en el cielo si les dicen que se trata de adaptaciones nacionales de títulos poderosísimos como Breaking Bad, Justified y Unforgettable.

Pero la verdad es que esto es un golpe maestro porque, se haga lo que se haga, Televisa va a hacer equipo con una de las marcas más importantes del mundo en lo que ya se considera el contrato más grande jamás firmado entre un estudio de Hollywood y una televisora de América Latina.

Cuando lleguen las nuevas cadenas nacionales, ¡pobres!, no van a poder negociar ni con Sony ni con el resto del inmenso portafolio de alianzas de los señores de El Canal de las Estrellas.

Resultado: los competidores más jóvenes de XEW-TV no van a tener con qué llenar sus pantallas, no van a contar los mismos canales de distribución en el extranjero y no van a poder hacer los mismos negocios.

Se van a quedar mirando al cielo con puras producciones propias de bajo perfil y de bajo presupuesto como programas de revista, mesas redondas y noticiarios. Lo de siempre.

Televisa, en cambio, va a tener contenidos para dar y regalar y ni siquiera va a depender del pulverizado pastel publicitario mexicano de los próximos años para poder sobrevivir.

Se va a nutrir de mercados cada vez más ricos como el de Nueva York, Los Ángeles y Miami.

Que se comiencen a preocupar las televisoras de otros países de nuestra región como Brasil, Colombia y Argentina.

Televisa ya les arrebató un porcentaje bastante amplio de sus ganancias a futuro y, como se ha estado publicando en diferentes medios de corte económico y político, va por más.

¿Por qué? Por Netflix. Al parecer, la televisora de Chapultepec está a nada de firmar otro convenio estratégico con esa compañía para comenzar a producir contenidos en conjunto.

Y volvemos a lo mismo, independientemente de que esos contenidos vayan a ser tan buenos como House of Cards o tan malos como Gossip Girl Acapulco, Televisa ya va a tener un pie en Netflix, eso va a impedir que alguien más lo ponga y ampliará sus posibilidades comerciales.

Antes de que diga cualquier cosa, enfríe la cabeza. Siempre que hablamos de televisión, las pasiones van y vienen. Y si se trata de Televisa, más.

Pero, honestamente, qué inteligencia la de estos señores. Mientras media humanidad está perdida en el debate sobre las leyes secundarias y el apagón analógico, ellos ya fueron y vinieron con la parte más pesada.

Y no, no es la de los contenidos, es la de las alianzas. Teniendo lazos con esta clase de socios, las series, los programas y los documentales se dan en automático.

¿Quién más va a poder presumir de algo medianamente parecido de aquí a 2019 cuando ya todas las reformas se hayan aplicado, cuando todos los nuevos canales estén operando e, incluso, cuando este sexenio ya haya terminado y otro, con otras propuestas, esté comenzando?

Ahora, en el remoto caso de que a usted no le parezca, ¿qué hubiera preferido? ¿Que esta clase de alianzas se las hubieran quedado corporaciones de Bogotá, de Sao Paulo o de Buenos Aires?

Finalmente es una empresa mexicana la que está amarrando su crecimiento, la que va a seguir conquistando mercados como el de Estados Unidos y la que va a seguir a la cabeza de toda la industria a escala habla hispana.

¿No se supone que eso nos debería llenar de orgullo? ¿No se supone que esto debería ser motivo de fiesta, especialmente para la fuente de espectáculos?

Hay un momento para todo. Ya criticaremos, para bien o para mal, los contenidos de la alianza Televisa-Sony o los del convenio Televisa-Netflix cuando estén en pantalla.

Hoy es momento de celebrar, de celebrar esto, la gran noticia en materia de televisión de la semana, la que va a cambiar la historia en los próximos cinco años. ¿A poco no? 

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